El joven hostelero revela cuánto fue su inversión inicial.

El joven hostelero revela cuánto fue su inversión inicial. YouTube

Sociedad

Aran tiene 21 años y es dueño de un bar: "Abrirlo ha costado más de 150.000€ y este mes ningún cocinero cobramos"

Este joven es uno de los dos propietarios que han montado este particular proyecto en el centro de Madrid, por el que se han endeudado con sus padres.

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Las claves

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Aran, un joven de 21 años, ha abierto el bar-restaurante Pipilacha en el barrio de Salamanca tras invertir más de 150.000 euros en reformas y permisos.

El proyecto fue posible gracias al apoyo económico familiar, especialmente la iniciativa de su madre para invertir en un negocio de hostelería.

El inicio es complicado: los gastos superan a los ingresos y, este mes, ninguno de los cocineros cobrará, aunque mantienen la esperanza en el futuro del local.

Abrir un negocio de hostelería hoy en día no es nada fácil. Los costes se han disparado, la competencia es enorme y los trámites parecen interminables.

Y para un emprendedor joven, el reto se multiplica. Hay que reunir financiación, tomar decisiones sin experiencia previa y asumir riesgos que, en muchos casos, pueden incluso marcar el futuro de toda una familia.

Este es el caso de Pipilacha, un bar-restaurante ubicado en pleno barrio de Salamanca. Detrás del proyecto está Aran, un joven de 21 años que decidió apostar por su pasión por la cocina y transformar un local antiguo en un espacio moderno y acogedor junto a un compañero de 24 años.

Sin embargo, antes de abrir las puertas tuvieron que enfrentarse a una realidad que muchos desconocen. Y es que montar un restaurante desde cero implica mucho más que ganas e ilusión.

Suelos nuevos, instalación eléctrica actualizada, una cocina profesional, mobiliario, licencias, permisos y un traspaso que no siempre resulta tan ventajoso como parece, son algunas de las tantas cosas a las que un hostelero tiene que enfrentarse antes de abrir sus puertas.

"Entre el traspaso, toda la reforma que ha habido arriba, que ha sido bastante, la barra... y la zona en la que está, que es un local muy grande, ha sido un precio bastante, bastante, bastante bueno. Ha salido hasta barata la reforma. Han sido un poco más de 150.000 euros", detalla Aran en uno de los vídeos de El chef en cocina.

El joven confiesa que su sueño siempre había sido ese pero la realidad es que "todo fue idea de mi madre, desde hace ya bastante tiempo querían invertir, querían comprar un piso o una casa, o lo que fuese".

"Yo empecé con lo de la cocina, entonces ya quedó el runrún de un restaurante y bueno, surgió y la verdad es que bastante bien", relata, detallando cómo su familia acabó siendo la clave para que el proyecto pudiera salir adelante, aportando el apoyo económico necesario.

Sin embargo, aunque la obra ya quedó atrás, ahora llega el verdadero reto, sobrevivir a los primeros meses, cuando los gastos siguen llegando y los ingresos aún no son estables.

En ese sentido, Aran admite que están viviendo un inicio complicado y que "de hecho, este mes, ninguno de los dos cocineros vamos a cobrar". Aun así, mantienen la motivación intacta y confían en que, con trabajo constante, Pipilacha se consolide como un lugar de referencia en su barrio.