Uvas congeladas a partir de las que se elaboran los vinos de hielo.
Vinos y sidras de hielo, el as bajo la manga de los sumilleres de los mejores restaurantes
De la recolección de uvas y manzanas maduras a temperaturas bajo cero nacen estas referencias cada vez más presentes en las propuestas líquidas de las mejores casas.
Más información: La revolución del verano: 7 vinos refrescantes para luchar contra la ola de calor
De una necesidad, tras una ola de frío en Francia en 1794, nacieron los icewine. Dos siglos más tarde, inspiradas en ellos, lo harían las sidras de hielo. Elixires dulces cada vez más presentes en las cartas líquidas de la restauración.
Vi de Glass Gewürztraminer, de Gramona
Vi de Glass Gewürztraminer, de Gramona.
Con ayuda del nitrógeno líquido se congelan las uvas necesarias para el Gramona Vi de Glass Gewürztraminer. Además de sus espumosos con sello Corpinnat, esta es otra de las referencias por las que brilla la centenaria bodega del Penedés.
Bizi-Goxo, de Bodega Zapiain
Bizi-Goxo de Bodega Zapiain.
Errezil, una variedad de manzana autóctona del País Vasco, es la que utiliza la Bodega Zapiain, de Astigarraga, que aguanta todo el invierno para poder elaborar la sidra de hielo Bizi-Goxo.
Vetusta Vino de Hielo, de Bodegas Vetusta
Bizi-Goxo de Bodega Zapiain.
Se necesitan tres veces más uvas para elaborar un vino y éste, el Vetusta Vino de Hielo es el primer tempranillo de hielo de Ribera de Duero. Hacen falta 5 kilos para llenar una de sus botellas.
La Bonagua, del Llagar de Castañon
La Bonagua, del Llagar de Castañón.
La sidra de hielo La Bonagua del Llagar de Castañón (Quintueles, Asturias) se elabora siguiendo un proceso de congelación y descongelación del mosto y, tras ocho meses de fermentación, envejece en barricas de roble de Jerez.
M de Alejandría, de Cristina Rodríguez Vicente
M de Alejandría, de Cristina Rodríguez Vicente.
M de Alejandría nace del viñedo de Cristina Rodríguez Vicente. La autóctona Teulada-Moraira en manos de Daniel Belda, Viticultor y Enólogo es uno de sus sueños hechos realidad.
Olivia, de Panizales
Olivia, de Panizales para Coalla Gourmet.
La Sidra de Hielo y Fuego Olivia, de Panizales (Asturias), para Coalla, se elabora a partir de dos mostos. Interviene otro elemento, el fuego que calienta uno de ellos reduciendo el volumen de agua y concentrando el de azúcares.
Tino Vázquez, al frente de este reconocido llagar donde nacen unas de las mejores sidras asturianas, fue el primero que comenzó con este tipo de elaboraciones que el pasado verano se quedaron 'sin dueño'. Panizales cerró sus puertas, pero según publica La Nueva España, "un inversor de la cuenca del Caudal estaría interesado en reflotarlo".
Malus Mama, de Iñaki Otegui
Malus Mama, de Iñaki Otegui.
Una ’sidra naturalmente dulce’, según su elaborador Iñaki Otegui (Astigarraga, Guipúzcoa). Por cuestiones legales y climatológicas, sostiene, no debe llamarse ice cider. Sin duda, una de esas joyas difíciles de conseguir, pero que sirven afortunados restaurantes como Barro (Ávila) o Mare (Alicante).
Valverán, de Masaveu Bodegas
Valverán, de Masaveu Bodegas.
Valverán, de Masaveu Bodegas, en Desde El Rebollar, Sariego (Asturias), presumen de ser la primera sidra de hielo elaborada en nuestro país, pero hay quien se lo discute. Sea como sea, es una recomendadísima elaboración que debe sumarse a la bodega, a partir de 20 manzanas concentradas en un producto único, y con dos años de proceso de elaboración desde la cosecha hasta su venta.