Montaje.

Montaje. E.E.

Recetas

Coqui, cocinera china: "El pollo más crujiente no se hace con maicena; echa una cucharada de levadura y esta salsa"

Un truco sencillo para conseguir unas alitas de pollo extra crujientes.

Más información: Marta Verona, chef: "El mejor pollo no se hace al horno, cocínalo en una olla con 2 ajos y 200 g de champiñones".

Adriana Calvo
Publicada

0 votos

Las alitas de pollo crujientes se han ganado, a pulso, el estatus de bocado universal: gustan en un bar de barrio, en una barbacoa familiar o en la carta de un gastrobar con pretensiones.

Son mucho más que picoteo: detrás de una buena alita hay técnica, juego de texturas y un lienzo perfecto para salsas y adobos de cualquier parte del mundo. Son, en miniatura, todo lo que buscamos en la cocina informal: placer inmediato, comer con las manos y ese punto adictivo que invita siempre a coger una más

Y es que comer alitas es un gesto casi infantil: mancharse los dedos, perseguir cada rincón de carne pegado al hueso, chupar la salsa hasta el último rincón. Esa informalidad libera al comensal de protocolo y convierte la mesa en un espacio más relajado, ideal para compartir.

Además, la anatomía de la alita —piel fina, algo de grasa, hueso que retiene jugos— hace que, bien tratada, pueda resultar más sabrosa que muchas pechugas perfectas. Es el tipo de bocado que invita a hablar, reír y alargar la sobremesa sin prisas.

Pero, ¿cómo conseguir que esté bien crujiente? Es una cuestión de entender la relación entre humedad, grasa y temperatura. La piel debe perder agua para poder dorarse de verdad: por eso secar bien las alitas con papel de cocina y, si se puede, dejarlas un rato destapadas en la nevera marca la diferencia.

Por otra parte, la grasa —ya sea aceite o un poco de mantequilla— ayuda a transmitir calor y a que la superficie se dore de manera uniforme. Después entra en juego la temperatura: un horno bien precalentado o un aceite a punto permiten que la piel se selle rápido, creando esa corteza quebradiza que cruje al primer mordisco.

Alitas de pollo crujientes

Coco (cuyo nombre real es Ke), creadora de contenido gastronómico de origen chino, conocida en redes como @cocinaconcoqui, tiene su propia estrategia para lograr una piel de pollo "bien crujiente" y con un sabor "espectacular".

"He leído que la levadura química, a causa del bicarbonato, deshidrata la piel del pollo y la deja un poquito más crujiente", cuenta. Todos los detalles de la receta y de su truco, a continuación.

Ingredientes

  • Alitas de pollo, 10-12
  • Sal, 1/2 cuchara de postre
  • Pimentón, 1/2 cp
  • Pimienta negra, al gusto
  • Harina, 1 cucharada sopera
  • Levadura química, cp
  • Aceite de oliva, un chorro

Para la salsa (opcional)

  • Mantequilla, 10 g
  • Ajo, 1 diente
  • Nata, 100 ml
  • Parmesano rallado, 30 g (un puñado aprox.)

Paso 1

Precalienta la freidora de aire a 200 ºC y reboza las alitas de pollo en un bol con sal, pimentón, harina, levadura química y pimienta negra al gusto.

Paso 2

Pon las alitas en la 'airfryer', échales un chorrito de aceite por encima y cocínalas a 200ºC durante 20 minutos (deja que se hagan 10 minutos, dales la vuelta, y cocínalas otros 10 minutos, así se quedarán crujientes por ambos lados).

Paso 3

Para la salsa parmesano, derrite la mantequilla en una sartén, saltea ligeramente 1 diente de ajo rallado en la misma sartén y añade la nata y el parmesano. Deja que se cocine a fuego bajo 2 minutos y remueve.

Paso 4

Para terminar, sirve las alitas en un plato y la salsa aparte en otro recipiente para ir mojándolas a medida que las vas comiendo.

Acompañamientos

Coco sugiere comer estas alitas cremosas y crujientes con "unas pocas verduras", pero también podemos acompañarlas de patatas asadas o pan crujiente para mojar un poco en la salsa, así como una ensalada verde con vinagreta bien ácida.

Para beber, una buena idea alcohólica puede ser un blanco seco y fresco tipo Sauvignon Blanc o un Chardonnay; o un Pinot Noir ligero y afrutado. Y como alternativa no alcohólica, un agua con gas bien fría con una rodaja de limón o una limonada casera poco dulce también combinan muy bien.