Un Roscón de Reyes.
¿Se puede congelar el roscón de Reyes? Los expertos advierten: "Depende del tipo de relleno"
Todos los detalles para congelar y descongelar correctamente este dulce típico navideño.
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Las fiestas navideñas llegan a su recta final. Superados los cientos de turrones y el flamante panettone, sólo queda una última prueba definitiva: el Roscón de Reyes.
Pero ¿qué pasa si no somos capaces de acabarlo? ¿Lo tiramos? Impensable. ¿Nos forzamos a comerlo? Mala idea para nuestro estómago. ¿Lo congelamos? Esto sí, pero sólo si sabemos cómo hacerlo, pues hacerlo mal es condenarlo al desastre.
Si aún te ronda la duda de si el roscón de Reyes se puede congelar, la respuesta está clara: sí, sin discusión. Pero ¡ojo!, no vale meterlo en el congelador a lo loco y confiar en la suerte.
En este artículo explicamos cómo congelar un roscón correctamente siguiendo las indicaciones del servicio de catering Los Pucheros del Marqués para que, al sacarlo, siga siendo digno de celebración.
Congelar el roscón, ¿sacrilegio o salvación?
Hay muchos motivos para congelar un roscón: porque te ha sobrado medio y no te apetece comerlo al día siguiente; porque compraste demasiado, o porque tienes una celebración futura y quieres rematarla con algo especial.
Sea cual sea la razón, bien tratado el roscón aguanta la congelación sin problema. La clave es hacerlo como toca, no como si fuera pan viejo.
Qué roscones soportan mejor el congelador
Roscones sin relleno. Son los campeones absolutos. Congelan sin problema (tanto caseros como de obrador), se descongelan estupendamente y conservan aroma y textura.
Roscones rellenos. Terreno delicado. Si llevan nata montada no es buena idea, ya que pierde cuerpo y se vuelve aguada. Si tienen trufa sí puede funcionar, siempre y cuando esté bien elaborada.
Por otra parte, la crema pastelera no es recomendable, pues se corta. Y el chocolate o el mazapán sí aguantan bastante bien. En general, los rellenos industriales sí pueden resistir gracias a los estabilizantes, aunque el sabor se resiente.
Roscón de Reyes relleno de nata. iStock
Cómo congelar un roscón sin estropearlo
Se recomienda no congelarlos más de dos meses, ya que pasado este tiempo pierde calidad. Tampoco congeles un roscón que ya se ha quedado seco. A continuación, algunos consejos para hacerlo correctamente.
1. Déjalo enfriar completamente. Nunca hay que congelarlo templado o caliente, puesto que el vapor genera escarcha y arruina la miga.
2. Hazlo cuanto antes. Congélalo el mismo día. Cuanto más fresco, mejor resultado.
3. Protégelo como se merece. Lo mejor es usar film transparente bien ajustado, una capa de papel de aluminio o una bolsa de congelación, si es posible. Pon una etiqueta con fecha y tipo de relleno, así, si congelas varios, será fácil identificar bien cada uno y evitar sorpresas.
4. Colócalo con cuidado. Nada de aplastarlo con otros productos. Déjalo plano y sin peso encima.
Cómo descongelarlo sin convertirlo en un ladrillo
Tras congelarlo con mimo, llegará algún día el momento de descongelar, también muy importante. Lo que recomiendan es dejarlo en la nevera entre 10 y 12 horas (no hay que tener prisa) y pasar por completo del microondas.
Después de ese tiempo, le daremos un toque final de horno: lo metes unos cinco minutos a 140 ºC y listo. Ese tiempo es suficiente para devolverle aroma y sensación de recién hecho.
Y si lo congelaste sin relleno, mejor aún: puedes rellenarlo tras descongelarlo y parecerá como recién comprado (o hecho). Eso sí, una vez descongelado, nunca lo vuelvas a congelar.
En definitiva, congelar un roscón no es resignación, es previsión. Es saber que cualquier día puede convertirse en celebración. Sacarlo del congelador, regenerarlo bien y ver la cara de sorpresa de tus invitados no tiene precio.
En Los Pucheros del Marqués lo hacen cada año para eventos con decenas de comensales y les funciona, según aseguran. Si funciona a ese nivel, también funcionará en tu casa. Así que ya sabes: congela con cabeza, descongela con paciencia y sirve con orgullo.