Pascual Cabedo

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Cocinillas

Pascual, dueño de una finca de 93 hectáreas en un pueblo: "En 2025 facturamos 10 millones, en 2026 llegaremos a 24 o 25"

Pascual Cabedo y su hijo cuentan cómo levantaron Europagricultproduct, una tienda online de fruta y verdura que vende directamente desde el productor sin intermediarios.

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Hay conversaciones que las familias, con suerte, tienen a puerta cerrada. Pascual Cabedo y su hijo, que también se llama Pascual, han decidido tener la suya delante de una cámara.

En un vídeo publicado en su canal de YouTube, padre e hijo se sientan a hablar de Europagricultproduct (EAP), la empresa que montaron juntos hace poco más de dos años.

Lo hacen sin adornos y hablan de los aciertos, de los choques y, sobre todo, de unos números que sorprenden para un proyecto que arrancó de cero hace poco más de dos años.

Incluso deciden mojarse y poner cifras sobre la mesa, y es ahí donde llega el dato que nos deja boquiabiertos. "En 2025 facturamos 10 millones, en 2026 esperamos llegar a 24 o 25", cuenta el padre.

Ese es el balance de una empresa familiar con una explotación agrícola de 93 hectáreas y una tienda online que vende fruta y verdura directamente al consumidor, sin pasar por los lineales de las grandes cadenas.

De la finca a la pantalla

El origen de todo, cuentan, es la Finca La Salada, situada en Bugarra en el valle de Pedralba (Valencia), donde el padre lleva veinticinco años cultivando fruta y buscando nuevas variedades.

Ahí, dice, aprendió a obsesionarse con la calidad y esa obsesión es la que ha trasladado a EAP. El hijo lo confirma. El joven Pascual creció yendo al campo con su padre y de ahí sacó la pasión por una forma concreta de entender la agricultura.

El salto lo dieron al llevar ese producto a internet. EAP no tiene tienda física; funciona, en palabras del propio hijo, como un supermercado online.

"Es un negocio online, no tienes una tienda física, y lo que haces lo tienes que contar", resume el padre para explicar por qué acabaron delante de una cámara.

La venta directa, insisten, era la pieza clave del proyecto desde el primer día.

La empresa familiar que planta cara a las grandes cadenas

Un negocio rentable que empezó en cero

Los datos que dan son esperanzadores. En los primeros meses de vida, de mayo a diciembre de 2024, facturaron alrededor de 2,5 millones de euros. El primer ejercicio completo, 2025, lo cerraron en torno a los 10 millones.

Y para 2026 manejan una previsión de entre 24 y 25 millones. Todo ello, subrayan, en apenas veintiséis meses de existencia.

El padre es el primero en poner el freno de mano a tanto entusiasmo. Cuando el hijo comenta que si pueden hacer 25 quizá puedan hacer 50, su respuesta es que no hace falta.

Crecer sin perder el equilibrio

Buena parte de la charla gira, precisamente, en torno a cómo crecer deprisa sin descolocarse. El hijo reconoce que ahí es donde más falla, que a veces quiere correr más de la cuenta y le falta perspectiva.

El padre habla de crecer de forma sostenida y equilibrada, y de no salirse nunca del equilibrio financiero.

Durante la charla, admiten que han pasado un bache reciente, un desajuste que detectaron y corrigieron en cuestión de días. Lejos de esconderlo, lo cuentan como un aprendizaje.

"Ha sido un máster baratísimo, pero con fuego real", resume el padre, que insiste en una idea que repite como advertencia. Según él, muchas empresas mueren de éxito, y ese es el verdadero peligro cuando todo va rápido.

Plantar cara a las grandes superficies

Si algo tiene claro EAP es contra qué se posiciona. Padre e hijo tienen claro que quieren marcar distancias con las grandes superficies, aunque se cuidan de matizar que estas hacen muchas cosas bien; si no, dicen, no estarían donde están.

Lo que no comparten es la forma. Ponen ejemplos concretos como que un supermercado venda cebollas traídas del otro lado del mundo teniendo cebollas de la zona a cien metros, o limones cargados de fungicidas o tomates que, según ellos, saben a plástico porque se ha priorizado la merma sobre el sabor.

Frente a eso, EAP defiende pagar un precio justo al agricultor, trabajar solo con producto español, cuidar la calidad hasta la obsesión y renunciar a los tratamientos innecesarios.

Criticar a la competencia, reconocen, es también una estrategia de marketing, una forma de posicionarse y de enseñar a la gente que existen otras opciones en el mercado. "Si se hiciesen bien las cosas, EAP no habría existido", llega a decir.

El padre matiza que siempre hay hueco para mejorar, pero que ahora mismo, a su modo de ver, se están haciendo muchas cosas mal con productos tan básicos como la fruta y la verdura.

Trabajar con la familia

La entrevista no es solo un balance de negocio; es una conversación sobre lo que significa trabajar con la familia.

Los dos Pascuales son, según dicen, muy distintos y tienen papeles muy diferentes en el negocio: el padre aporta la experiencia y la prudencia; el hijo, la parte digital y comercial.

Curiosamente, ninguno de los dos venía del marketing. El hijo empezó una ingeniería agrónoma que dejó en segundo curso y aprendió a vender de forma autodidacta, a base de cursos, convencido de que no podían depender de agencias externas para un proyecto tan suyo.

Preguntados por si volverían a hacerlo, no dudan. "Sin lugar a dudas. De hecho, lo vamos a volver a hacer porque tenemos más proyectos en marcha", responde el padre.

Con 93 hectáreas detrás, una tienda que ya factura millones y una previsión que casi triplica la del año anterior, la sensación que dejan es la de que para que un negocio crezca, lo mejor es ir pasito a pasito.