Los refugiados de Rohingya buscan ayuda en Cox's Bazar.

Los refugiados de Rohingya buscan ayuda en Cox's Bazar. Cathal Mcnaughton Reuters

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La ONU garantiza alimentos para los rohinyás en Bangladesh hasta noviembre

El organismo se ha comprometido a mantener la cadena de abastecimiento ininterrumpida, las prioridades son el agua y el saneamiento sanitario. 

27 septiembre, 2017 10:51

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU aseguró hoy que tiene garantizada "hasta noviembre" la distribución de alimentos para los cerca de medio millón de rohinyás que se han refugiado en Bangladesh huyendo de la violencia en Birmania (Myanmar).

"Estamos sacando de manera continuada alimentos de las reservas del Gobierno, de momento nos encontramos en una posición cómoda hasta noviembre", afirmó el representante en Bangladesh del PMA, Dipayan Bhattacharyya.

La situación está por el momento "bajo control", según Bhattacharyya, cuya mayor preocupación ahora es "mantener la cadena de abastecimiento ininterrumpida en el futuro" y están diseñando un programa que lo garantice.

"Estamos listos para proveer asistencia (alimentaria) incluso si llega más gente", subrayó el representante de la PMA, en un momento en el que la ONU ha cifrado en 480.000 el total de miembros de la minoría musulmana rohinyá huidos desde Birmania desde hace un mes.

El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados alertó esta semana de que la situación de los rohinyás instalados en territorio bangladeshí es "desesperada" y puede empeorar de no llegar más ayuda humanitaria a los asentamientos.

Las necesidades se centran en acceso a saneamiento y agua limpia en campos saturados de gente y sin infraestructura para poder satisfacer las necesidades básicas, lo que coloca a la población de refugiados ante el riesgo de epidemias y una crisis sanitaria.

El inicio del éxodo de los rohinyás comenzó el pasado 25 de agosto, cuando se produjo un ataque por parte de un grupo insurgente de esta minoría musulmana contra puestos policiales y militares birmanos.

En respuesta, el Ejército birmano lanzó una campaña militar que ha sido tildada por el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos como "limpieza étnica de manual".