Irene Larraz y unos canelones

Irene Larraz y unos canelones ALEAIMAGE iStock

Recetas

Irene, cocinera: "Los canelones más ricos para cenar no llevan pasta ni bechamel, sino 100 g de queso, 1 huevo y espinacas"

Una idea de cena rápida hecha con sobras de pollo que, además, es un chute de proteínas para irse a dormir sin hambre, pero sin pesadez.

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Hay sobras que son difíciles de gestionar y muchas veces nos las acabamos comiendo con cero alegrías solo por no tirarlas.

Las pechugas de pollo, para mí, entran dentro de este grupo, porque así solas y frías me resultan insípidas, y recalentadas todos sabemos que acaban secas.

La buena noticia es que pueden servir como base para platos tan suculentos como estos canelones sin pasta ni bechamel.

Esa es la propuesta de Irene Larraz, una creadora de contenido gastronómico que comparte recetas desde Pamplona junto a su pareja, el cocinero David García. Su perfil conjunto de Instagram, @siempre.hambrientos, supera ya los 238.000 seguidores.

Los canelones, un plato de aprovechamiento

Los canelones son una receta de origen italiano, de ahí su nombre, derivado de cannelloni, pero en España también se ha ganado la categoría de plato tradicional en Cataluña.

Según el Ajuntament de Barcelona, los introdujeron a finales del siglo XIX los cocineros italianos que trabajaban para la burguesía barcelonesa, y desde entonces se extendieron por los recetarios locales.

Su fecha más señalada es el 26 de diciembre, día de Sant Esteve, cuando se rellenan con la carne que sobra de la comida de Navidad y, en muchas casas, con la de la escudella i carn d'olla.

En el caso de la receta de hoy, Irene Larraz aprovecha los restos de pollo cocido para hacer un relleno ultrasencillo y montar unos "canelones" en los que la pasta se sustituye por lonchas de pavo y la bechamel por una crema rápida hecha con huevo cocido y una mezcla de quesos.

Siguiendo con esa filosofía de receta rápida para resolver una cena sin esfuerzo, estos originales canelones se gratinan en la freidora de aire. El resultado es un plato sabroso, bajo en carbohidratos y muchísimo más rápido de hacer que unos canelones tradicionales.

Canelones de pollo sin pasta

Para el relleno

  • Pechuga de pollo cocinada y desmenuzada, 80 g
  • Espinacas frescas, 60 g
  • Tomates secos, 3 ud

Para la salsa

  • Queso fresco de cabra, 60 g
  • Rulo de queso de cabra sin corteza, 40 g
  • Huevo cocido, 1 ud
  • Agua, 1 o 2 cucharadas
  • Sal, al gusto
  • Pimienta negra molida, al gusto
  • Tomillo seco, al gusto

Para montar

  • Lonchas grandes de fiambre de pavo, 6 ud

Paso 1

Salteamos las espinacas con los tomates secos en una sartén a fuego medio durante unos 3 minutos, hasta que las espinacas reduzcan su volumen y se haya evaporado el agua.

Paso 2

Añadimos el pollo desmenuzado, cocinamos 2 o 3 minutos más y reservamos.

Paso 3

Trituramos el huevo cocido con los dos quesos, la sal, la pimienta y el tomillo. Añadimos un poco de agua y, si la mezcla sigue demasiado espesa, podemos añadir un poco más hasta obtener una crema con una textura similar a una bechamel.

Paso 4

Separamos un tercio de la salsa y la reservamos.

Paso 5

Mezclamos el resto de la salsa con el relleno de pollo y espinacas.

Paso 6

Repartimos el relleno sobre las lonchas de pavo, las enrollamos y las colocamos en una fuente apta para freidora de aire.

Paso 7

Cubrimos los canelones con la salsa reservada y cocinamos en la freidora de aire a 190 ºC durante 8-10 minutos, hasta que la superficie esté dorada.

El pollo, la carne fresca más consumida en España

Según los datos del Panel de Consumo Alimentario del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (La alimentación mes a mes, enero de 2025), cada español consumió en casa 12,66 kilos de carne fresca de pollo entre febrero de 2024 y enero de 2025.

Este dato la sitúa como la carne fresca con mayor consumo per cápita, por delante del cerdo (9,42 kilos) y del vacuno (3,95 kilos).

En ese periodo, los hogares compraron 593,6 millones de kilos de pollo, un 6,6 % más que en los doce meses anteriores.

Es también la carne fresca cuyo consumo experimentó un mayor crecimiento, por encima del cerdo (4,7 %) y del vacuno (3,6 %). Más de cuatro de cada diez kilos de carne fresca que se compran para casa son de pollo, y el 98,1 % de los hogares lo compró al menos una vez en esos doce meses.

Una carne rica en nutrientes y baja en grasas

La Fundación Española de la Nutrición (FEN) en el libro de La Alimentación Española, señala que la carne de pollo contiene proteínas de alto valor biológico, por su contenido en aminoácidos esenciales.

La considera una carne magra, sobre todo cuando se consume sin piel, que es donde se concentra una parte importante de la grasa. Por el contrario, la pechuga es la pieza con menos grasa y es mayoritariamente monoinsaturada, con el ácido oleico como componente principal, según la FEN.

En cuanto a micronutrientes, el pollo es fuente de fósforo, que contribuye al mantenimiento de huesos y dientes, y de vitaminas del grupo B, en especial niacina y vitamina B6.

Por otro lado, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) recomienda un máximo de tres raciones de carne a la semana, de 100 a 125 gramos cada una, y priorizar las carnes de ave, como el pollo, y de conejo.