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Bebidas

Cómo hacer limonada casera, un clásico que no te fallará ningún verano

Con la llegada del calor hemos de beber más para mantenernos correctamente hidratados por eso hoy te enseñamos cómo hacer limonada, una de las bebidas más frescas del verano.

La limonada de limón casera de toda la vida sigue siendo una de las bebidas más refrescantes que se pueden tomar en verano. Y como en nada el mercurio va a comenzar a llegar a lo más alto del termómetro, para que no nos pille desprevenidos, hoy os vamos a contar cómo se hace una limonada casera para chuparse los dedos.

Ingredientes para hacer limonada casera

  • Limones grandes, 5
  • Agua fría, 500 ml
  • Sirope de ágave o miel, 75 ml
  • Cubitos de hielo
  • Hojas de menta o hierbabuena, opcionales

(*) Aunque no dejan de ser azúcares, la miel y el sirope de ágave me parecen los endulzantes naturales más saludables para hacer una limonada casera ya que, debido al gran poder endulzante de estos, se utiliza una cantidad relativamente pequeña. Si optáis por usar azúcar, necesitaréis el doble de cantidad y se duplicarían las calorías, por lo que, pese a ser una bebida casera y natural no resultaría mucho más sana que un refresco industrial.

Además, el uso de azúcar común, haría que necesitásemos realizar un paso más -preparar un almíbar con el azúcar para que este se disuelva por completo- y, por tanto, algo más de tiempo para preparar nuestra limonada casera. 

Cómo hacer limonada casera

Hacer una buena limonada casera es una receta cuya dificultad comparable a la de un juego para párvulos.

01: Exprimir el zumo de limón

Lo primero que hemos de hacer es exprimir los limones para extraer el zumo y, si queremos una limonada sin nada de pulpa, colarlo aplastando bien la pulpa con el dorso de una cuchara.

02: Mezclar los ingredientes

En una botella grande o en una jarra que tenga tapa, ponemos el zumo de limón, el agua fría y la miel o el sirope de ágave, cerramos y agitamos bien para mezclarlo todo bien.

03: Servir la limonada

Antes de servir la limonada, la probamos y si está demasiado ácida rectificamos, bien añadiendo algo más de miel o rebajándola añadiendo un poco más de agua.

Para servir la limonada, podemos añadir unos cuantos cubitos de hielo y unas hojas de menta o hierbabuena que le darán un toque aún más refrescante.

Los mejores limones para hacer limonada

Si nos gusta hacer zumos y limonadas caseras, a la hora de elegir los limones debemos tener en cuenta que los limones con la piel más brillante y más duros al tacto, que son los que están más verdes, tienen algo menos de zumo y éste es más ácido.

Por contra, si la piel tiene un tono amarillo algo más oscuro y menos brillante y al tacto cede ligeramente, será un limón maduro con mayor cantidad de zumo y algo más dulce, por lo que serán los más adecuados para este tipo de recetas. Eso sí, hay que rechazar aquellos limones que presenten zonas marrones o demasiado blandas, porque eso significa que están pasados y pueden aportar sabores o aromas indeseables a nuestra bebida.

Algunos toques especiales para tu limonada casera

Seguro que alguna vez has visto en películas americanas o en restaurantes de comida rápida la famosa pink lemonade o limonada rosa, si quieres hacerla en casa de la manera más natural posible, no tienes más que añadir un poco de zumo de fresa o de pomelo rosa, que darán color y unos matices extra de sabor a tu limonada.

En cambio, si lo que buscas es una limonada de sabor muy suave, cambia la mitad del zumo de limón por zumo de limas y añade unas hojas de hierbabuena. Te sorprenderá que el resultado recuerda mucho a un mojito sin alcohol, una mezcla perfecta para servirla en reuniones de amigos a última hora de la tarde y que el personal disfrute de una bebida muy fresca que no impedirá a nadie coger el coche para volver a casa.

Y, para terminar, recordarte que, si te sobran, la mejor forma de conservar limones es guardarlos en la nevera dentro de una bolsa de plástico bien cerrada.