Picalagartos - NH Collection Gran Vía 4

Picalagartos - NH Collection Gran Vía 4

Restaurantes

Picalagartos, la nueva terraza de moda en Madrid

Descubrimos cómo se come en la nueva terraza de moda de Madrid. Se llama Picalagartos y ha llegado dispuesta a conquistar la Gran Vía y nuestros paladares.

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¡Alerta! Cuando escuchamos ‘terraza de moda’ saltan todas las alarmas. “Seguro que es carísima”, “Seguro que se come fatal y encima te clavan”… Pues no amigos, esta terraza ha llegado para desmentir todo lo malo que podamos pensar y, además, tiene una de las mejores vistas de todo Madrid. Bienvenidos a Picalagartos.

Ficha y datos de Picalagartos

  • Picalargartos es la nueva azotea del NH Collection Gran Vía. La propuesta gastronómica, que corre a cargo del chef Javier Muñoz Calero, ha querido posicionarse como un homenaje a nuestra ciudad, Madrid, con platos revisitados y castizos. Además, el fichaje de Javier Arroyo (ex DiverXO) como sumiller, hace que esta terraza sume puntos y se convierta en una de nuestras preferidas.
  • Lo mejor: las vistas hacia la Gran Vía, los esponjosos de rejos de chipirón, la ensaladilla de cachelos y ventresca y los vinos seleccionados por Javier Arroyo.
  • Dirección: Gran Vía, 21. Madrid.
  • Horario: Azotea 9ª planta Lu a Ju de 17:00 a 01:00 horas, Vi de 17:00 a 02:30 horas, Sa y Do de 12:00 a 02:30 horas. Restaurante 8ª planta todos los días de 13:00 a 15:30 horas y de 20:00 a 23:00 horas.
  • Reservas: Conviene reservar para el restaurante en el  91 530 17 61. La terraza es de libre acceso hasta completar aforo.
  • Precio: 35-40 euros.
  • Nota: 4/5

Picalagartos Sky Bar es la nueva apuesta del Grupo Azotea. Con restaurantes en su cartera como la terraza Tartán Roof del Círculo de Bellas Artes, NUbel en el Reina Sofía o la Azotea Forus Barceló, el grupo se consolida como uno de los que respetan el buen comer en enclaves idílicos. El último elegido ha sido el rooftop del nuevísimo NH Collection Gran Vía. Llegan con dos espacios diferenciados, el primero, un restaurante con capacidad para 150 comensales y ubicado en la octava planta, del que hablaremos más adelante, acompañado del Cardhu Scotch House (especializado en whiskies de malta), y el segundo, una azotea con vistas 360 sobre el cielo de Madrid. Ésta será la elegida por todos los madrileños que quieran disfrutar de un gin-tonic bien preparado, un cóctel de autor refrescante a cargo de Joel Jamal -campeón de coctelería 2015- y unas vistas de infarto.

vistas Picalagartos

vistas Picalagartos

¿Qué se come y bebe en Picalagartos?

Como comentábamos, la propuesta de Picalagartos corre a cargo del chef Javier Muñoz-Calero, ya curtido tras los fogones y que, en esta ocasión ha querido rendir un especial homenaje a la cocina española y madrileña, sin olvidar el producto de temporada. Por el momento la cocina de Picalagartos se puede disfrutar en el restaurante y las terrazas de la octava planta, con la Gran Vía como telón de fondo, aunque más adelante prevén añadir algunos platillos de picoteo en la azotea de la novena para tomar a cualquier hora del día.

Picoteo

Picoteo

Para arrancar la experiencia, nos situamos alrededor de su barra probando diferentes cosas antes de pasar a la mesa. La carta arranca con un apartado de conservas, salazones, embutidos y variantes de los que probamos unas generosas gildas  con aceituna gordal, piparra, cebolleta y anchoa del Cantábrico en salazón, el clásico matrimonio de anchoas y boquerones en vinagre, una hueva de maruca acompañada de almendras y lo que más nos sorprendió, un plato de mejillones en escabeche que ahuman ellos mismos. Todo un acierto. Además, como manda la tradición castiza, en su carta también están presentes una serie de ibéricos, entre los que destaca una cecina de buey con 18 meses de curación. Todo ello maridado por vinos del marco de Jerez que Javier Arroyo compartía con soltura.

Picalagartos-bravas

Picalagartos-bravas

Ya en la mesa, disfrutamos de un picoteo con algunos de sus platos icónicos y algún que otro principal. Un bocado que no podéis dejar de probar es el ‘esponjosito’ de rejos de chipirón a la romana con ali-oli de ajo negro. Sabroso, diferente, que deja con ganas de más… Podría ser considerada como su propia versión de un bocata de calamares. También probamos su ensaladilla rusa, ésta vez solo de cachelos gallegos y ventresca de atún y unas bravas Montera, haciendo honor a la calle aledaña al hotel, y que se sirven como bastones de milhojas de patata con aceite de pimentón, ali-oli suave y salsa brava ahumada. Para comer con la mano y de un par de bocados. Tampoco faltaron unas croquetas cremosas de jamón, unos torreznos de Soria muy crujientes acompañados de mojo picón y una forma curiosa de presentar la oreja, a modo de chicharrón (corteza) crujiente con chips de ajo, perejil y pimentón picante.

La carta sigue con un apartado dedicado a la huerta con platos como una porra antequerana con teja de hogaza, alcachofas confitadas con migas de jamón ibérico o un plato que recibe el nombre de huerta al ascua e incluye espárragos trigueros, ajetes fritos, micro calabacín, zanahoria, tomatitos asados, berenjena asada, cebolla blanca y pimientos de Guernica.  Para darse un festín de verduras.

Alcachofas confitadas y migas de jamón ibérico

Alcachofas confitadas y migas de jamón ibérico

Probamos un pescado al ascua, que ese día era rape pero que, dependiendo de mercado puede variar entre mero, pargo o lecha entre otros. Para terminar con una carne, pedimos el lomo bajo de Charolés con 35 días de maduración, patatas fritas y pimientos de Guernica de guarnición. Buen sabor a brasa y con un punto óptimo de maduración.

Los postres pasan por opciones más ligeras como un polo de horchata, hasta creaciones más golosas como la tarta de queso cremosa con almendras y helado de frambuesa o la contundente taza de soufflé de chocolate y chantilly . ¡No apta para diabéticos!

tarta de queso

tarta de queso

Javier Arroyo, el fichaje estrella de Picalagartos

Como avanzábamos al principio de estas líneas, Javier Arroyo se ha unido al equipo de Grupo Azotea como sumiller. Irreverente, dicharachero, pero todo un crack en su trabajo. Seguro que recordáis su barba azul y sus uñas pintadas de negro. Desde luego se trata de un sumiller atípico, que no por ello deja de ser brillante. Tras 11 años en la sala y la bodeda de DiverXO, Javier decidió que necesitaba un cambio y ha encontrado en Picalagartos el lugar ideal para seguir desarrollándose. Dejarse en sus manos se nos antoja como la mejor opción posible, ya que es un amante acérrimo de los vinos de Jerez, pero también ha seleccionado una cuidada carta de referencias internacionales, nacionales y vinos de Madrid.