El etarra Pertur.

El etarra Pertur. Foto de archivo

Tribunas

¿Qué ocurrió con Pertur, el terrorista que quiso cambiar ETA?

La desaparición de Pertur en 1976 es uno de los secretos mejor guardados de ETA.

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Me ha sorprendido la cobertura del aniversario de la desaparición del etarra Pertur. No se ha contado nada que no estuviese ya publicado; el testimonio de Lourdes Auzmendi, que es conocido desde hace años, se ha presentado como fruto de una investigación; y, sin embargo, las últimas novedades históricas sobre el caso no se han mencionado.

Semanas antes, en el número de junio de 2026 de la revista académica Historia del presente, el historiador Gaizka Fernández Soldevilla reunió documentación policial que aportaba novedades. La desconexión entre periodistas e historiadores profesionales es un mal endémico de nuestro debate público.

La mayor tragedia de la Transición fue que en el proceso no se pudo acabar con el terrorismo. Las fuerzas democráticas estaban convencidas de que con la autonomía y una amnistía que cubriese también los delitos de sangre, se lograría.

Esta ley llegó en 1977, fue la última amnistía de todas las que hubo, y en su negociación, que incluyó a terroristas que habían cometido asesinatos, se acordó meter también a los funcionarios del régimen.

No sirvió para nada. ETA siguió matando y, en su dinámica de acción-reacción, logró que se pusieran en marcha planes golpistas. Uno de ellos llegó a materializarse. La mano ejecutora, Tejero, procedía de esa lucha antiterrorista.

Pasaron años hasta que se profesionalizaron las Fuerzas de Seguridad como consecuencia del terrorismo. Los capítulos de guerra sucia son bien conocidos y las mayores y más tóxicas continuidades con el franquismo se produjeron en este campo.

El terrorista de ETA Pertur.

El terrorista de ETA Pertur. Foto de archivo

A todos los problemas económicos que legó la dictadura, hay que añadir el de un terrorismo fortalecido y disparado por la represión franquista, que ha condicionado la legitimidad y aceptación de la democracia hasta hoy.

Las buenas intenciones de los que lucharon por que las generaciones actuales crecieran en libertad se vieron defraudadas, y no fue una frustración menor. En ese momento no fueron conscientes de la magnitud de las dinámicas internas en ETA.

En este contexto, la desaparición de Pertur en 1976 fue "el canario en la mina". La ley del más fuerte se imponía también entre los terroristas y se hacía imposible una actuación política, como ocurrió tras el cese de la actividad armada en 2011 y la disolución de 2018.

Pertur era uno de esos etarras que veía que, con la posible liquidación de la dictadura, la vía armada no tenía sentido. Por eso, la hipótesis más plausible es que sus compañeros más radicalizados acabaran con él.

Como cita Fernández Soldevilla, simpatizantes y exmilitantes de ETA ejecutados acusados de "traición" hubo unos cuantos entre 1978 y 1986: Ignacio Olaiz Michelena, Jokin Azaola Martínez, Tomás Sulibarria Goitia, José Luis Oliva Hernández, Miguel Francisco Solaun Angulo y Dolores González Katarain, Yoyes, el caso más conocido.

Sin embargo, nunca apareció el cuerpo de Pertur ni hay ninguna confesión en condiciones que permita establecer la autoría de su asesinato.

También es cierto que, como el resto de dirigentes de ETA, estaba en el punto de mira de los grupos de ultraderecha vinculados a la policía y a empresarios, que eran quienes, en los años setenta, realizaban la guerra sucia.

Por eso, a falta de pruebas concluyentes, lo único que se puede hacer es comparar qué hechos sustentan cada hipótesis.

Portada de un número especial de 1978 de la publicación nacionalista vasca Hautsi dedicada a Pertur.

Portada de un número especial de 1978 de la publicación nacionalista vasca Hautsi dedicada a Pertur. Foto de archivo

Y ahí es donde están las novedades sobre el caso. La documentación de la policía española y francesa que aporta Fernández Soldevilla es inédita y aporta razones de peso.

En estos informes se puede leer que la policía tenía perfectamente identificado el papel de Pertur como impulsor de un cambio estratégico dentro de ETApm. En la documentación figura que Pertur defendía transformar la organización en un partido político de orientación marxista-leninista, potenciar la actividad política frente a la militar y relegar progresivamente la lucha armada. Hasta llegan a mencionar pormenorizadamente cómo era su plan de fortalecer las estructuras del sindicato LAB y KAS como ejes de su nueva estrategia.

De hecho, un informe de junio de 1976 advertía de "un grave peligro de escisión" dentro de la banda y se hacía eco del enfrentamiento entre el sector encabezado por Pertur y la facción más "militarista". La Brigada Provincial de Investigación Social de San Sebastián ya contemplaba la posibilidad de que los miembros más radicales abandonasen ETApm para integrarse en ETAm, como así sucedió al año siguiente.

Con esta información, la hipótesis de que la desaparición de Pertur pudiera beneficiar a una estrategia de Estado es un poco más débil. Quien más se benefició fueron los sectores radicales de la propia organización, enfrentados a los más posibilistas en ese momento.

Todo esto, si nos creemos los testimonios disponibles. Los Komando Bereziak ya había secuestrado a Pertur en una ocasión, y hay que dar por buena la versión de que dos de sus miembros, Apala y Pakito, se encontraron con él por la calle casualmente y de que decidió subirse al coche con ellos horas antes de dejar de dar señales de vida.

Hay otra novedad. El historiador ha encontrado un hecho documentado que puede ser clave.

Entre el 24 y el 26 de julio de 1976 desapareció una lancha neumática Sillinger TRS 303 del puerto de Hendaya, precisamente la localidad donde residían Apala y Pakito. Otros informes policiales recogen un rumor en el entorno de ETA de que esa embarcación podría haber sido empleada en el secuestro de Pertur, ya que los mismos etarras solían robarlas para navegar a España pasando desapercibidos.

Este hecho podría guardar relación con la única supuesta confesión que se conoce. La de Apala en Nicaragua, quien, durante una cena, dijo (presuntamente): "Lo voy a decir sólo una vez. Pertur está en el fondo del mar y nadie lo encontrará nunca".

Se trata solo de indicios relevantes, no de pruebas concluyentes, que según Fernández Soldevilla no nos pueden conducir a realizar ninguna afirmación categórica.

Pero así se construye la Historia. Sumando pequeños hechos constatados sobre los que ir trazando una línea.

*** Álvaro Corazón Rural es periodista.