Cuatro imágenes extraídas de vídeos de la cuenta de Tiktok de Pedro Sánchez.
Recientemente, este 8 de abril de 2026, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, generó controversia en Madrid (y no solo allí, añado) al desplegar una amplia comitiva en pleno centro de la ciudad.
Según testimonios de clientes, se obligó a los jugadores que se encontraban en el local elegido como destino a abandonar el establecimiento mientras se realizaba el rodaje. La calle fue cerrada al paso de vehículos y peatones para facilitar el despliegue de su comitiva, compuesta por seis coches oficiales y unos veinte escoltas.
Motivo del rodaje: el presidente grabó contenido destinado a sus redes sociales, específicamente para su perfil de TikTok, con el objetivo de acercarse al público joven en un entorno de gaming, según informan los medios de comunicación.
Pero no: el motivo real del rodaje es hacer ver que don Pedro puede hacer lo que quiera, cuando quiera y solo si le da la gana. ¡Faltaría más!, pues el único que puede otorgarse o negarse permiso es él mismo. ¡Faltaría más!
Quienes aún ven esta acción como un uso de recursos públicos para fines de promoción personal, simplemente, no están en la realidad del país antes llamado España. Que se sientan cada vez menos ciudadanos libres y más súbditos obligados a la genuflexión lobotomizada es, únicamente, su problema. Nuestro querido presidente no tiene ninguno, obviamente, por actuar como actúa.
Y si alguien lo duda, no le hará falta más que recurrir a la correspondencia unilateral y añadir un elemento más a las dos Cartas a la ciudadanía, dirigidas muy mayestáticamente al conjunto de los españoles. Para eso cuenta con una buena cohorte que le diseña el marketing adecuado, que es, según parece, la solución a todos los males. Y si alguien piensa que el uso —hasta el abuso— del marketing es un pecado, aplíquese el precedente: no está en la realidad de este país.
Nuestro querido presidente, no cabe duda alguna, nos ha querido recordar (muy subliminalmente, como suele hacer) que la campaña de la Renta 2025 acaba de empezar. Que algunos duden de a dónde va el dinero sin presupuestos y con tanto Real Decreto-fleco añadido para ir tirando es, nuevamente, no estar en la realidad: basta con asomarse a las noticias para conocer el fin último de, al menos, una parte de ese montante.
La verdad, casi siento envidia de quien puede poner un poco de distancia física ante tanto desbarajuste en esa «Arcadia Feliz» que acaba de estrenar ministro de todos, evitando así sentirse expoliado en lugar de entusiasta colaborador con Hacienda. Léase: youtubers, futbolistas de élite, influencers varios… y casi estaría por añadir a Santiago Segura, que seguro que se pasará un poco en su declaración de ingresos el año que viene… y será el único de su gremio en hacerlo, casi seguro. A otros les dará un ataque de nervios la comparación, ¡faltaría más!
Por cierto, por si por un casual me toca la Lotería o me dan el Nobel (me da igual, lo que sea más conveniente), ¿algún lector sería tan amable de facilitarme el contacto con esos caballeros de Amsterdam & Partners?