Imagen de archivo de un cachorro de perro.

Imagen de archivo de un cachorro de perro. - iStock

Sociedad

La Ley de Bienestar Animal prohíbe criar gatos y perros sin estar inscrito en el Registro de Criadores

La Ley 7/2023 busca evitar que se comercialicen de forma ilegal las mascotas en España y combatir el abandono animal.

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Las claves
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La nueva Ley de Bienestar Animal prohíbe la cría de perros y gatos por particulares no inscritos en el Registro de Criadores.

La normativa exige conocimientos, formación y condiciones adecuadas para quienes se dediquen a la reproducción de mascotas.

Se busca controlar la cría ilegal, reducir camadas no deseadas y reforzar el control sanitario para evitar enfermedades hereditarias.

Incumplir la ley puede acarrear multas de entre 10.001 y 50.000 euros por cría sin inscripción.

La Ley de Bienestar Animal ha introducido nuevas obligaciones para los propietarios de perros y gatos, especialmente en lo relacionado con la reproducción.

Desde la entrada en vigor de la Ley 7/2023, criar animales de compañía ya no puede hacerse libremente por cualquier particular: es necesario cumplir con los requisitos establecidos por la normativa y figurar en el Registro de Criadores de Animales de Compañía.

De esta forma, la legislación pretende poner fin a una práctica que durante años había sido habitual entre particulares. Tener una camada en casa para quedarse con algunos cachorros o regalarlos a familiares y amigos deja de ser una decisión exclusivamente personal.

La reproducción de estos animales pasa a estar sometida a un mayor control administrativo y sanitario. La inscripción en el Registro de Criadores no se limita a completar un trámite burocrático.

La normativa busca garantizar que quienes se dediquen a la reproducción de animales dispongan de los conocimientos y la formación necesarios, además de unas instalaciones y condiciones adecuadas para garantizar el bienestar de los ejemplares.

Controlar la cría ilegal de mascotas

El objetivo es que la cría se realice bajo criterios de responsabilidad, salud y protección animal, reduciendo los riesgos asociados a reproducciones sin planificación. También se pretende mejorar el seguimiento de los animales y dificultar la actividad de quienes crían con fines comerciales sin ningún tipo de supervisión.

La ley establece, además, obligaciones específicas para los propietarios que no quieran dedicarse a la cría. En el caso de los perros, gatos y hurones, todos deben estar identificados mediante microchip.

Para los gatos, la normativa contempla también la esterilización quirúrgica antes de los seis meses, salvo que exista una justificación veterinaria documentada.

La situación también está contemplada cuando la reproducción se produce de manera no planificada.

El propietario debe comunicar la existencia de la camada a las autoridades competentes y no puede comercializar los cachorros.

Dependiendo de las circunstancias, puede ser necesario regularizar la situación mediante la correspondiente inscripción como criador puntual y adoptar medidas destinadas a impedir nuevas reproducciones no deseadas.

Estas medidas persiguen varios objetivos. Por un lado, la Administración busca reducir las camadas no deseadas, una de las vías que puede terminar aumentando el número de animales abandonados.

Por otro, pretende reforzar el control sanitario y evitar reproducciones que puedan favorecer la transmisión de enfermedades hereditarias. La regulación también trata de combatir los establecimientos y actividades de cría que funcionan sin controles suficientes y en condiciones perjudiciales para los animales.

Incumplir estas obligaciones puede tener consecuencias económicas importantes. La cría sin estar inscrito en el Registro de Criadores está considerada una infracción grave y puede conllevar multas de entre 10.001 y 50.000 euros.