Alberto Martín y una ración de croquetas

Alberto Martín y una ración de croquetas Cristina Canton iStock

Recetas

Un cocinero, sobre las mejores croquetas: "Las más cremosas no llevan bechamel, sino 500 g de patata, queso y espinacas"

Una receta que no necesita que la masa repose de un día para otro, pero que está igualmente buenísima.

Más información: Samantha, cocinera: "Las croquetas más ricas y fáciles del verano no llevan bechamel, sino 3 patatas, maicena y queso"

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Si te encantan las croquetas, pero siempre te da pereza ponerte a hacer bechamel o le temes a la cantidad de mantequilla que llevan, sigue leyendo porque esta receta es para ti.

Se trata de unas croquetas de espinacas con queso que no llevan bechamel, por lo que no es necesario dejar reposar la masa de un día para otro para poder darles forma.

La propuesta es de Alberto Martín, que se presenta como "el recetero casero" en su perfil de Instagram, @amimanerareceta, donde le siguen 217.000 personas.

El truco: congelar 30 minutos para que no se rompan

La receta no tiene más truco que este. Alberto lo explica que "para que las croquetas no se abran al freírlas, una vez rebozadas, hay que meterlas en el congelador 30 o 40 minutos como mínimo".

Como alternativa, que todos sabemos que en el congelador a veces no cabe ni un alfiler, el cocinero propone dejarlas un par de horas en la nevera.

Con esto se consigue que la croqueta coja algo más de consistencia y que el rebozado se seque ligeramente, lo que ayudará a que no se rompa cuando llegue el momento de la fritura.

El truco de la maicena

Hay otro pequeño truco que, aunque Alberto no lo menciona, resulta muy útil en esta receta. Consiste en añadir dos cucharadas de maicena a las patatas chafadas para que la mezcla resulte más manejable.

La maicena, que es almidón de maíz, absorbe parte de la humedad del puré y da consistencia a la masa, de modo que es más fácil dar forma a las bolitas de patata. Se trata de un truco eficaz que usan cocineros profesionales como Samantha Vallejo-Nágera.

Receta de croquetas de patata

Ingredientes

  • Patatas, 500 g
  • Espinacas frescas, 80 g
  • Queso rallado, 50 g
  • Sal, al gusto
  • Pimienta negra molida, al gusto
  • Harina de trigo, cantidad necesaria
  • Huevos, 2 ud
  • Pan rallado, cantidad necesaria
  • Aceite para freír, cantidad necesaria

Paso 1

Pelamos las patatas, las cortamos en trozos de tamaño similar y las ponemos en una cazuela. Las cubrimos con agua fría, añadimos 1 cucharadita de sal y las cocemos a fuego medio unos 20 minutos, hasta que estén tiernas al pincharlas.

Paso 2

Mientras tanto, lavamos las espinacas, las escurrimos bien y las picamos finas.

Paso 3

Escurrimos las patatas y las pasamos por el pasapuré a un bol.

Paso 4

Salpimentamos el puré, añadimos las espinacas picadas y el queso, y mezclamos hasta que todo quede integrado.

Paso 5

Dejamos templar la masa y formamos bolitas de unos 3 cm de diámetro (unos 25 g cada una).

Paso 6

Batimos los huevos en un plato hondo. Pasamos cada bolita por la harina, después por el huevo batido y, por último, por el pan rallado.

Paso 7

Colocamos las croquetas en una bandeja, sin que se toquen, y las metemos en el congelador durante 30 minutos.

Paso 8

Calentamos el aceite a 180 °C en un cazo o una sartén honda y freímos las croquetas por tandas durante 2 o 3 minutos, hasta que estén doradas.

Paso 9

Las sacamos a un colador grande para que escurran bien el aceite y servimos.

Tater tots, las primas americanas de las croquetas de patata

Aparte de a una croqueta sin bechamel, la receta de Alberto recuerda muchísimo a los tater tots , un clásico del picoteo en Estados Unidos. Tater es una forma coloquial de decir potato (patata) en inglés.

Los tater tots son pequeños cilindros de patata rallada y frita, muy crujientes por fuera y tiernos por dentro. A diferencia de las croquetas de Alberto, no llevan huevo ni rebozado, y la patata va rallada en lugar de en puré.

Para hacer tater tots, empezamos pelando las patatas y cociéndolas en agua con sal durante 6 u 8 minutos, para que no lleguen a hacerse del todo. Las dejamos enfriar por completo y las rallamos por la parte gruesa del rallador.

Después, envolvemos la patata rallada en un paño limpio y la apretamos para eliminar la mayor cantidad de agua posible. La mezclamos con una o dos cucharadas de harina o de maicena, sal, pimienta y, según la receta, ajo en polvo, cebolla en polvo o pimentón.

Con una cucharada de masa formamos cada cilindro y los freímos por tandas en aceite a unos 180-190 °C durante 3 o 4 minutos, hasta que estén dorados. También pueden hacerse en el horno, a 220 °C durante 20 o 25 minutos, o en la freidora de aire.

En Estados Unidos se sirven casi siempre con kétchup o con salsa ranch , una salsa cremosa a base de buttermilk con hierbas como eneldo, perejil y cebollino. Otras opciones habituales son la salsa barbacoa, la salsa de queso, la mayonesa con sriracha y una mezcla de mayonesa y kétchup.