Museo con vistas al departamento de conservación. Foto: Iwan Baan

Museo con vistas al departamento de conservación. Foto: Iwan Baan

Arte

Una nueva casa de la fotografía en Róterdam, un gran museo para todos los europeos

Con más de 6 M de objetos acaba de abrir sus puertas el Nederlands Fotomuseum. La rehabilitación de un almacén de café ha permitido situar, a la vista todos, su departamento de conservación y sus ingentes fondos.

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La apertura de la nueva sede del Nederlands Fotomuseum (o Museo de Fotografía de los Países Bajos) supone un paso adelante en la consolidación de Róterdam como un potente enclave cultural en Europa. La oferta museística se traslada desde el centro al área de Rijnhaven y al barrio de Katendrecht, donde la arquitectura fabril y los hangares del puerto acomodan este recién inaugurado museo de la fotografía, así como el Fenix o museo de la migración, y, próximamente, el Danshuis, dedicado en exclusiva a la danza.

El Nederlands Fotomuseum se aloja en el edificio industrial Santos, abierto en 1902 como almacén de café procedente de la ciudad brasileña del mismo nombre. Considerado como uno de los almacenes mejor conservados del país, su renovación ha corrido a cargo de los estudios Renner Hainke Wirth Zirn (Hamburgo) y Wdjarchitecten (Róterdam).

Tanto el exterior como el interior permanecen prácticamente en su condición original. A las cinco plantas se les añaden dos supletorias rematadas por una icónica “corona” que fusiona lo viejo y lo nuevo. De los cinco pisos, el primero se destina a la colección permanente, dos más a exposiciones temporales y otros dos acogen depósitos y talleres de conservación.

Situar la biblioteca –una de las más importantes sobre el fotolibro– accesible en la planta baja es toda una declaración de intenciones. Más que en la forma, el edificio se concentra en su específica tecnicidad, climatización y aislamiento lumínico para conservar hasta los negativos más tenues.

Fundado hace un cuarto de siglo, el fotomuseo tiene como misión el patrimonio, la investigación y la divulgación, la presentación, la restauración y la conservación de la fotografía neerlandesa. Se establece como un punto de encuentro para los amantes de la fotografía sea cual sea su procedencia. Con aproximadamente 6,5 millones de objetos entre negativos y diapositivas, hojas de contacto, copias positivadas, álbumes, cámaras fotográficas, etc., se trata de una de las colecciones más importantes del mundo.

Interior del edificio. Foto: Studiohanswilschut

Interior del edificio. Foto: Studiohanswilschut

Se juntan aquí la fotografía documental, el fotoperiodismo y la fotografía artística: desde el primer daguerrotipo fechado en 1842 hasta obras digitales e instalaciones artísticas; desde las primeras fotografías tomadas en los territorios de ultramar al cuidado de 175 archivos fotográficos que incluyen renombrados fotógrafos como Ed van der Elsken, Cas Oorthuys y Esther Kroon. El carácter nacional del museo se asume sin complejos, pues lo contenido dentro de sus depósitos es el archivo y la historiografía social, política, económica y cultural de todo un Estado-nación anteriormente potencia colonial.

Como dato, de los cuarenta empleados del museo la mitad trabajan en el departamento de colección. En lugar de esconder los trabajos de conservación y restauración, en la segunda y tercera planta estas zonas permanecen parcialmente visibles al espectador a través de cristaleras. Las enfermedades del medio fotoquímico y el deterioro, lejos de esconderse, se muestran al público de un modo didáctico.

La fragilidad de la “imagen técnica”, según la expresión del teórico de la fotografía Vilém Flusser, se compensa con su extremada versatilidad y modos de empleo. Es por esto que uno de los objetivos primordiales del museo es la divulgación de la historia social y científica de la fotografía.

Las condiciones de humedad son aquí muy estrictas, y el público aprende que la temperatura para conservar negativos y transparencias es de 4º Celsius, mientras que el papel fotográfico debe custodiarse a 12º. Si, por ejemplo, surge una urgencia mediática y se ha de digitalizar para la prensa un negativo conservado a 4º, este no puede ser llevado de repente a un ambiente natural de 20º, necesitando de al menos dos pasos intermedios de aclimatación de veinticuatro horas cada uno. Es por este motivo que diariamente se digitalizan decenas de negativos y se adelanta trabajo.

Fachada del edificio: Foto: Studio Hans Wilschut

Fachada del edificio: Foto: Studio Hans Wilschut

El museo se abre al público con tres exposiciones: en la primera planta se sitúa la llamada “sala de honor de la fotografía neerlandesa”, donde se exponen algunas de las joyas de la colección ya sean artistas o fotógrafos como Piet Zwart, Paul Huf, Bas Jan Ader, Rineke Dijkstra, Anton Corbijn o Erwin Olaf. En la cuarta planta nos adentramos en una exposición sobre Róterdam y sus mutaciones en el paisaje urbano a través de un viaje con más de trescientas imágenes.

Con un display impecable, es todo un ejemplo de las múltiples maneras de exponer fotografía desde un punto de vista contemporáneo. Por último, la quinta planta presenta Awakening in Blue, una exposición donde una quincena de artistas reinterpreta y experimenta con la técnica de la cianotipia, o procedimiento fotográfico monocromo que produce una copia negativa en azul de Prusia.

Con un montaje impecable, es todo un ejemplo de cómo exponer fotografía desde un punto de vista contemporáneo.

El conjunto de este nuevo museo es altamente atractivo, a la espera de una programación que introducirá los discursos curatoriales más actuales, como la decolonialidad. No solo la fotografía neerlandesa tiene ahora un punto de referencia absoluto, sino la comunidad mundial.