Imagen de archivo de una plataforma de gas.

Imagen de archivo de una plataforma de gas. PA/Abedin Taherkenareh

Ciencia

Irán cambia las normas: el cierre del estrecho de Ormuz también agravará la escasez mundial de gas natural licuado

Durante varias semanas de conflicto armado, las autoridades iraníes no han permitido que pase ningún buque cargado con gas natural licuado.

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P. G. Santos
Publicada

Las claves

Irán ha bloqueado el paso de buques de gas natural licuado por el estrecho de Ormuz, agravando la crisis energética global.

El cierre afecta gravemente el suministro internacional de gas, ya que una parte esencial del comercio energético pasa por este corredor marítimo.

La exportación mundial de gas natural licuado ha caído a mínimos de seis meses y el bloqueo amenaza con profundizar la escasez y elevar los precios.

El bloqueo incrementa la vulnerabilidad de los mercados, complica la logística y eleva los costes de transporte y aseguramiento de las rutas.

El estrecho de Ormuz vuelve a situarse en el centro de la crisis energética global. La decisión de Irán de bloquear el paso de cargueros de gas natural licuado amenaza con agravar una escasez ya tensionada por la guerra y por la fragilidad de las rutas marítimas clave.

Durante semanas, ningún buque ha logrado cruzar el estrecho, según ha informado Bloomberg. La consecuencia inmediata es un nuevo cuello de botella para el suministro mundial, especialmente sensible porque una parte decisiva del comercio energético depende de ese corredor.

El episodio más reciente ilustra la magnitud del problema. Dos buques con carga catarí parecieron iniciar la salida del golfo Pérsico, pero dieron la vuelta en cuestión de horas después de que funcionarios iraníes les negaran la autorización para continuar.

Ese movimiento no solo retrasa entregas puntuales. También refuerza la percepción de que el mercado internacional del gas entra en una fase de mayor vulnerabilidad, con menos margen para absorber interrupciones y con precios expuestos a nuevas tensiones si la situación se prolonga.

Una señal de escasez

La relevancia del estrecho de Ormuz es difícil de exagerar. Por esa vía circula una parte esencial del comercio energético entre el golfo y los mercados de Asia y Europa, de modo que cualquier restricción afecta tanto a la logística como a la confianza de compradores y navieras.

En este contexto, el gas natural licuado aparece como uno de los grandes perjudicados. El bloqueo de los pasos no solo frena cargamentos ya preparados, sino que también puede desordenar calendarios de exportación, desviar barcos y complicar la planificación de suministro de grandes importadores.

La situación coincide con un mercado que ya venía mostrando señales de escasez. Las exportaciones mundiales de GNL han caído a su nivel más bajo en seis meses, una tendencia que el cierre parcial del estrecho puede profundizar aún más.

A corto plazo, el riesgo es doble. Por un lado, se reducen los volúmenes que llegan al destino previsto; por otro, aumenta el coste implícito de asegurar rutas, fletes y tiempos de tránsito, factores que terminan trasladándose al conjunto de la cadena energética.

Para los países dependientes del GNL, el golpe puede sentirse en los inventarios, en la compra de emergencia y en la presión sobre los precios internos. En un escenario de guerra y bloqueos, cada embarque detenido en Ormuz pesa más que un simple retraso portuario.

La evolución del conflicto determinará el alcance final de esta crisis. Pero lo que ya resulta evidente es que el cierre del estrecho no solo encarece la energía: amenaza con alterar de forma profunda el equilibrio del mercado global del gas.