La cueva Patrimonio de la Humanidad que prohíbe la entrada al público y guarda bacterias resistentes a antibióticos

La cueva Patrimonio de la Humanidad que prohíbe la entrada al público y guarda bacterias resistentes a antibióticos

Ciencia

La cueva Patrimonio de la Humanidad con bacterias resistentes a antibióticos y entrada prohibida al público

En la Cueva Lechuguilla, parte del Parque Nacional de las Cavernas de Carlsbad, se han detectado bacterias capaces de resistir a antibióticos.

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Las claves

La Cueva Lechugilla, en Nuevo México, alberga bacterias que resisten a 26 de 40 antibióticos conocidos.

Las bacterias encontradas han estado aisladas durante más de cuatro millones de años y son consideradas "puras" por los científicos.

El hallazgo permite estudiar mecanismos de resistencia bacteriana para anticipar la evolución de superbacterias y mejorar futuros tratamientos.

El acceso a la cueva está restringido únicamente a personal autorizado y equipado, tanto para preservar el entorno como para evitar riesgos sanitarios.

La Cueva Lechugilla, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO como parte de Carlsbad, guarda en su haber una serie de bacterias capaces de resistir a una generosa cantidad de antibióticos, y los expertos están fascinados: es una "mina de oro" para poder encontrar nuevas formas de combatir enfermedades.

El lugar, ubicado en Nuevo México, se ha transformado en el epicentro de un hallazgo científico que desafía la comprensión de la medicina moderna, puesto que las cepas bacterianas halladas en las profundidades de la cueva han permanecido aisladas durante más de cuatro millones de años: son "puras" y resistentes.

Los microorganismos hallados presentan una resistencia natural a 26 de los 40 antibióticos contra los que han sido probados. Actualmente, estos se utilizan en hospitales, hasta como fármacos de último recurso como la daptomicina. Si bien es cierto que a priori puede parecer una noticia preocupante, lo cierto es que es una maravilla para los expertos.

Gracias a este hallazgo, los científicos ahora pueden estudiar los mecanismos de resistencia de estas bacterias ancestrales antes de que estas aparezcan en los patógenos que afectan a los humanos en la superficie. Es decir, es como un estudio preventivo que permite adelantarse a ciertas enfermedades.

Una cueva con superbacterias

El descubrimiento de estas bacterias demuestra que la resistencia a los antibióticos no es un fenómeno generado solamente por el factor humano por el exceso de uso de fármacos durante los últimos años: en entornos donde la humanidad apenas ha estado, también se pueden encontrar este tipo de "superbacterias".

La incógnita es, ¿cómo han logrado estos microorganismos desarrollar tanta resistencia? La respuesta está en la búsqueda de alimento. Estos microbios producen sus propios antibióticos naturales y, a la vez, desarrollan mecanismos de defensa para protegerse de ataques de otras especies bacterianas con las que conviven para sobrevivir y quedarse con el grueso del pastel -nunca mejor dicho-.

La cueva funciona, grosso modo, como una especie de archivo genético, como si fuera una alerta temprana para poder adelantarse a lo que puede llegar en el futuro: permite a las farmacéuticas y laboratorios anticiparse a la evolución de las superbacterias en cuestión diseñando tratamientos más efectivos y duraderos para el futuro.

La entrada, cómo no, está prohibida para el público y turistas y solamente pueden entrar aquellas personas que estén autorizadas y con equipo especial, tanto para preservar el entorno como para evitar que este tipo de bacterias puedan ver la luz a través de contacto humano.