Un chip de computación cuántica de Oxford Ionics, una de las varias empresas que han realizado avances significativos en este campo.

Un chip de computación cuántica de Oxford Ionics, una de las varias empresas que han realizado avances significativos en este campo.

Ciencia

Reino Unido cambia de aliados: firma un acuerdo con EEUU para instalar el ordenador cuántico más potente

La Universidad de Cambridge albergará el ordenador cuántico más potente del país tras haber llegado a un acuerdo con la empresa estadounidense IonQ.

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P. G. Santos
Publicada

Las claves

La Universidad de Cambridge y la empresa estadounidense IonQ han firmado el mayor acuerdo científico de la historia de la universidad para instalar un ordenador cuántico de 256 qubits.

El acuerdo contempla la creación de un centro de innovación cuántica que integrará investigación básica, desarrollo industrial y colaboración entre universidad y empresa.

El proyecto incluye acceso a infraestructuras en la nube, redes cuánticas y tecnologías de seguridad, buscando fortalecer el liderazgo británico en la computación cuántica.

El Gobierno británico respalda esta apuesta con inversiones multimillonarias, posicionando a Cambridge como nodo central de una red nacional para transformar avances científicos en innovaciones comercializables.

La computación cuántica se encuentra en un momento álgido, con investigadores de la Universidad de Oxford creando una primera red de procesadores cuánticos interconectados entre sí. No se trata del único hito que ha protagonizado Reino Unido en este sentido.

Y es que la Universidad de Cambridge ha sellado el mayor acuerdo científico de su historia con la empresa estadounidense IonQ. Es una alianza estratégica que aspira a situar al país británico en la vanguardia de la computación cuántica global durante la próxima década.

El pacto contempla la creación de un centro de innovación cuántica sin precedentes, concebido para acelerar tanto la investigación básica como su traslación industrial, en un intento por romper la tradicional separación entre universidad, empresa y aplicación tecnológica.

En el núcleo del acuerdo figura el despliegue de un ordenador cuántico de 256 qubits, considerado uno de los sistemas más avanzados que se instalarán en una universidad europea, con capacidad para abordar problemas imposibles para la computación clásica actual.

La colaboración no se limita al hardware, sino que también incluye acceso a infraestructuras en la nube, desarrollo de redes cuánticas, sensores y tecnologías de seguridad, configurando un ecosistema integral orientado a consolidar una nueva generación de aplicaciones científicas.

Según explicó la rectora Deborah Prentice, el proyecto representa "la primera iniciativa de este tipo en Reino Unido" y pretende formar a los futuros líderes en ciencia cuántica, reforzando el papel de Cambridge como epicentro del conocimiento en física avanzada.

Desde IonQ, su consejero delegado, Niccolò de Masi, ha subrayado que la alianza permitirá "acelerar la ventaja cuántica comercial", al integrar desde el inicio a investigadores, empresas y responsables políticos en un mismo marco colaborativo orientado a resultados tangibles.

El acuerdo llega en un contexto de fuerte apuesta institucional por estas tecnologías. El Gobierno británico ha anunciado inversiones multimillonarias para impulsar la computación cuántica, consciente de su potencial estratégico en sectores como la medicina o la energía.

Cambridge, con una larga tradición en física (su laboratorio Cavendish ha alumbrado decenas de premios Nobel), se posiciona así como nodo central de una red nacional que busca transformar descubrimientos científicos en innovaciones comercializables a gran escala.

El modelo propuesto rompe con el enfoque fragmentado habitual, alineando incentivos académicos y empresariales para generar propiedad intelectual compartida y acelerar su llegada al mercado, un aspecto clave en una carrera tecnológica cada vez más competitiva a nivel global.

Con esta alianza, Reino Unido refuerza su ambición de liderar la era cuántica, en la que la capacidad de procesar información de forma exponencialmente más potente podría redefinir industrias enteras y marcar un nuevo equilibrio en la geopolítica del conocimiento científico.