Un cuenco con sopas de burro cansado

Un cuenco con sopas de burro cansado E.E.

Recetas

Tiene un nombre que espanta, pero en Galicia es uno de los platos más ricos del invierno: lleva solo 3 ingredientes

La cocina más humilde de nuestros antepasados nos ha dejado grandes tesoros como estas "sopas de burro cansado". Un desayuno potente que se tomaba en Galicia para resistir a las frías jornadas del invierno.

Más información: José Andrés (56), chef: "La tarta de queso más fácil se hace con 150 g de galletas, 3 huevos, una yema y una pizca de limón"

Publicada

0 votos

Se conocen como sopas de caballo cansado, sopas de vino o sopas de burro cansado y, reconozcámoslo, el nombre no es el mejor reclamo para que apetezca probarlo.

Si no eres gallego, seguramente no has escuchado el nombre en tu vida, o puede que te suene por el título de una canción de La Marabunta que se hizo famosa allá por la segunda mitad de los 90. La letra de la pieza musical no es una historia inventada, las sopas de burro cansado realmente existen.

Además, eran el desayuno y la merienda favoritos de muchos abuelos o bisabuelos gallegos cuando no existían la bollería industrial ni la tostada de aguacate arrasaba en Instagram, en los tiempos en los que lo que se comía era lo que había y no se desperdiciaba ni una miga.

Una receta con solo 3 ingredientes

Como todas las recetas de este tipo, en cada casa se preparaba de una manera. Versiones sencillas como la receta que os propongo hoy, con solo 3 ingredientes, hechas con un almíbar de vino tinto y unos trozos de pan duro.

Y otras más elaboradas, con cierto parecido a unas torrijas, pues también puede empaparse el pan en el vino con azúcar para posteriormente freírse, pero eso ya implicaría gastar aceite, por lo que es posible que esta versión fuese menos popular.

Tirando de hemeroteca, la cocinera Loly Llano, en su blog O Garfelo, menciona la receta de Álvaro Cunqueiro, célebre escritor gallego y un gran aficionado a la buena mesa.

Para el autor de Merlín e familia, según relata LLano, las sopas de burro cansado se hacían "con el pan de maíz caliente, recién horneado, con vino tinto caíño (una variedad de uva) y mucho azúcar, o con el pan frío, calentando la cunca -cuenco-de vino en el horno".

En cualquier caso, esta reconstituyente receta, desconocida fuera de Galicia, al menos con este nombre; pues la idea de mojar pan en vino y azúcar para calmar el hambre se le habrá ocurrido a muchos.

En Galicia sigue estando presente en el acervo gastronómico gallego y, cada año, en la primera semana de agosto se sigue celebrando en la localidad de Mugueimes (municipio de Muiños, provincia de Ourense) las fiestas de las Sopas de burro cansado.

Aunque, cierto es, que aunque estén deliciosas y resulten muy reconfortantes en los días fríos del invierno, su alta densidad calórica y la presencia de alcohol entre los ingredientes hacen que no sean el desayuno recomendado por ningún nutricionista y eso las ha hecho desaparecer de muchos recetarios de hoy en día.

Ingredientes

  • Vino tinto, 500 ml (Mencía, ribeiro tinto, Barrantes...)
  • Azúcar, 3 o 4 cucharadas
  • Pan duro, 100 g

Paso 1

En un cazo ponemos a calentar el vino con el azúcar. Para mí que no soy especialmente golosa con 3 cucharadas es más que suficiente. Los más golosos pueden añadir un poco más o espolvorear las sopas con un poco de azúcar extra.

Paso 2

Calentamos el vino con el azúcar a fuego medio hasta que de un hervor de un par de minutos y evapore al menos una buena parte del alcohol, a continuación bajamos el fuego al mínimo y lo dejamos reducir durante unos 30 minutos.

Paso 3

Troceamos el pan duro, lo ponemos en un cuenco y lo bañamos con el almíbar caliente. Lo normal es comerlo inmediatamente, pero frías también están riquísimas.