Ousmane Dembélé, con Francia en el Mundial.

Ousmane Dembélé, con Francia en el Mundial. Reuters

Fútbol

Ousmane Dembélé: "Con 10 años jugaba al fútbol en la calle con mi pandilla. Era un barrio pobre con mucha delincuencia"

El delantero del PSG creció en los bloques de viviendas de Évreux, donde moldeó buena parte de ese fútbol espontáneo que hoy muestra.

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J. P.
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Ousmane Dembélé llega a este Mundial como una de las grandes referencias ofensivas de Francia, un jugador que combina desequilibrio, regate y gol en una selección que aspira a todo.

Detrás de esa versión consagrada hay una historia que el propio delantero ha ido reconstruyendo en distintas entrevistas, cuando mira hacia atrás y vuelve a los barrios de Normandía donde empezó a darle patadas a un balón.

Nacido en Vernon y criado en Évreux, Dembélé ha explicado que su infancia transcurrió en un entorno humilde, marcado por problemas de delincuencia y carencias materiales, pero también por una vida de barrio intensa y centrada en el fútbol.

En una entrevista concedida a Barça TV en agosto de 2017, recién fichado por el FC Barcelona, describía así ese contexto: "Jugaba en la calle en un barrio pobre con mucha delincuencia, pero ahora todo está bien".

Ese contraste entre las dificultades del entorno y la sensación de haber salido adelante aparece una y otra vez cuando se detiene en sus orígenes.

En esa misma conversación, Dembélé ponía el acento en la dimensión más cotidiana de su infancia, la que construyó a base de partidos interminables en la calle con su cuadrilla de amigos.

"Éramos gente tranquila y con mi pandilla siempre jugábamos a fútbol, era lo que más me gustaba de niño", recordaba sobre sus primeros años en Évreux, donde el balón se convirtió en refugio y en centro de su rutina diaria.

Dembélé celebra un gol con Mbappé durante el Mundial.

Dembélé celebra un gol con Mbappé durante el Mundial. Reuters

Aquellos partidos improvisados, en plazas, descampados y patios, moldearon buena parte de ese fútbol espontáneo que hoy muestra con la camiseta de Francia.

El salto del asfalto al pabellón llegó pronto. Dembélé ha contado que, además de fútbol callejero, empezó muy joven a jugar a futsal, una escuela que terminó siendo decisiva para su manera de entender el juego.

"A los 10 años jugaba a fútbol sala con mis amigos, es un deporte complicado si no tienes técnica y tuve que aprender", explicaba, subrayando cómo la exigencia técnica del fútbol sala le obligó a pulir controles, cambios de ritmo y regates en espacios mínimos.

Esos años entre cemento y parqué explican en parte su capacidad actual para salir de situaciones de presión con aparente facilidad.

Con el paso del tiempo, el relato de Dembélé sobre su infancia se ha ido completando con nuevas capas. Al recibir el Balón de Oro en 2025, en pleno reconocimiento mundial, volvió a situar su historia en ese mismo eje geográfico y emocional: Vernon, Évreux, los bloques de viviendas y las tardes jugando hasta que anochecía.

Una idea que conecta directamente aquella vida de barrio con la estrella que hoy lidera a Francia en el escenario más grande del fútbol.

Para Dembélé, no se trata solo de un recuerdo nostálgico, sino de la base sobre la que se ha construido el jugador que es hoy: un producto de la élite, pero también -y sobre todo- de las calles de Normandía.