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    No todas son iguales

    Aunque no se puede meter a todas las salsas en el mismo saco, muchas de ellas se han ganado la mala reputación a pulso. Nos referimos, por ejemplo, al ketchup o la barbacoa, aquellas que compramos ya elaboradas en el súper y que son ultraprocesados de libro, cargados de azúcar, sal, y que además de poco saludables ayudan a coger peso. Pero en España, por suerte, el recetario cuenta con diversas opciones para dar sabor a los platos de forma saludable. 

    Para conseguirlo, el primer paso: colgarse el delantal y plantarse delante de los fogones. Lo mejor para que las salsa sean sanas es elaborarlas en casa. De esta forma, se puede elegir alimentos de calidad, tener el control sobre las cantidades y que el resultado sea una salsa sabrosa y nutritiva y que además de alegría a la comida.

    A continuación, algunos ejemplos de salsa típicas de diferentes regiones españolas que además de riquísimas y fáciles de preparar son sanas.

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    Romesco

    Se trata de una salsa típica de la cocina catalana que se utiliza sobre todo con marisco y pescado, aunque también como acompañante de verduras a la brasa, por ejemplo, de los famosos calçots. Para elaborarla son necesarios ajos, tomates y pimientos rojos asados, almendras, avellanas, ñoras (pimiento seco), sal, pimienta y aceite. O sea, todos ellos alimentos saludables propios de la dieta mediterránea. 

    Así, ¿qué aporta esta salsa al organismo? De los pimientos hay que destacar su aporte de vitamina C. También contienen vitaminas B6, A y betacarotenos, que tienen un efecto antioxidante. De las avellanas y las almendras su contenido en grasas saludables característica de los frutos secos. Del ajo, un básico de los sofritos típicos de la cocina española, que es fuente de minerales como el yodo, fósforo, potasio y vitamina B6.

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    Salsa vizcaína

    Damos un salto hasta Euskadi. La salsa vizcaína se utiliza sobre todo para preparar pescados, en especial bacalao, uno de los platos clásicos de la cocina vasca. Para su preparación son necesarios: pimientos choriceros, cebollas, ajos, tomates maduros, pan, caldo de pescado, aceite y sal. Aunque como es una salsa tan popular, cada cocinero le da su toque. Una de las grandes disputas es si lleva tomate o no. 

    Hay que destacar que la cebolla, ingrediente principal de esta salsa junto con los pimientos, es fuente de potasio. También de vitamina C. Según la FEN, una ración de cebolla (150g) cubre el 48% de las ingestas recomendadas de esta vitamina. Hay que tener en cuenta que es termosensible, por lo que no conviene cocinarla en exceso y que así conserve sus propiedades. 

    Para que la salsa quede más ligera, ojo con no pasarte con el pan ni con el aceite. 

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    Mojo

    Si hay una salsa típica de Canarias sin duda es el mojo. Junto con las papas arrugás hacen la pareja ideal. A grandes rasgos, hay dos tipos: mojo verde o rojo, en función de los ingredientes.

    La base de la salsa consiste en aceite de oliva, vinagre, pimiento y ajo. El mojo rojo es más picante. Lleva pimentón y pimienta palmera, y le va ideal a las carnes. El mojo verde lleva perejil, cilantro y pimiento verde, es más suave y va genial con pescados.

    El pimentón que lleva el mojo rojo se elabora con pimiento rojo desecado y molido. Por sus propiedades se le conoce como "oro rojo" y es que, además de dar al plato un toque pintón, también es bueno para la salud. Según la FEN, hay que destacar su aporte de provitamina A o b-caroteno, que se transforma en vitamina A, que contribuye a la salud de la visión.

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    Salsa de vieira

    El nombre de esta salsa se debe a que es una de las típicas preparaciones de las vieiras en Galicia. No obstante, va muy bien con todo tipo de mariscos y pescados. Por ejemplo, son muy populares los mejillones en salsa de vieira. Para preparar esta salsa simplemente hay que hacer un sofrito de cebolla y ajo al que se le añade tomate frito, vinagre y sal.

    Algunos apuntes sobre la salsa de tomate. Se trata de una elaboración que lleva 4 ingredientes: tomate, aceite de oliva virgen extra, una pizca de azúcar y sal. Si se va a comprar ya elaborada hay que tener ojo con la proporción de azúcar, ya que suele ser alta y nada recomendable. En este caso, lo más sano sería optar por un bote de tomate triturado, que solo lleva  tomate y corrector de acidez.

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    Salsa verde

    Una opción ideal para dar jugosidad y sabor a los pescados: la salsa verde. Además de sabrosa y nutritiva, se trata de una receta fácil de elaborar. Para prepararla se necesita: ajo, aceite de oliva y perejil. Su color característico se lo debe a este último ingrediente que según la FEN es fuente de fibra, calcio, hierro, potasio y vitamina  A.

    A esta elaboración también hay quien añade vino blanco y harina. Si queremos que la salsa quede ligera no habrá que echar más de dos o tres cucharadas de aceite ni pasarse con la harina o el vino, si es que se quieren añadir. Una de las ventajas de elaborarla en casa es que podemos controlar las cantidades de los alimentos más contundentes para que quede ligera.

Alba Moraleda