Postres

Coulant de chocolate, receta facilísima para triunfar en Nochevieja

Despedimos el año repostero con una receta para los más chocolateros que no encontrarán mejor postre para despedir el año que este coulant de chocolate.

Mer Bonilla Danny Salas

El coulant de chocolate es uno de los postres favoritos por excelencia de los amantes de este ingrediente y hoy te enseñamos cómo hacer la versión más clásica. Sin trampas, pero con todos los consejos que necesitas para que te salgan perfectos.

Ingredientes

  • Chocolate fondant para postres, 150 g
  • Mantequilla sin sal, 150 g
  • Huevos, 4
  • Azúcar, 100 g o Sirope de ágave, 50 g
  • Harina, 75 g
  • Cacao en polvo sin azúcar para enharinar los moldes
  • Mantequilla para engrasar los moldes

Paso 1

Troceamos la mantequilla -no importa si está fría- y el chocolate y los ponemos en un bol apto para el microondas. Calentamos a potencia máxima durante 40 segundos, removemos bien para que se fundan la mantequilla y el chocolate. Si es necesario seguimos calentando en tandas de 15-20 segundos hasta que esté todo completamente fundido. (A medida que nos acercamos al final, calentamos durante tiempos más cortos para no quemar el chocolate).

Otra opción, es poner el bol al baño maría, e ir removiendo la mantequilla y el chocolate hasta que ambos estén fundidos y mezclados.

Paso 2

En otro bol más amplio batimos los huevos con el azúcar o el sirope de ágave hasta tener una mezcla blanquecina y espumosa. Será más fácil si usamos una batidora eléctrica de varillas.

Paso 3

Con ayuda de una lengua de silicona, vertemos la mezcla de chocolate poco a poco sobre la mezcla de huevos y mezclamos ambas con movimientos envolventes.

Tamizamos la harina sobre la mezcla y la integramos con cuidado con ayuda de la lengua de silicona.

Paso 4

Engrasamos el interior de los moldes con mantequilla, espolvoreamos los moldes con cacao en polvo sin azúcar y sacudimos el exceso.

Repartimos la mezcla en los moldes llenando las 2/3 partes y los congelamos durante al menos dos horas. El tiempo de congelación puede ser superior, de hecho, se trata de un postre perfecto para tenerlo siempre en el congelador a falta de pasarlos por el horno, pues nos sacan de muchos apuros.

Paso 5

Como es un postre que se sirve caliente, lo habitual es meterlos en el horno en el último momento, por ejemplo, en el momento de servir el segundo plato. Para hornear, precalentamos el horno a 190ºC y, cuando esté a esa temperatura, introducimos nuestros coulants y horneamos durante 15 minutos. Como el tiempo de horneado es pequeño, es conveniente hacer una primera hornada con un solo coulant para afinar mejor el tiempo que necesitan en nuestro horno. Si el primero con 15 minutos queda demasiado hecho, en los siguientes rebajamos el tiempo un par de minutos, y si el primero queda tan líquido que no se puede desmoldar sin que se rompa, entonces necesitarán un par de minutos más.

Cuando los saquemos del horno, los dejamos reposar durante unos cinco minutos antes de desmoldar.

Pasado este tiempo, los desmoldamos volcándolos sobre un plato como si fuesen un flan.

Paso 6

Servimos los coulants calientes, normalmente se acompañan de una bola de helado, o un poco de nata montada, también quedan muy bien si se sirven sobre una base de crema inglesa o natillas, pues el contraste frío-caliente hace que sea un postre delicioso.

 Notas

Si seguís paso a paso esta receta tan sencilla vais a hacer un coulant perfecto que queda riquísimo, un bizcocho tierno y esponjoso por dentro y líquido por dentro, una auténtica gozada. Vais a ver que la receta, aunque tenga un par de trucos, es muy fácil.

Podéis usar cualquier tipo de molde para hornear, pero os aconsejo los individuales de papel de aluminio rígido porque son perfectos para tener unos cuantos coulants congelados en el congelador. Así podemos hacer un coulant de chocolate perfecto cuando queramos con solo hornear durante 15 minutos.

Aunque no se te dé muy bien la repostería te animo a que pruebes esta receta porque es facilísima y vas a conseguir un coulant de chocolate perfecto, mejor que cualquiera que puedas comprar en el supermercado e incluso mejor que muchos de los que has probado en restaurantes.