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Cómo conservar las zanahorias para que duren mucho más tiempo

Son versátiles y le dan un atractivo punto de color a cualquier plato, así que no temas comprarlas porque te vamos a contar cómo conservar las zanahorias.

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Son económicas y quedan bien en multitud de recetas, tanto frías como calientes, crudas o cocidas, como ingrediente principal o como acompañamiento, pero seguro que más de una vez te ha pasado que, cuando has ido a echar mano a ellas o están mohosas, o arrugadas y blandas o, en general con un aspecto muy poco apetecible. 

Pero eso se acabó, te vamos a contar cómo conservar las zanahorias para que te duren mucho más tiempo sin estropearse. Siguiendo estos consejos te aguantarán frescas durante semanas, e incluso más si las congelas, que también te explicaremos cómo hacerlo.

Cómo conservar las zanahorias en casa

A diferencia de otras hortalizas, las zanahorias se conservan mejor en ambiente húmedo. Tanto es así que una de las formas de conservarlas es dejarlas en un recipiente con agua que iremos cambiando con cierta frecuencia en cuanto veamos que empieza a ponerse turbia.

Otra opción, es guardar las zanahorias envueltas en hojas de papel absorbente previamente humedecidas que también nos encargaremos de mantener así a lo largo de las semanas.

En ambos casos, hay un detalle importante a tener en cuenta y es que si las zanahorias que hemos comprado vienen con sus hojas verdes debemos cortarlas antes de guardarlas, pues si las dejamos las hojas absorben el agua de la zanahoria haciendo que estas se deterioren más rápidamente. 

Cómo congelar zanahorias

Las zanahorias también se pueden congelar, y para hacerlo debemos pelarlas, cortarlas  en rodajas o en dados y blanquearlas, esto es poner agua a hervir y cuando arranque el hervor echar las zanahorias y esperar a que el agua hierva de nuevo. En ese momento las sacamos, las pasamos bajo un chorro de agua fría para cortar la cocción, las escurrimos bien, las guardamos en bolsas o táperes y las guardamos en el congelador.

Estas zanahorias congeladas no podremos usarlas para preparaciones en crudo, pero nos resultarán muy cómodas para cualquier receta en la que vayan cocinadas como sopas, guisos, arroces, purés; además, no es necesario descongelarlas previamente por lo que nos resultará muy cómodo echar mano de ellas en un momento de prisas.