José Andrés y una porción de tarta de queso en un montaje de El Español

José Andrés y una porción de tarta de queso en un montaje de El Español E.E.

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José Andrés (56), chef: "La tarta de queso más fácil se hace con 150 g de galletas, 3 huevos, una yema y una pizca de limón"

El cocinero asturiano más internacional enseña cómo preparar la famosa tarta de queso conocida como New York Cheesecake.

Más información: Hermanos Torres (55), chefs: "La tarta de chocolate más rica se hace sin harina, en 25 minutos y manchando solo un bol"

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La tarta de queso, sin ser un postre tradicional del recetario español, es una de las más habituales en los restaurantes de España. Nos podemos encontrar desde versiones de autor en restaurantes de alta cocina hasta porciones de tartas ultraprocesadas ofrecidas como postre en los menús del día más económicos.

Si nos vamos al origen, tendríamos que remontarnos a la Antigua Grecia, donde se elaboraba una preparación a base de harina, queso y miel como alimento energético para los atletas que competían en los Juegos Olímpicos de la Grecia clásica.

Pero, a pesar de estos orígenes milenarios, el nacimiento de la tarta de queso moderna podría decirse que tuvo lugar en la ciudad de Nueva York en los albores del siglo XX después de que se inventara, por error, el queso crema industrial.

El origen del queso crema

En 1872, un lechero del estado de Nueva York, William Lawrence, intentó reproducir un queso francés mezclando queso con nata y acabó creando accidentalmente el primer queso crema estadounidense.

Décadas más tarde, este producto, ingrediente clave para la famosa cheesecake neoyorquina, se hizo mundialmente famoso bajo la marca Philadelphia. El nombre, que nada tiene que ver con la ciudad en la que fue inventado el queso, obedece a una estudiada estrategia de marketing.

A finales del siglo XIX, la ciudad de Philadelphia, en Pensilvania, era el sitio elegido para vivir por las clases más privilegiadas y gozaba de gran reputación por la calidad y finura de sus productos.

Conscientes de ello, los distribuidores del queso de Lawrence decidieron comercializarlo bajo el nombre "Philadelphia" y aprovechar así esa imagen de prestigio gastronómico, a pesar de que la elaboración tenía lugar en Nueva York.

La tarta de queso de José Andrés

Tarta de queso de José Andrés

El chef José Andrés, afincado en Estados Unidos desde hace varias décadas, es todo un experto en la elaboración de esta tarta que cualquiera puede hacer en casa de forma muy sencilla y con ingredientes que se encuentran en cualquier supermercado.

Para el cocinero asturiano, que explicó cómo prepararla en el programa Vamos a cocinar con José Andrés de RTVE, hay algunos trucos sencillos que mejoran el resultado y que ayudan a optimizar la elaboración de la receta.

Por ejemplo, a la hora de preparar la base de galletas sobre la que se coloca el relleno, recomienda aprovechar esas galletas que se han roto en el paquete o que ya llevan tiempo en casa y no están tan crujientes, pues las vamos a triturar y nos van a servir perfectamente para lo que las necesitamos.

Una vez trituradas y formada la base, José Andrés sugiere hornearla sola durante 10 minutos antes de colocar el relleno, así quedará "crujientita".

Aparte de esto, el resto de la receta es un juego de niños. Solo es cuestión de triturar los ingredientes del relleno, que se aromatiza con una cucharada de zumo de limón y el interior de una vaina de vainilla, y hornear hasta que cuaje. El tiempo necesario dependerá de cada horno.

El último paso importante, y es algo en lo que coinciden muchos cocineros, consiste en tener paciencia y dejar que la tarta se enfríe lentamente dentro del molde antes de sacarla de éste. Esto permitirá que se asiente y evitará accidentes durante el desmoldado.

Ingredientes

Para la base

  • Galletas María, 150 g
  • Mantequilla, 90 g
  • Azúcar, 10 g

Para el relleno

  • Queso crema tipo Philadelphia, 600 g
  • Azúcar, 250 g
  • Huevos, 3 ud
  • Yema de huevo, 1 ud
  • Zumo de limón, 1 cucharada
  • Vainilla, 1 vaina (o una cucharadita de esencia)

Paso 1

Trituramos las galletas María hasta obtener una textura fina, similar al pan rallado.

Paso 2

En un bol, con la ayuda de una espátula, mezclamos las galletas con la mantequilla derretida y el azúcar hasta que se forme una masa arenosa pero fácil de compactar.

Paso 3

Vertemos esta mezcla en el fondo de un molde desmontable y presionamos con el dorso de una cuchara o con la base de un vaso para que quede una capa uniforme y firme.

Paso 4

Horneamos esta base en horno precalentado a 160 °C durante 10 minutos. Una vez dorada ligeramente, retiramos y dejamos templar.

Paso 5

En un recipiente grande, incorporamos el queso crema junto con el azúcar y mezclamos bien. Añadimos los huevos uno a uno, junto con la yema adicional, integrándolos sin batir en exceso para evitar que entre demasiado aire en la mezcla.

Paso 6

Agregamos el zumo de limón y las semillas de la vaina de vainilla. Continuamos mezclando con suavidad hasta obtener una masa homogénea.

Paso 7

Vertemos el relleno sobre la base ya horneada. Alisamos la superficie con una espátula y colocamos el molde nuevamente en el horno.

Paso 8

Horneamos a 160 °C durante 40 a 50 minutos, hasta que el centro esté cuajado pero ligeramente tembloroso. Es normal que aparezcan pequeñas grietas en la superficie.

Paso 9

Apagamos el horno y dejamos la tarta dentro con la puerta entreabierta durante una hora para evitar que se agriete bruscamente. Luego, la dejamos enfriar a temperatura ambiente antes de dejarla un mínimo de 4 horas en la nevera, idealmente toda la noche, antes de servirla.

Para acompañar la tarta de queso

La tarta de queso al estilo de Nueva York casi nunca llega sola a la mesa. A menudo, se baña con salsas dulces o se decora con frutas que la hacen visualmente más atractiva y aún más golosa en boca. Los siguientes son algunos acompañamientos clásicos:

  • Coulis de frutos rojos. Cocinamos fresas, frambuesas o arándanos con un poco de azúcar y unas gotas de zumo de limón. Tras unos minutos a fuego medio, trituramos la mezcla y la colamos para obtener una salsa.

  • Compota de manzana y canela. Pelamos y troceamos manzanas. Después, las cocemos lentamente con azúcar, zumo de limón y una pizca de canela. Cuando estén tiernas, las aplastamos ligeramente con un tenedor.

  • Caramelo salado. Derretimos azúcar en seco hasta obtener un caramelo dorado, añadimos nata caliente poco a poco y, fuera del fuego, incorporamos mantequilla y una pizca de sal.

  • Chocolate negro fundido. Derretimos chocolate de al menos 70 % de cacao al baño María o en intervalos cortos en microondas. Si lo queremos más fluido o con un sabor más suave, añadiremos la nata al chocolate antes de calentarlo. En ningún caso añadiremos la nata fría sobre el chocolate ya fundido, pues se cortaría.