El ministro de Hacienda, Arcadi España.

El ministro de Hacienda, Arcadi España. Europa Press

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Vive. Muere. Repite

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Cuando nuestro nuevo ministro, este señor que se llama Arcadi España, lo primero que hace es lanzar exultante una frase marketing del calado de "O defensa y armas, o mantequilla y Estado de bienestar", no dejo de maravillarme cómo el Universo se confabula, en una increíble mínima probabilidad estadística, uniendo el nombre y apellido del propio a la frasecita de marras, para que el conjunto  resuene en ver esta nuestra España como una nueva  Arcadia Feliz con cartilla de racionamiento…

Porque el dilema que nos plantea el señor España no es una elección, es una claudicación. Al darnos a elegir entre "defensa o mantequilla", el ministro nos está confesando que el Estado de bienestar que nos prometieron se ha quedado sin despensa. Es curioso que alguien con un nombre tan bucólico inaugure su mandato con un lenguaje de economía de guerra en tiempos de paz institucional.

Esta nueva 'Arcadia' de Hacienda parece que se va a construir a base de sacrificios ajenos. Mientras el nombre del ministro nos evoca pastores y liras, su apellido —que es el de todos— nos recuerda que somos nosotros quienes pagaremos la cuenta de ese rearme que ahora nos presentan como inevitable.

¿Es este el nuevo contrato social? ¿Aceptar que para estar protegidos debemos renunciar a la prosperidad? Al final, la cartilla de racionamiento emocional que nos propone el ministerio no es más que el envoltorio brillante de una gestión que se prevé de todo menos idílica". Como si eso fuera una novedad, proclamo…

Más de lo mismo.

Recordar que el Estado de Bienestar se vendió como un derecho adquirido e irreversible, y ahora se presenta como un lujo que "quizás" no nos podemos permitir, en el paso de la "sociedad del consumo" a la "sociedad de la intendencia", es una forma muy potente de decirnos lo que nos espera: "Nada bueno, supongo", como ya dijo  Stanley al encontrar a Livingstone.

Y eso, tras la dana valenciana. Si el Universo no juega a los dados, lo oculta muy muy bien: espero que no prefiera  la tragicomedia a la comedia, pero todo esto  suena y a más y más oscuro cada vez para el españolito de a pie. Mal momento para andar torciéndose un tobillo. Espero que Dª Mónica no tome cartas en este asunto, para evitar colisiones ministeriales de ese calibre… y otras cosas.

Como hacia el antes muy apreciado por nuestro actual gobierno, Maduro, tendremos que pensar en recurrir a nuestros adivinos patrios, que los hay de "raza" para prever el futuro. Con el CIS ya sabemos que no podemos contar.

Como Phil Connors, llevamos un tiempo en que despertamos cada mañana a las 06:00 con la misma canción en la radio, para vivir exactamente el mismo día, dentro de un viciado scape room constante…

En este Al filo del mañana permanente en el que vivimos, aún no pasamos de la playa.

"Vive. Muere. Repite".