Fuet cortado iStock
Los cocineros coinciden: "La cena más rápida y sabrosa del verano se hace con 1 fuet, 2 pepinillos y 1/2 cebolla"
Y lo mejor de todo es que está lista en menos de 5 minutos y sin encender el fuego.
Más información: Ni arrancar la piel en mil trocitos ni rascarla: el sencillo truco de un chef para pelar el fuet sin esfuerzo
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Hay noches de julio en las que da calor solo de pensar en entrar en la cocina, así que imagínate encender el fuego. Es esa hora tonta en la que te plantas delante de la nevera y abres la puerta con la esperanza de que la cena haya aparecido sola.
Pues bien, eso no sucede, pero casi; porque si tienes una tripa de fuet y alguna cosita más, en dos minutos tienes una cena gourmet.
El resultado es un tartar de fuet que se ha convertido en la propuesta de aperitivo-cena del verano y que dos cocineros muy seguidos en redes han bendecido casi a la vez.
La receta para triunfar con un fuet
El cocinero asturiano, afincado en Bilbao, Pelayo García (@tortilladeaspirina), lo plantea como la salvación para quienes le tienen manía a la carne cruda.
Casi en paralelo, Héctor Medina (@elchefkent) prepara su versión en apenas dos minutos. Ambos coinciden en lo esencial: fuet, encurtidos, cebolla, mostaza y yema, todo a la picadora, un minuto, emplatar bonito y a la mesa.
Pero ¿qué es exactamente el fuet?
El fuet es un embutido curado y seco de origen catalán, largo y delgado -su nombre significa "látigo" en catalán-, que se elabora con carne magra de cerdo y tocino, aliñados con sal y especias.
Antiguamente se hacía en las casas de payés durante la matanza y hoy tienen especial reconocimiento los de las zonas de Vic y Olot. Frente al salchichón, la diferencia más evidente es el diámetro, pues el fuet no pasa de los 4 centímetros, lo que reduce su curación a unas dos semanas.
La capa blanca que lo envuelve como si estuviera rebozado en harina es un moho, pero de los buenos. Se trata de hongos del género Penicillium -habitualmente P. nalgiovense, a veces P. salamii o P. chrysogenum- que crecen de forma natural durante el secado o que el productor inocula a propósito.
Ese "velo blanco" protege la pieza frente a microorganismos indeseados, regula la pérdida de humedad y aporta gran parte del aroma característico del embutido. Y, lo que mucha gente no sabe, es que, si la capa es blanca y uniforme, se puede comer sin problema.
Nutricionalmente hablando, el fuet es más bien un capricho, pues aunque tiene mucha proteína y micronutrientes interesantes como potasio y vitaminas del grupo B (incluida la B12), también aporta bastante grasa saturada y sal. Por ese motivo, el tartar sería adecuado para prepararlo de manera ocasional.
Ingredientes
Ingredientes
- Fuet blandito, una pieza (unos 150 g)
- Cebolla morada, 1/2
- Pepinillos agridulces, 2 grandes
- Alcaparras, 1 cucharada sopera
- Mostaza antigua o de Dijon, 1/2 cucharada
- Yema de huevo, 1 ud
- Salsa Worcestershire, 1/2 cucharada
- Aceite de oliva virgen extra, 2 cucharadas
- Pimienta negra recién molida, al gusto
- Cebollino picado, al gusto
- Pan tostado o picos, cantidad necesaria para acompañar
- Tabasco, sriracha o gildas, opcional
Paso 1
Pelamos el fuet dando un corte longitudinal con la punta del cuchillo y retirando la tripa y o cortamos en dados pequeños para que sea más fácil de triturar.
Paso 2
Trituramos el fuet solo, durante un par de minutos, hasta obtener una textura granulada y homogénea.
Paso 3
Añadimos la cebolla morada, los pepinillos, las alcaparras, la mostaza, la salsa Worcestershire, el aceite, la pimienta y la yema.
Paso 4
Volvemos a triturar un minuto, hasta que todo quede bien picado, pero sin que llegue a ser un paté, pues buscamos que se noten los tropezones.
Paso 5
Emplatamos con ayuda de un aro o dándole forma de quenelle con una cuchara.
Paso 6
Terminamos con cebollino picado y un hilo de aceite de oliva virgen extra.
Paso 7
Servimos de inmediato con pan tostado. Opcionalmente, si nos va el picante, podemos darle un golpe de tabasco o sriracha; o incorporar algunas gildas picadas.
Para completar la cena de picoteo
El tartar de fuet es perfecto como cena de emergencia, pero también como parte de una cena de picoteo con invitados en la que se puede servir con otras tapas de preparación rápida.
Tomates aliñados con anchoas. Cortamos tomate de temporada en rodajas gruesas, lo salamos ligeramente y lo dejamos reposar 5 minutos para que suelte sus jugos.
A continuación, ponemos las rodajas en una fuente y las cubrimos con anchoas en aceite. Aliñamos todo con una vinagreta hecha con los jugos del tomate, aceite de oliva, un poco de orégano y unas gotas de vinagre de Jerez.
Ensaladilla de bonito exprés. Mezclamos bonito en conserva desmigado con patata cocida envasada, huevo duro, aceitunas y mayonesa. Removemos, corregimos de sal y la dejamos enfriar mientras preparamos el resto de tapas.
Melón con jamón moderno. Cortamos melón en dados, lo mezclamos con jamón ibérico en tiras, hojas de albahaca y unas gotas de aceite. Un toque de pimienta negra y listo.
Tosta de queso fresco y encurtidos. Untamos queso fresco batido o requesón sobre pan tostado, coronamos con pepinillos, guindillas y cebolleta encurtida. Terminamos con aceite y pimienta.
Guacamole con pimiento del piquillo. Machacamos aguacate con lima, sal y cebolla picada. Añadimos piquillos troceados que le darán un punto ahumado riquísimo. Acompañamos con nachos o pan de pita cortado.
Preguntas frecuentes
¿Puedo hacer el tartar de fuet sin picadora? Sí. Basta con picarlo todo a cuchillo, muy fino. Queda más rústico y hasta puede que más auténtico, pero se tarda un poco más de tiempo.
¿Qué fuet compro? Ambos cocineros recomiendan uno blandito, no excesivamente curado ni seco, porque se tritura mejor y resulta más jugoso.
¿Puedo usar espetec en vez de fuet? El espetec es una variante de fuet poco curado así que es perfecto para esta receta.
¿Es seguro comer la yema cruda? La yema debe estar fresca y bien conservada en frío. Si hay embarazadas, personas mayores o niños se puede prescindir de la yema o usar yema pasteurizada.
¿Con qué lo sirvo si no tengo pan tostado? Con picos, regañás, tostas de centeno, crackers, mariñeiras como las que usa Héctor Medina o incluso endivias, si buscamos algo más ligero y crujiente.