Recetas

Ajoblanco malagueño, receta tradicional, fácil y explicada paso a paso

Con la llegada del buen tiempo, platos como este ajoblanco malagueño tradicional hecho en casa se vuelven imprescindibles en nuestros menús diarios.

Romualdo Abellán Cristina López

Vamos a seguir los pasos de un cocinero que admiramos y que ya tiene tres estrellas Michelín, Dani García. Siguiendo sus consejos se consigue un ajoblanco malagueño que está de lujo.

Ingredientes

Para el ajoblanco

  • Diente de ajo, 1
  • Almendra cruda, 150 g
  • Agua, 325 ml
  • Aceite de oliva, 15 ml
  • Vinagre de Jerez, 7,5 ml
  • Sal

Para la cobertura

  • Manzana, 1/2
  • Almendras laminadas

01: Licuar los ingredientes

Si no tenéis una batidora de jarra o una licuadora de gran potencia, os recomendamos dividir la cantidad de agua en dos.

Licuamos una primera parte de los ingredientes para no atascar las cuchillas: 150 g de almendra cruda y los 162,5 ml de agua.

Triturada la primera parte, añadimos la otra mitad: otros 162,5 ml de agua, 7,5 ml de vinagre de Jerez, 15 ml de aceite de oliva, 1 diente de ajo y una pizca de sal. Licuamos.

Debería quedarnos una sopa blanca con todos los ingredientes.

02: Colar el ajoblanco

Colocamos el recipiente donde vayamos a verter el ajoblanco y con un colador encima, vertemos el ajoblanco lentamente. Nos podemos ayudar de una cuchara para pasarlo.

Lo que caerá al bol será un ajoblanco malagueño todavía más líquido.

03: Enfriar

Repartimos el ajoblanco en platos hondos o bols, si es que deseamos repartirlo. A continuación, lo metemos en la nevera cubierto con film transparente y esperamos unas horas.

El ajoblanco obtendrá una consistencia un poco más cremosa y terminará de coger el sabor adecuado.

04: Servir

En esta receta, hemos echado por encima manzana a trocitos y unas pocas almendras laminadas. La cobertura más popular es la uva.

Por último, y de manera totalmente opcional, podemos regar con un hilillo de aceite de oliva virgen extra.

Resultados

Cinco años viviendo en Andalucía y nunca me dio por probar el ajoblanco malagueño, aunque sea más propio encontrarlo en la provincia de Málaga que en otras ciudades. 

Atendiendo a esta propuesta de ajoblanco al estilo malagueño, hemos de prevenir al lector y cocinillas que ya de antemano admiramos la gastronomía andaluza, tanto por sus guisos, aceites, vinos y condimentos. 

Es imposible pensar en un verano sin salmorejo, gazpacho o la increíble porra antequerana en la que se basa el prestigioso salmorejo cordobés.

El ajoblanco es una sopa humilde que se añade al repertorio de recetas fáciles para verano. No requiere de ninguna destreza especial en la cocina ni el uso de fogones. Solo hace falta una licuadora o batidora de jarra cuanto más potente mejor y un colador de malla fina para que la textura quede espectacular.

Es muy frecuente prepararlo con migas de pan, que lógicamente dotan a la sopa de una consistencia más espesa, como puede serlo una Vichyssoise por comparar la textura.

La receta que os hemos compartido ha querido seguir los consejos del cocinero Dani García, ya que su propuesta de ajoblanco es clara, pedagógica y realmente fácil de preparar. Es un ajoblanco malagueño muy respetuoso con la tradición, el de toda la vida, pero sin miga de pan. La almendra triturada y el aceite ya hacen que la sopa adquiera una consistencia potente sin necesidad de añadir harinas. Así resulta un ajoblanco más fácil de digerir. 

Más cosas sobre el ajoblanco malagueño, suele acompañarse de trocitos de uva de moscatel o trocitos de melón fresco, aunque nuestra cobertura de manzana es bastante frecuente. 

La cobertura del ajoblanco queda excepcionalmente bien con cualquier de estas tres variedades de fruta, ya que la mordida es jugosa, fresca y muy, muy apetecible en estos meses donde el calor empieza a manifestarse.

Pero lo mejor de todo, ¡es un plato tradicionalmente vegano! Una saludable receta para los que quieran seguir alimentando al cuerpo con recetas auténticas de toda la vida.

Pásate por nuestro Facebook y cuéntanos: ¿conocías la receta? ¿Cómo se hace en tu pueblo? ¿Con qué lo acompañas y con qué lo sueles cubrir? 

Como diría un entrañable personaje público de nuestro país: el ajoblanco es una gran nación.