Los hermanos Juan Pedro y Antonio Hernández Nieto

Los hermanos Juan Pedro y Antonio Hernández Nieto

Reportajes

La ruina de los Hernández, los reyes de España de la lechuga: temor a que estalle la huerta murciana

El imperio agrícola de estos hermanos murcianos tiene una deuda de más de 55 millones de euros y ha despedido a más de 1.000 trabajadores.

Murcia

Comenzaron en la década de los noventa vendiendo por los mercados semanales las lechugas que ellos mismos producían en dos hectáreas de terreno que habían arrendado en la pequeña diputación cartagenera de La Aljorra (Murcia) y años después acabaron montando un imperio agrícola con más de 2.300 hectáreas de cultivo distribuidas por fincas en la Región de Murcia, Almería, Alicante, Granada, incluso Inglaterra.

Los hermanos Antonio y Juan Pedro Hernández Nieto partieron de la nada y lograron hacerse un hueco entre los empresarios más influyentes de la agricultura del Levante español constituyendo Agroherni. “Nuestro padre era un agricultor muy modesto de La Aljorra y nosotros nos fuimos abriendo paso trabajando mucho”, recuerda orgulloso Antonio Hernández Nieto, presidente de la citada firma cooperativa, cuyo esplendor ha quedado en el pasado a causa de un agujero contable de más de 55 millones de euros que mantiene en vilo al sector agrario y banquero murciano.

“Mis inicios fueron duros, pero el final será peor”, admite apesadumbrado el presidente de Agroherni después de que el 31 de julio comunicase el estado de insolvencia de la empresa al Juzgado de lo Mercantil número 1 de Murcia. “La situación es compleja y estamos buscando una solución para no entrar en concurso de acreedores: las alternativas pasan por la elaboración de un plan de viabilidad, recuperar la producción de algunas fincas y vender la empresa”. Este verano mantuvo una reunión con un comprador potencial para tratar de vender la cooperativa, pero no se cerró la operación. “Soy un guerrero y voy a luchar hasta el final”, enfatiza este empresario cuya firma desde su sede central en la carretera de Las Palas en la localidad murciana de Fuente Álamo, ha ocupado un puesto top en el sector agrícola del Levante español gracias a sus clientes en Holanda, Suecia, Alemania, Reino Unido, Finlandia, Dinamarca, Austria, Rusia

Unos jornaleros trabajando en una finca de Agroherni antes de que la empresa cesara la actividad tras entrar en preconcurso de acreedores.

Unos jornaleros trabajando en una finca de Agroherni antes de que la empresa cesara la actividad tras entrar en preconcurso de acreedores. J.G.

“Hemos viajado mucho para buscar contactos y hacer clientes”. Prueba de ello es que Agroherni también ha sido embajadora de la agricultura de la Región durante años, valga como ejemplo que en 2018 fue una de las quince empresas seleccionadas por el Gobierno autonómico para representar a Murcia en la principal feria europea del sector agroalimentario: Fruit Logística. “El mercado inglés fue la clave para nosotros porque a partir de ahí fuimos avanzando”, rememora con nostalgia Antonio Hernández Nieto sobre las primeras exportaciones que cerró junto a su hermano, Juan Pedro, y que a la postre catapultaron comercialmente a Agroherni del mercado local al internacional.

El boom exportador que experimentó la humilde empresa fundada en 1996 se tradujo en su constitución como cooperativa en 2005: año en el que un grupo de agricultores dirigidos por los hermanos Hernández Nieto se agruparon para comercializar a gran escala productos hortofrutícolas frescos. “Contamos con 22 socios”, precisa el presidente de Agroherni. Todos ellos se fueron repartiendo durante años pingües beneficios porque a la producción de lechugas de las variedades iceberg, batavia y romana, sumaron el apio, la fruta de hueso, las hierbas aromáticas, los brotes de hoja, tomates, frutos secos y productos ecológicos que comercializaban en quince países a clientes mayoristas, cadenas de supermercados, como Mercadona, y a empresas de cuarta gama. Finca tras finca fueron extendiendo su imperio y su modelo de producción a lo largo de más de 2.300 hectáreas.

“Todo lo que he hecho bueno se escribe con agua, desaparece y nadie lo recuerda, pero lo malo se escribe en piedra”, reflexiona dolido el presidente de Agroherni. En los momentos álgidos de la campaña la cooperativa de Fuente Álamo llegó a tener en plantilla a 1.300 trabajadores, entre el personal de oficinas y almacén, envasadores, jornaleros de las fincas y conductores de camiones, pero ahora su imponente sede central de la carretera de Las Palas presenta un aspecto fantasmagórico: el habitual bullicio del ir y venir de camiones y jornaleros ha dado paso a un silencio sepulcral. “Estamos a cero, no se está trabajando en ninguna finca”, lamenta uno de los pocos empleados que queda en plantilla mientras saca unas bolsas de basura. “Estoy terminando de limpiar el almacén”, zanja consciente de que pronto puede llegar el día en el que también lo despidan. “Han iniciado un ERTE (Expediente Temporal de Regulación de Empleo) y quedamos muy pocos por aquí”.

Este diario pudo comprobar cómo en el aparcamiento de Agroherni en el que solía haber una media de catorce camiones para hacer portes internacionales, este miércoles solo contaba con un tráiler y no estaba allí para cargar. “No queda nada de producción”, aclaraba este trabajador. El pasado uno de octubre sesenta jornaleros que se disponían a incorporarse a la campaña se encontraron con que el personal de seguridad no les dejó pasar del control de accesos. “Llegamos tras el parón de las vacaciones y nos prohibieron el paso, así que llamé a mi jefe de recolección para preguntarle qué pasaba y me dijo que no había trabajo: es algo inexplicable”, se queja un joven marroquí que empezó a trabajar de jornalero en la cooperativa en 2012 y que desde 2014 estaba al frente de una cuadrilla de quince empleados.

Las lechugas eran uno de los productos estrella de los hermanos Hernández Nieto

Las lechugas eran uno de los productos estrella de los hermanos Hernández Nieto J.G.

“En la calle también se han quedado de un día para otro mi hermano y un primo mío”. La historia de la familia de este chico marroquí se repite como un bucle porque el preconcurso de acreedores ha reducido drásticamente la plantilla de la empresa que antaño oscilaba de 900 a 1.300 personas y que en la actualidad asciende a solo 100 empleados. Los despidos han afectado a cientos de vecinos de los municipios murcianos de Fuente Álamo, Torre Pacheco, La Unión, Cartagena y San Pedro del Pinatar. Muchos de los afectados son inmigrantes con pocos recursos y cuyo principal sustento es el campo.

Proveedores cada vez más exaltados

Desde la Unión de Pequeños Agricultores (UPA) comparan la quiebra de Agroherni con el histórico cierre de Halcón Foods (Mula) y Conservas Fernández (Calasparra). “No se recordaba un batacazo así en la Región desde la crisis en 2008 que sufrieron las conserveras de Mula y Calasparra antes de que cerrasen”, aseguran fuentes de UPA. Entre Halcón Foods y Conservas Fernández llegaban a sumar un millar de empleos en determinados momentos de sus respectivas campañas, por lo que el cese de la actividad en Agroherni es todavía más perjudicial para el mercado laboral agroalimentario porque generaba más puestos de trabajo que la suma de las dos plantillas de las conserveras.

En aquellos años los vecinos de Mula y Calasparra y los empleados de las citadas conserveras protagonizaron protestas para evitar el cierre de ambas empresas y el Instituto de Fomento (Info) movilizó un aval de 28,5 millones de euros para que el empresario murciano Joaquín Navarro Salinas adquiriese, en 2009, tanto Halcón Foods como Conservas Fernández. Las conserveras acabaron bajando la persiana y el empresario fue procesado por una supuesta estafa por desviar fondos del mencionado aval del Info. En esta ocasión, no ha habido concentraciones de los empleados a las puertas de Agroherni para clamar contra los despidos y no se espera que el Gobierno autonómico acuda al rescate de la cooperativa de Fuente Álamo porque la deuda pública de la Región de Murcia se situó en el segundo trimestre en 9.699 millones de euros (el 30,7% del PIB autonómico). En UPA lo que sí esperan es que la caída de Agroherni acabe en los juzgados: “Alrededor de una gran empresa siempre viven muchísimos autónomos, pequeños productores y proveedores a los que ponemos a su disposición nuestros servicios jurídicos”.

Por su parte, la organización agraria COAG califica de “desastre” para el sector agroalimentario la situación crítica en la que se encuentra la empresa ‎fuentealamera. En las oficinas de Agroherni también cunde el desánimo entre los pocos trabajadores que quedan en nómina. “En agosto recibí algunas amenazas porque acumulábamos seis meses de atrasos en los pagos a productores, proveedores de plásticos, de cajas de cartón…”, enumera desde el anonimato un empleado con un puesto de responsabilidad en la cooperativa que ahora no sirve de nada. “Un compañero decía que esto iba a acabar con alguien en la cárcel o con un muerto”. No habla en vano este hombre porque representantes sindicales del sector agrario de UGT aseguran a este diario que los hermanos Hernández Nieto mantienen fuertes deudas con agricultores particulares y pequeñas empresas agrarias que les hacen de proveedores: “A un productor de lechugas de La Hoya en Lorca le deben 200.000 euros, en la zona de Mazarrón hay tres o cuatro afectados, en Blanca otro…”.

EL ESPAÑOL ha podido localizar a uno de esos afectados, un productor de fruta de hueso de Mazarrón, que resume la situación sin paños calientes: “Nos han pegado un enganchón que nos han dejado tiritando”. Este agricultor y su socio vendieron 540.000 kilos de melocotón y nectarina a la cooperativa de los hermanos Hernández Nieto y el resultado ha sido nefasto para su contabilidad: “No hemos cobrado nada y encima las lluvias torrenciales de la DANA se cargaron la producción y Agroherni cobró de Agroseguro los 71.600 euros por los daños que nos correspondían a nosotros”. Este productor avanza que el asunto ya está en manos de su abogado y que reclamarán a la empesa fuentealamera el importe cobrado del seguro, así como la operación de venta de la fruta.

-Antonio algunos miembros de organizaciones agrarias regionales y empleados suyos aseguran que usted apenas acude a la sede de Agroherni en Fuente Álamo porque ha recibido amenazas y que incluso cuando se desplaza hasta las oficinas, por su propia seguridad, cambia de coche para que nadie sepa que está allí porque ciertos proveedores han acudido muy alterados para reclamar sus deudas. ¿Teme por su vida?

-Todavía puedo ir solo por la calle. Lo más triste de todo esto es ver a la gente que ha confiado en ti y a la que no puedes darle una respuesta. A ningún empleado le debo una sola nómina y a todos nuestros proveedores vamos a tratar de pagarles sea como sea.

Expositor con el que Agroherni acudió a la prestigiosa feria europea del sector agroalimentario denominada Fuit Logística.

Expositor con el que Agroherni acudió a la prestigiosa feria europea del sector agroalimentario denominada Fuit Logística. J.G.

En la actualidad han pasado a mejor vida las visitas que el presidente de Agroherni hacía personalmente a las fincas, a bordo de un todoterreno de alta gama modelo Mercedes, para evaluar sobre el terreno la producción y para supervisar el trabajo de las cuadrillas de jornaleros. Ahora no tiene que visitar sus tierras porque el panorama es el mismo: no se está cultivando ni una sola lechuga. También han quedado para el recuerdo los gestos solidarios que tuvo la cooperativa firmando un acuerdo de colaboración con Murcia Acoge para proporcionar atención a las familias de inmigrantes que están empleados en el sector agrícola de la Región. En la situación actual de quiebra no hay margen de beneficios para contribuir con el trabajo de las ONG: solo hay números rojos con muchos ceros.

En 2016 el portal Infocif informaba del balance de su empresa y cifraba el importe total de la deuda en 20.592.144 euros.

-¿Antonio cuál es la situación actual?

-La deuda es de 50 a 55 millones de euros.

-¿Cómo ha pasado de facturar más de cincuenta millones de euros a comunicar al juzgado el estado de insolvencia de Agroherni?

-La pasada campaña ha sido muy mala porque los precios de los productos fueron muy bajos.

Los banqueros están en alerta

La escueta respuesta del empresario esconde otra realidad según explican a El Español fuentes bancarias de toda solvencia: “Existe riesgo de que estalle una burbuja en el sector agrícola de la Región de Murcia porque muchas empresas han crecido mucho y se han sobredimensionado mediante la compra de fincas a otros pequeños productores, por encima de su valor real de mercado, sin planes económicos de desarrollo y no han calculado bien los efectos del Brexit”. Estas fuentes bancarias son conocedoras de la trayectoria de Agroherni y aseguran que la cooperativa de Fuente Álamo es una de esas empresas sobredimensionadas: “Su nivel global de deuda es de 130 millones de euros entre bancos y proveedores porque tienen 51 empresas participadas: como una ETT de trabajo temporal, de renting de vehículos, de sistemas de riego…”.

El panorama actual de la sede central de Agroherni en Fuente Álamo es fantasmagórico.

El panorama actual de la sede central de Agroherni en Fuente Álamo es fantasmagórico. J.G.

El temor que tiene un sector de la banca murciana a una posible burbuja agraria se cimenta en el hecho de que recientemente también han entrado en pérdidas otras dos importantes empresas agrarias: “Una está ubicada en la pedanía lorquina de La Hoya, con una deuda de 4 millones de euros, y la otra está en Totana, con un millón de euros”. Pero ninguna ha alcanzado el nivel astronómico de endeudamiento del imperio agrícola que levantaron los hermanos Hernández Nieto plantando lechugas en su tierra natal, en la diputación cartagenera de La Aljorra, y que cristalizó en Agroherni, una cooperativa que ahora tratan de vender a toda costa para saldar todas sus deudas. “Estamos tratando con varios compradores”, insiste esperanzado el presidente de la cooperativa, Antonio Hernández Nieto. “No soy ningún delincuente”.