Ni el Delta del Ebro ni el Mar Menor: el pequeño fartet encuentra nuevos santuarios en las costas del sureste

Ni el Delta del Ebro ni el Mar Menor: el pequeño fartet encuentra nuevos santuarios en las costas del sureste

Ciencia

Ni el Delta del Ebro ni el Mar Menor: el pequeño fartet encuentra nuevos santuarios en las costas de España

El fartet ha encontrado un nuevo hogar fuera de sus núcleos tradicionales: una red de pequeñas charcas y humedales son ahora su santuario.

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Las claves

El fartet, un pequeño pez endémico, ha encontrado nuevos refugios en charcas y humedales de la costa de Alicante, adaptándose ante la degradación del Delta del Ebro y el Mar Menor.

La creación de microrreservas de fauna y la restauración de hábitats en Alicante, lideradas por la Generalitat Valenciana, han sido clave para el éxito de la especie en la zona.

Estos nuevos santuarios están libres de especies invasoras y ofrecen condiciones óptimas para la reproducción y supervivencia del fartet.

La presencia del fartet en Alicante ayuda a controlar las poblaciones de mosquitos, beneficiando tanto al ecosistema como a la salud pública local.

El querido y pequeño fartet ha encontrado un nuevo santuario. Aunque el Delta del Ebro y el Mar Menor han sido históricamente sus principales refugios, la degradación de estos entornos ha obligado a los biólogos a buscar alternativas, y parece que la especie ha dado con un lugar en el que se siente cómodo.

El vertebrado ha localizado una red de pequeñas charcas y humedales en la costa de Alicante y no se lo ha pensado dos veces: este es su nuevo punto estratégico para garantizar su supervivencia: el pez endémico de apenas cinco centímetros demuestra buena capacidad adaptativa y busca asentar su futuro.

Esta adaptación exitosa en Alicante radica en la creación de microrreservas de fauna, donde se han recuperado espacios como la Charca del Prado o diversos humedales en el entorno de Elche y Santa Pola: es fruto de un intenso programa de reintroducción y restauración de hábitats liderado por la Generalitat Valenciana y otras organizaciones.

Estas masas de agua, libres de especies invasoras como la gambusia, ofrecen las condiciones de salinidad y tranquilidad que el fartet necesita para reproducirse sin competencia, con la posibilidad de aumentar su número sin demasiadas preocupaciones.

El fartet se asienta en un nuevo santuario.

El fartet se asienta en un nuevo santuario.

Más seguro y protegido

A pesar de esta expansión y crecimiento en las costas de Alicante, hay que aclarar que el fartet no ha dejado ni mucho menos sus núcleos habituales y más populares: Delta del Ebro y el Mar Menor. Pero, debido a problemas de contaminación la especie no ha tenido más remedio que encontrar más lugares donde vivir.

Mientras que en el Mar Menor la especie lucha contra cambios en la calidad del agua e incluso las temperaturas, las poblaciones alicantinas actúan como una red protectora, y la dispersión que ha realizado el fartet es muy buena realmente, porque se evita que una catástrofe ambiental en un solo punto pueda afectar a toda la especie.

Dejando a un lado el gran logro que supone esto para la especie en sí, la recuperación del fartet en Alicante tiene un impacto directo en la salud pública de la región.

Al ser un depredador natural de larvas de mosquitos, su presencia en estas charcas costeras funciona como un método de control biológico eficiente y sostenible, por lo que su aparición puede ayudar a regular ciertos balances del ecosistema.

Así que, grosso modo, los nuevos santuarios alicantinos no solo protegen a un tesoro evolutivo único, sino que integran la conservación de la naturaleza con el bienestar de las poblaciones locales, permitiendo que todos "respiren" de una manera más cómoda.