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Ayudas financieras y privilegios

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En este verano del año 2026 y dentro de la oleada de resultados financieros publicados por la banca española a 30 de junio, CaixaBank ha sido castigada en Bolsa con una pérdida bursátil, en un solo día, del 7,12%, que equivale a una reducción de su capitalización de 6.557 millones de euros en una sola sesión, descendiendo su valor, desde algo más de 92.000 millones a 85.490 millones euros. Todo ello al no cumplir con las expectativas de los inversores en un momento de repunte de los tipos de interés, publicando un beneficio de 3.203 millones de euros, que supone un incremento del 8,5% sobre el mismo periodo del año 2025, cuando Banco de Santander creció al 31% hasta alcanzar los 8.973 millones de euros y BBVA lo hizo al 11,1% con 6.061 millones de euros.

Con Goirigolzarri ya como consejero independiente de Inditex, catorce años después. Se sigue sin cumplir la afirmación de Luis de Guindos, de “El rescate bancario no le va a costar ni un euro a los contribuyentes”, lo cual dijo el actual vicepresidente del Banco Central Europeo y exministro de Economía del Gobierno presidido por Mariano Rajoy, tras actuar como ‘elefante en cacharrería‘ al frente de una intervención precipitada que desestabilizó Bankia, acelerando su crisis y posterior rescate de 24.000 millones de euros que salieron de los bolsillos de todos los españoles. Pues bien, de momento, el Estado -sumatorio de todos los contribuyentes de España-, sólo ha recuperado alrededor de 4.000 millones de euros vía dividendos de Bankia desde 2014 y de CaixaBank entre 2021 y 2025, incluyendo unas plusvalías obtenidas por las ventas de dos paquetes representativos de un 14,5%.

Como dato adicional hay que reseñar que la pérdida bursátil sufrida por CaixaBank tras la publicación de sus resultados en el primer semestre del año 2026, supone una minusvalía latente de 1.100 millones de euros para todos los españoles, a través del paquete accionarial público que se mantiene en dicha entidad.

Todo esto y con el sufrimiento acumulado por quienes pagaron de forma directa aquella decisión, cuando menos, polémica. Para, con el paso de los años, comprobar que la cartera inmobiliaria que tenía Bankia en plena crisis financiera, la cual se le obligó a deshacerse de ella vía FROB, así como a través de ventas a la baja, ahora ha recuperado, más que sobradamente, su valor. Es decir que si hubiera habido la paciencia de mantener posiciones, con visión de largo plazo, aún perdiendo actividad y cuota de mercado, hoy habría plusvalías, y no hablamos en un futurible condicionado, porque ya las ha habido, lo que sucede es que quienes han hecho ‘caja‘ con ellas han sido los fondos buitres y los hijos de algunas familias a los que solo les separa el uso del concepto patria frente al de nacionalidad y hecho diferencial. Los valores inmobiliarios se han más que recuperado, pero el beneficio se lo han llevado unos pocos, en lugar de sus legítimos propietarios.

Todo lo anterior para compartir en estas líneas, otra curiosa arista derivada de aquellos convulsos, y confusos, días. Si usted, después de una vida de esfuerzo y trabajo, consigue cancelar su hipoteca y hace todo el trámite necesario: entidad actual titular de la carga hipotecaria, notario, oficina liquidadora y registro de la propiedad, se encontrará con otra curiosidad, pues el cambio de titular de la deuda en una hipoteca genera unos aranceles, tanto notariales, como registrales cuya mayor parte corresponde ser pagada por la entidad financiera titular de la deuda hipotecaria y ello debería haber sido liquidado en origen, es decir cuando se realizó el cambio de acreedor, sin embargo, en la práctica, se hace cuando el particular realiza su trámite personal, y es él quien, después de ir y venir de un lugar a otro, tiene que anticipar los importes, para luego llevar el recibo correspondiente a la entidad financiera, y tras un prudente plazo, hablamos de semanas, obtener la devolución de la parte que no le correspondía, pero mientras tanto la entidad financiera ha obtenido varios años de gracia sobre cuantiosos importes, sin devengo de intereses de demora, además del efecto del coste de oportunidad aplicado a cantidades, que teniendo en cuenta el valor de la cartera hipotecaria de Bankia que superaba los 85.000 millones de euros, hagan ustedes cuentas, la cifra alcanzará unos ‘milloncejos’.

Otra nueva muestra de la Ley del Embudo, ya saben, aquella de lo ancho para un determinado lado y lo estrecho para la inmensa mayoría.