Huele a mora, a pimienta, a chocolate negro y a regaliz. En boca es caramelo de violeta y si ha estado en barrica, sabe a canela y café, a higo e incluso a trufa. Pero lo que distingue a la syrah de otras grandes uvas tintas es otra cosa.

La syrah tiene lo mejor de ambos mundos, del antiguo y del moderno. Del viejo y del nuevo continente. En ella reside el secreto de la popularidad del Hermitage, del Côte-Rôtie o de Saint-Joseph, lugares de peregrinaje donde acuden cada año los amantes de esta variedad para apreciarla en todo su esplendor. Es la reina del Ródano, en el sur de Francia, de donde es una variedad autóctona.

La shiraz es también la uva tinta más plantada en Australia. Y en las últimas décadas también se ha hecho fuerte en otras zonas vitivinícolas de América y África, como Estados Unidos, Sudáfrica y Chile.

Syrah o shiraz, ¿cuál es el verdadero nombre de esta uva?

Para que quede claro, syrah y shiraz son la misma cosa. La uva, que originalmente se conocía en Francia como syrah, adoptó el nombre de shiraz al viajar desde Europa hasta las Antípodas para convertirse en su variedad más emblemática, la que da sentido a las exportaciones y acapara el mercado norteamericano desde los años 90. Fue cosa de los australianos llamarla a su manera, quizás inspirados por el pueblo de Shiraz de la antigua Persia, donde algunos quieren encontrar su incierto origen. Otros aseguran que fueron los romanos quienes la plantaron en el sur de Francia.

Que en la botella ponga uno u otro nombre responde simplemente a una decisión de marketing. El objetivo es identificar el vino con un estilo definido que el cliente aventajado empieza a comprender. Syrah se acerca a la manera elegante y profunda del Ródano y a los vinos chilenos de Limarí, San Antonio o Casablanca, muy florales y minerales, mientras que shiraz se reconoce en esos climas cálidos que aportan al vino más dulzor de fruta y alguna nota ahumada.

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Embaucadora y poderosa, compleja y atractiva, syrah o shiraz, produce vinos de larga crianza, densos y potentes si se vinifica sola, o afrutados y fáciles de beber cuando se empareja con la garnacha. Es la uva que hace que te lleves la copa a los labios una y otra vez mientras te preguntas por qué te gusta tanto.

La respuesta es sencilla: por su personalidad. Su color violeta intenso enamora a primera vista, pero la belleza de la syrah está en el interior. Es una uva fuerte, con carácter, rica y estilosa, pero también alegre, extrovertida y despreocupada. Muy francesa y muy australiana a la vez. Una uva todoterreno que se adapta a climas y terrenos muy distintos lo que le permite mostrar todas sus caras. Puede hacer vinos ligeros y frescos perfectos para acompañar pescados grasos, pero también puede sorprender con vinos intensos y untuosos, generosos en su grado alcohólico, capaces de lidiar con cordero o carnes rojas.

Cinco syrahs con acento español

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Luna Lunera Syrah (4.50 €). El 100% syrah de Dehesa de Luna Finca Reserva de Biodiversidad, ubicada en el Campo de Montiel de La Roda (Albacete) es un vino fresco, suave y afrutado para gente disfrutona y espontánea. Con 3 meses de crianza en barrica de 225 l es perfecto para acompañar ensaladas, pastas o arroces, y también pescados y mariscos.

Viñas del Vero Syrah (10.60 €). Este 100% syrah ha tenido una crianza de 10 meses en barrica de roble francés y ha sido elaborado con uvas pertenecientes al pago Las Canteras, situado en una de las terrazas que forma el río Cinca a su paso por  Somontano, Denominación de Origen a la que pertenece. Sabroso y potente, acompaña bien las carnes a la plancha y los pescados en salsa.

Hop Hop Syrah/Garnacha (19.50 €). Para la bodega de Somontano El Grillo y la Luna los grillos hacen ‘hop hop’ al saltar en el campo. De ahí el nombre de este coupage elaborado a partir de syrah y garnacha al 50%, con 13 meses de crianza en barrica de roble francés. Muy frutal y especiado, con ligeros toques de eucalipto, hace la pareja perfecta con marisco, verduras a la plancha y carne blanca.

Habla 16 (22.50 €). El monovarietal de la bodega extremeña Habla es pura expresión aromática y equilibrio en boca. Un tinto de viticultura ecológica y 12 meses de crianza con recuerdos a fruta tropical y especias, que se disfruta aún más con un buen secreto, una pluma ibérica o una caldereta de cordero.

Marqués de Griñón Syrah (25.50 €). Del primer viñedo de syrah plantado en España nace este vino, elaborado desde 1991 en el Dominio de Valdepusa, situado en el término toledano de Malpica de Tajo y propiedad de la familia de D. Carlos Falcó. Tras 12 meses de crianza es sedoso, balsámico y floral, y armoniza muy bien con pato, asados, carnes rojas y caza.

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