Montaje.
María Lo, cocinera: "Mi chocolate a la taza favorito lleva cardamomo, anís estrellado, clavo y media rama de canela"
La cocinera gaditana comparte su receta de esta típica bebida de invierno.
Más información: María José, profesora de cocina: "Para hacer chocolate a la taza como en las pastelerías, usa maicena y 60 g de cacao".
El chocolate caliente es hoy una de las bebidas invernales más queridas del mundo, y su historia es tan intensa como su sabor: nació como un brebaje amargo y ceremonioso en Mesoamérica y ha terminado convertido en símbolo de confort doméstico y ritual social.
Los mayas fueron probablemente los primeros en preparar una bebida de cacao hace unos 2.500-3.000 años, mucho antes de que existiera algo parecido al chocolate a la taza actual.
Cuando el cacao cruzó el Atlántico en el siglo XVI, España fue la primera puerta de entrada a Europa. En las cortes y conventos se empezó a endulzar esa bebida con azúcar, canela y a veces vainilla, adaptándola al gusto peninsular y transformando un brebaje ritual en un lujo reservado a reyes, aristócratas y altos cargos eclesiásticos.
A partir del siglo XVII, el chocolate caliente se extendió por las grandes capitales europeas como símbolo de refinamiento. En 1657 se abrió en Londres una de las primeras 'Casas de Chocolate', precursoras de las cafeterías modernas donde una libra de chocolate costaba tanto que sólo la alta sociedad podía permitírselo.
En España, su consumo se consolidó en los ambientes cortesanos desde mediados del siglo XVI, con la monarquía utilizando la bebida como signo de distinción.
Poco a poco, la dulcificación de la receta y la mejora de los abastecimientos de cacao hicieron que el chocolate caliente escapara de los salones reales y empezara a llegar a una burguesía urbana en pleno ascenso.
Pero el gran salto tecnológico llegó en 1828, cuando el químico neerlandés Coenraad Johannes van Houten desarrolló una máquina capaz de separar la grasa (manteca de cacao) de la pasta de cacao, obteniendo el primer cacao en polvo fino y fácilmente soluble.
Chocolate a la taza.
Este invento no solo abarató la producción, sino que permitió mezclar el cacao con leche o agua de forma homogénea, abriendo el camino al chocolate a la taza moderno.
Más tarde, la industrialización del XIX democratizó el consumo, y a finales de este siglo y principios del XX, los cafés y chocolaterías se convirtieron en espacios de tertulia donde una taza humeante simbolizaba tanto un descanso del trabajo como una celebración familiar.
Chocolate a la taza de María Lo
Con el tiempo, el chocolate con churros ha pasado a ser símbolo de fiestas patronales como San Isidro, y uno de los máximos iconos de Madrid, tal y como demuestra un estudio realizado a más de 800 madrileños y visitantes de la ciudad.
Así lo corrobora también la cocinera gaditana María Lo, que ha compartido una publicación en su Instagram promocionando el libro Los 20 iconos de Madrid, escrito por Secretos de Madrid, donde se incluye este alimento como parte del imaginario esencial de la capital.
De hecho, la ganadora de la 10ª edición de MasterChef ha aprovechado la ocasión para compartir su propia receta de esta bebida tan querida (no sólo por los madrileños, sino por toda España). El paso a paso, a continuación.
Ingredientes
- Chocolate cobertura 70%, 200 g
- Leche, 350 g
- Nata, 150 g (35% materia grasa)
- Azúcar, 20 g (opcional)
- Cardamomo, 4
- Anís estrellado, 1
- Clavo, 4
- Canela, 1/2 rama
Paso 1
En una olla, infusiona la leche y la nata con las especias a fuego bajo hasta que rompa a hervir. Entonces, apaga el fuego e incorpora el azúcar. Disuelve.
Paso 2
Por otra parte, pica el chocolate muy finamente y ponlo en otra olla. Sobre él, con un colador, vuelca la leche aromatizada para retirarle las especias.
Paso 3
Mezcla todo bien con una espátula hasta conseguir un chocolate fluido.
Paso 4
Para terminar, calienta el chocolate poco a poco y listo.