Carpaccio de calabacín

Carpaccio de calabacín iStock

Saludables

Carpaccio de calabacín: la receta más ligera y refrescante para cenar sin encender el fuego; lista en 5 minutos

Una receta que sorprende porque se trata de una hortaliza que se suele consumir en cremas y sofritos, pero en crudo es todo un descubrimiento.

Más información: Tardas 10 minutos y están deliciosos: la receta de pastelitos de calabacín proteicos que son la cena de verano perfecta

Publicada

0 votos

Aunque se conoce como carpaccio de calabacín, este plato tan refrescante solo se parece al carpaccio original en el hecho de que en ambos el ingrediente principal está cortado en láminas finísimas.

El término no tiene ningún significado en particular, por eso no es posible traducirlo. Se trata del apellido de un pintor italiano famoso en los años 30, Vittore Carpaccio, coetáneo de Giuseppe Cipriani, un chef veneciano que trabajaba para una condesa.

El bueno de Cipriani, siguiendo los consejos del médico de su jefa, tuvo que inventar y diseñar un plato de carne cruda, algo impensable para la época. Así pues, ante la falta de referentes, el cocinero se inspiró en la obra de Carpaccio para crear un plato a base de lonchas finísimas de carne aderezadas con zumo de limón y lascas de parmesano.

Un carpaccio sin carne cruda

La receta que proponemos hoy es mucho más sencilla y económica; además, requiere mucha menos destreza con el cuchillo, pues el calabacín puede rebanarse en lonchas tan finas como queramos con una mandolina básica.

Además, un plato en el que el ingrediente principal sea el calabacín, es un plato a tener en cuenta en cualquier dieta equilibrada, por eso no es de extrañar que sea un ingrediente fijo en las recetas y dietas que pautan muchos nutricionistas.

Según la Fundación Española de la Nutrición, 100 gramos de calabacín solo aportan 14 kcal. El número sin contexto puede que no diga demasiado, pero esto equivale a decir que medio kilo de calabacín aporta las mismas calorías que un huevo.

No queda ahí la cosa, el calabacín tampoco tiene grasas, tiene muchos menos carbohidratos que otras hortalizas y un índice glucémico muy bajo. Un perfil nutricional así hace que el calabacín sea un alimento del que podemos consumir grandes cantidades sin apenas sumar calorías.

Además de su bajo aporte calórico, el calabacín proporciona una buena cantidad de fibra dietética, especialmente si se consume con piel. Esta fibra favorece la sensación de saciedad, mejora el tránsito intestinal y contribuye a regular los niveles de glucosa.

También contiene pequeñas cantidades de vitaminas del grupo B, vitamina C y minerales como potasio y magnesio, todos ellos nutrientes importantes para el funcionamiento metabólico general.

En el caso del carpaccio de calabacín de la receta de hoy, aliñado con una vinagreta de hortalizas frescas, se suman vitaminas, como la vitamina C presente en el pimiento en cantidades superiores a las de la naranja; minerales y antioxidantes, como el licopeno presente en el tomate.

Ingredientes

  • Calabacín, 1 trozo de unos 100 g
  • Pimiento verde italiano, 1/2 ud
  • Pimiento rojo, 1/2 ud
  • Tomate pequeño, 1 ud
  • Cebolla, 1/4 (opcional)
  • Aceite de oliva virgen extra, 1/2 cucharada
  • Vinagre suave, 2 cucharadas (o 1 cucharada de zumo de limón)
  • Sal, al gusto
  • Pimienta negra recién molida, al gusto

Paso 1

Cortamos el calabacín bien lavado en láminas muy finas y las colocamos sin amontonar cubriendo el plato donde vayamos a servirlo. Salamos ligeramente y reservamos.

Paso 2

Troceamos los pimientos y la cebolla en dados de unos 3 o 4 milímetros.

Paso 3

Pelamos el tomate, le retiramos las semillas y lo cortamos también en dados pequeños. En un bol mezclamos tomate, cebolla y pimiento, salpimentamos al gusto, añadimos el aceite de oliva virgen extra y el vinagre (o zumo de limón) y mezclamos bien.

Paso 4

Repartimos la vinagreta sobre las rodajas de calabacín que teníamos reservadas y servimos inmediatamente.

Y para completar la cena...

El carpaccio de calabacín es un plato muy ligero y rápido de hacer, pero no resulta suficiente para una cena completa en términos nutricionales. Para transformarlo en una cena equilibrada, deberíamos acompañarlo con una fuente de proteína de calidad.

Por ejemplo, añadir queso fresco o mozzarella, que aportan proteínas de alto valor biológico y calcio, o bien unas lonchas de salmón ahumado o atún a la plancha, que sumarían ácidos grasos omega-3 beneficiosos para la salud cardiovascular.

Otra opción podría ser acompañarlo de un par de huevos duros o una tortilla francesa, que aportarían proteínas completas y vitaminas como la B12 y la D.

Finalmente, para completar el perfil energético, se podría añadir una ración pequeña de cereales o legumbres. Unas rebanadas de pan integral o unas tostadas de centeno añadirán fibra y carbohidratos complejos, mientras que un puñado de garbanzos cocidos o lentejas salteadas contribuirá a mejorar la calidad proteica del menú.