Una mesa con vistas al mar en Hannah Formentera.

Una mesa con vistas al mar en Hannah Formentera.

Restaurantes

De las barcas al plato: la aventura gastronómica del fundador de Casa Jondal en Formentera

Hotel boutique y restaurante, Hannah Formentera es el nuevo faro gastronómico de la paradisíaca isla balear.

Más información: El nuevo restaurante de Formentera frente al mar, con huerto propio y un ticket medio de 45 euros

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En Formentera, la gastronomía ha encontrado un nuevo faro que se iluminó por primera vez la pasada temporada y esta que acaba de arrancar ya deslumbra a todo el que se acerca a la isla.

En la costa de Migjorn, Hannah Formentera busca consolidarse como uno de los proyectos culinarios más ambiciosos y auténticos de la isla: una oda al pescado de las barcas locales y al lujo silencioso que solo concede el mar cuando se respeta su ritmo.

Detrás del proyecto están Óscar Romero y Víctor Agudo, dos nombres bien conocidos en la escena gastronómica balear y vinculados al fenómeno de Casa Jondal, el chiringuito convertido en templo culinario ibicenco donde el producto marino alcanzó categoría de culto.

Ahora, esa misma filosofía cruza hasta Formentera para instalarse en un enclave donde el Mediterráneo no es solo paisaje, sino despensa, identidad y relato.

Al mando de la cocina se encuentra Alberto Pacheco, cocinero con paso por Estimar Madrid y profundo conocedor del lenguaje del mar. Su propuesta no busca domesticar el producto, sino acompañarlo. Cada plato parece construido desde el menos es más: cuanto menos se intervenga el pescado, más habla la isla.

La singularidad de Hannah empieza precisamente en el origen. Una apuesta clave del proyecto ha sido la eliminación de intermediarios ni cámaras frigoríficas que anestesien el sabor. El pescado llega directamente desde las embarcaciones tradicionales de Formentera y desde el llaüt La Maja, que abastece diariamente la cocina con capturas seleccionadas. Langostas vivas, pescados de roca, gambetas y mariscos que todavía conservan el eco salino del amanecer.

Un arroz con langosta, una de las especialidades de la carta.

Un arroz con langosta, una de las especialidades de la carta.

La cocina de Pacheco transforma esa materia prima en platos donde la técnica está al servicio de la pureza. La langosta al ajillo con patatas y huevos fritos reivindica el hedonismo mediterráneo más primario y elegante; el mero a la plancha con salsa al whisky combina profundidad y sutileza; mientras que la gambeta aliñada con escabeche de azafrán y coral resume en un solo bocado la intensidad marina de las Pitiusas.

Pero Hannah no pretende ser únicamente un restaurante para iniciados. El proyecto abraza también una idea contemporánea del lujo: privacidad, calma y desconexión. El hotel boutique, de solo 18 habitaciones, ha sido concebido como un refugio de estética mediterránea donde el tiempo parece discurrir más despacio. Todo en el espacio —la luz, los materiales, la proximidad del mar— invita a una experiencia hedonista sin estridencias.

Uno de los rincones del hotel Hannah Formentera.

Uno de los rincones del hotel Hannah Formentera.

La propuesta líquida acompaña esa misma narrativa. La carta de vinos, extensa y cuidadosamente curada, apuesta por referencias internacionales de alto nivel y etiquetas capaces de dialogar con la mineralidad y la salinidad de la cocina marina. No se trata de exhibición, sino de armonía.