Hansi Flick es manteado por sus jugadores tras conquistar La Liga. REUTERS
La obra de Flick y El Clásico que jamás olvidará: su segunda Liga con el Barça el mismo día en el que perdió a su padre
El técnico alemán ha ganado sus dos primeras Ligas y este año podría incluso alcanzar los 100 puntos y 100 goles.
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Hansi Flick ha devuelto al Barcelona a un lugar reconocible, a un territorio donde competir, creer y ganar vuelve a ser una consecuencia natural. La Liga conquistada, rubricada con la autoridad de quien también ha sabido doblegar al Real Madrid, no es solo un título más en las vitrinas azulgranas: es la confirmación de una obra construida desde la convicción, el orden y una fe inquebrantable en la idea.
Cada victoria ha sido un ladrillo, cada decisión un gesto de coherencia, hasta levantar un equipo que ha vuelto a reconocerse en el espejo de su grandeza.
Pero el fútbol, a veces, se entrelaza con la vida de forma inevitable y brutal. El día en que Flick celebra la culminación de su proyecto coincide también con la pérdida de su padre, recordándole que incluso en la cima existe espacio para el silencio y la ausencia.
El precioso gesto de los jugadores del Barça con Hansi Flick al ganar La Liga tras el fallecimiento de su padre
En ese contraste, entre la euforia colectiva y el duelo íntimo, emerge la dimensión más humana de un entrenador que ha sabido liderar desde la calma y el compromiso. Porque hay triunfos que se celebran mirando al cielo, con la certeza de que alguien, en algún lugar, también forma parte de ellos.
La temporada del Barça acabó con un sello inmejorable. Ganando al máximo rival y ahondando más en su herida, que sangra a borbotones y hace peligrar la estabilidad de un club acostumbrado a ganar hasta hace no tanto. Ahora, quien manda en España es el Barcelona.
Hansi Flick celebra su segundo título de Liga con el Barça. REUTERS
Son dos títulos de Liga consecutivos, ambos de la mano de Hansi Flick. La obra perfecta de un padre para un grupo de futbolistas repleto de hambre y juventud.
Liga inolvidable
La 29ª Liga del Barça apenas tiene asteriscos. Quizá el único debe llegó en el Clásico de octubre contra el Real Madrid. Precisamente el día que supuso el principio del fin para los blancos. Aquella tarde, el Barça se fue del Bernabéu con siete puntos de desventaja. Siete meses después, culmina un campeonato sobresaliente con un colchón de tres jornadas y 14 puntos.
Pone la guinda con 30 victorias en 35 partidos. Son ya 91 goles a favor y la posibilidad de alcanzar los 100 puntos si ganan los tres últimos partidos. Una Liga memorable que no hace más que refrendar la idea de un equipo con un estilo vertiginoso.
Los futbolistas del Barça celebran el título de Liga tras ganar al Real Madrid. REUTERS
El planteamiento de "riesgo controlado" ha convertido al Barcelona en el ataque más productivo del campeonato, sin renunciar a la solidez defensiva. En ese equilibrio también emerge la figura de Joan García, que tras dejar atrás los problemas físicos del inicio de temporada se ha colocado en la carrera por el Zamora, con 20 goles encajados de los 31 totales del equipo.
En el plano táctico, la capacidad para alternar entre el 4-2-3-1 y el 4-3-3 ha permitido al conjunto azulgrana adaptarse a distintos contextos de partido, desarmando a rivales más rígidos en sus planteamientos. Esa versatilidad ha sido una de las claves para sostener el rendimiento a lo largo del curso.
A ello se suma una gestión de plantilla eficaz en los momentos más delicados. Las ausencias de jugadores importantes como Raphinha o Frenkie de Jong, especialmente en fases exigentes del calendario, obligaron al equipo a reinventarse sin perder competitividad.
Flick, manteado por sus jugadores tras ganar La Liga. REUTERS
El recorrido hacia el título también se explica a partir de su contundencia como local. El regreso al renovado Camp Nou ha reforzado su condición de fortaleza: 18 victorias en 18 partidos y ningún punto concedido, un registro que ha marcado diferencias claras con sus perseguidores.
Desde el inicio del año, además, el Barcelona ha sido el equipo más constante del campeonato. Una racha de 18 encuentros consecutivos sin conocer la derrota terminó por abrir una distancia significativa respecto a un Real Madrid más irregular, incapaz de sostener el mismo nivel de regularidad.
El debe
El Barça de Flick ha demostrado dominar con puño de hierro La Liga. Son 58 victorias en 78 partidos desde que llegó Flick. Ahora bien, en el debe del equipo queda trasladar este rendimiento a la Champions.
Bien es cierto que desde su llegada han mejorado el rendimiento de los años anteriores, pero siguen sin dar con la tecla. Ese planteamiento 'suicida' le viene saliendo cruz y en la mano de Flick puede estar la solución. Encontrar un equilibrio, ganar solidez y mantener la que es una de las mayores pegadas de Europa.
Buscará la gloria en su tercera temporada. El año en el que acaba su contrato, a pesar de tener apalabrada una extensión, y en el que buscará seguir perfeccionando una máquina que sigue cosechando éxitos y acumulando carácter ganador.
Más allá de los números y los títulos, este Barcelona de Flick ha entendido que la verdadera conquista era reconocerse en su propia identidad. Lo ha logrado y así se allana el camino hacia el éxito.