Un fotograma de 'Ravaelar'.

Un fotograma de 'Ravaelar'. Lucía Faraig

Actualidad gastronómica

El restaurante de Barcelona comprado por un fondo buitre que se ha convertido en una serie que arrasa en Berlín

Pol Rodríguez ha transformado la historia del negocio de su familia en la primera serie española de la historia que participa en la Berlinale.

El local sobrevivió a la Guerra Civil y a un atentado anarquista que mató al bisabuelo y al tío abuelo de Pol, pero no pudo hacer frente a la especulación inmobiliaria.

Más información: Así es el restaurante de Chicago que asesora la cocina de The Bear, la mítica serie de Disney+.

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El mítico restaurante catalán Can Lluís ha trascendido a la ficción audiovisual. Gracias a la dirección de Isaki Lacuesta y Pol Rodríguez, extrabajador y heredero del local, la historia del establecimiento ha dado forma a la primera serie española de televisión en participar en la sección oficial de la Berlinale, uno de los festivales de cine más importantes del mundo junto con Cannes y Venecia.

La obra se estrenará en HBO Max en mayo y se llama Ravalear, en homenaje al barcelonés barrio del Raval, donde se ubicaba el negocio antes de ser comprado por un fondo buitre en 2021.

A lo largo de sus seis capítulos dos de ellos ya proyectados en Berlínse narra la lucha de la familia por salvar el restaurante de las garras de la especulación inmobiliaria y la gentrificación, hasta el punto de "cruzar límites que nunca se creyeron capaces de cruzar", tal y como afirma la sinopsis.

En la serie, Can Lluís no se llama Can Lluís, sino Can Mosques (nombre real que tuvo en sus inicios, cuando era una fonda popular con toneles de bacalao fresco secándose en la puerta que atraían a las moscas en verano), y el actor Enric Auquer hace de alter ego de Pol Rodríguez. Le acompañan la actriz María Rodríguez Soto, pareja en la ficción de Enric, y Quim Ávila, que actúa como hermano menor de la familia Rodríguez.

Can Lluís, casi 100 años de cocina y resistencia

Como decíamos, el restaurante empezó siendo Can Mosques,una fonda popular que en 1929 toman Lluís Rodríguez y Elisa Vilaplana y rebautizan como Can Lluís, convirtiéndola en un comedor de barrio de cocina casera catalana.

Desde los primeros años se consolida como punto de encuentro de vecinos, actores, periodistas e intelectuales, en un Raval aún muy obrero y popular. Con el tiempo, la familia Rodríguez encadena generaciones al frente del negocio, hasta convertirse en una institución sentimental del barrio.

Un fotograma de la serie.

Un fotograma de la serie.

El restaurante sobrevive a la Guerra Civil y a la durísima posguerra, manteniendo la actividad en un contexto de racionamiento y pobreza. No obstante, en 1946 sufre un atentado anarquista: una bomba explota en el comedor, matando al bisabuelo y tío abuelo de Pol, y dejando unas marcas en el suelo que permanecieron visibles hasta el cierre del local. Pese a la tragedia, Can Lluís continúa abierto, reforzando su aura de lugar resiliente, ligado a la memoria del Raval 'de siempre'.

Entre los años 70 y los primeros del 2.000, Can Lluís vive sus décadas más míticas como 'comedor de artistas'. Por sus mesas pasan figuras de la cultura como Manuel Vázquez Montalbán, Peret, actores de teatro y cine, periodistas y políticos, que dejan dibujos, dedicatorias y recuerdos en varios libros de visitas y en las paredes del local.

Por desgracia, la armonía se rompe con el fin de los contratos de renta antigua en 2014 y el fuerte aumento de los alquileres en el Raval, uno de los epicentros de la turistificación barcelonesa. La familia ve cómo el alquiler pasa de cifras asumibles a cuantías muy superiores (3.000 euros al mes según la versión de Júlia Ferrer, mujer de Fernando Rodríguez, padre de Pol) con la amenaza de fondos de inversión interesados en el edificio.

Un imagen de 'Ravalear'.

Un imagen de 'Ravalear'. HBO

La pandemia de 2020 y diversos problemas en la finca (robos, okupaciones, destrozos durante el temporal Gloria...) precipitan la caída. El restaurante baja la persiana el 14 de marzo de 2020 y ya no consigue levantar cabeza.

En diciembre de 2020, un vecino les alerta de que la persiana del establecimiento está levantada. Ellos creían que les estaban robando u okupando otra vez, pero no. La propiedad cambió la cerradura, puso una alarma y dictó una orden de desahucio. La historia de Can Lluís llegaba a su fin y el Raval perdía así una de sus casas de comidas más representativas.

Reapertura y resurrección

Tras el cierre, el relato no termina ahí: antiguos clientes del restaurante, Denis Minkin y Olga Minkina, una pareja rusa afincada en Barcelona, adquirieron en 2024 el local con la intención declarada de recuperar el espíritu del viejo Can Lluís.

Emprendieron una restauración minuciosa, recuperando elementos originales como la nevera de hielo, el mostrador de mármol, las baldosas y, de forma muy simbólica, la marca en el suelo del atentado de 1946. La reapertura tuvo lugar en diciembre de 2025 y ya está en marcha para quien quiera ir después de ver la serie Ravalear y conocer así mejor la historia de un símbolo gastronómico y social de Barcelona.