El ministro de Exteriores británico, Ed Miliband.

El ministro de Exteriores británico, Ed Miliband. REUTERS/Isabel Infantes

Europa

Reino Unido prohíbe comerciar con las colonias de Cisjordania e Israel cierra el consulado británico en Jerusalén

El presidente israelí Herzog acusa al gobierno de Burnham de ponerse del "lado equivocado de la historia".

Más información: Los colonos israelíes violentos inquietan a EEUU: Huckabee, el embajador cercano a Trump y Netanyahu, los llama terroristas

P. Fava
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Las claves

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Reino Unido prohíbe el comercio de bienes y servicios con los asentamientos israelíes en Cisjordania, citando que perjudican la solución de dos Estados.

Israel responde cerrando el consulado británico en Jerusalén Este y vetando la entrada a doce ciudadanos británicos, incluyendo políticos y abogados.

La medida británica sigue los pasos de otros países europeos como España, Irlanda y Bélgica, que también restringen el comercio con asentamientos israelíes ilegales.

El presidente israelí y el embajador de EE.UU. critican las sanciones, considerándolas una injerencia en la política israelí y un posible perjuicio para los palestinos.

El Gobierno británico prohibió este martes el comercio de bienes y servicios con los asentamientos israelíes en la Cisjordania ocupada, al considerar que la expansión de estas colonias perjudica una solución de dos Estados al conflicto palestino-israelí.

El ministro de Exteriores, Ed Miliband, ha hecho público el anuncio que constituye uno de los giros más significativos del nuevo gobierno del laborista Andy Burnham, después de que el anterior gabinete de su correligionario Keir Starmer fuera acusado de demasiada complacencia con el Gobierno israelí.

Según la BBC, los productos más exportados desde estos asentamientos ilegales son dátiles, mangos, aguacates, uvas, vino, aceite de oliva y productos de consumo. Estos son fáciles de identificar, pero las sanciones serán más complicadas en el caso de los servicios.

Miliband declaró ante el Parlamento que quedará vetada la importación de productos procedentes de los asentamientos israelíes y "se tomarán medidas contra las empresas e individuos que proporcionen servicios a los asentamientos", incluidos de construcción, asesoría o publicidad.

El ministro, que se declaró él mismo un "judío orgulloso", afirmó además que el Gobierno británico adoptará como postura oficial la decisión del Tribunal de Justicia de la ONU de julio de 2024 de considerar ilegal toda la ocupación de los territorios palestinos por parte de Israel.

También lamentó la situación en Gaza, donde dijo que "parecen haberse cometido crímenes de guerra" en la ofensiva lanzada por Israel tras los atentados del movimiento extremista Hamás en territorio israelí el 7 de octubre de 2023, y acusó al Gobierno israelí de permitir una "limpieza étnica" por parte de los colonos de los asentamientos.

El ministro subrayó que la iniciativa de prohibir las transacciones con los asentamientos no tiene nada que ver con el apoyo del Reino Unido al Estado de Israel y su pueblo, ni en su combate contra el antisemitismo.

Ante sus críticos, Miliband, descendiente de judíos polacos, defendió asimismo que no es una contradicción por su parte apoyar un Estado de Israel al mismo tiempo que un Estado palestino, ni defender al pueblo israelí mientras critica los actos ilegítimos de su Gobierno.

Reino Unido replica así un movimiento similar llevado a cabo por países como España, Irlanda, Bélgica y Holanda, aunque cada uno con distintos matices. La Unión Europea ha sido incapaz de tomar una postura única al respecto pese a los requerimientos de Francia y Suecia, principalmente.

Once países europeos, entre ellos España, y Canadá han expresado su preocupación por el deterioro de la situación en Cisjordania y han anunciado su intención de restringir el comercio de bienes procedentes de asentamientos israelíes considerados ilegales bajo el derecho internacional.

En una declaración conjunta publicada en París, Francia, Reino Unido, Canadá, Dinamarca, España, Finlandia, Irlanda, Islandia, Noruega, Polonia, Portugal y Suecia afirmaron que la expansión de los asentamientos y la violencia de los colonos están poniendo en riesgo la posibilidad de alcanzar una solución de dos Estados.

Cierre del consulado en Jerusalén

El ministro israelí de Exteriores, Gideon Saar, respondió con una serie de "contramedidas", entre ellas el cierre de su consulado en Jerusalén Este. La legación ostenta, junto al de España y otros cinco países europeos, un régimen especial anterior a la creación del Estado de Israel.

Saar también informó de la prohibición de la entrada a Israel para doce ciudadanos del Reino Unido. Entre los vetados destacan el exlíder laborista Jeremy Corbyn y Zarah Sultana, codirigentes de la agrupación de izquierdas Your Party, así como otros diez diputados del Parlamento británico y el abogado Fahad Ansari, que representó a Hamás en un caso judicial en el Reino Unido.

Saar también afirmó que se retirará a los representantes británicos del Centro de Coordinación Cívico-Militar para Gaza (CMCC, por su siglas en inglés), establecido a finales del año pasado en Israel para avanzar con el plan de paz para la Franja palestina promovido por Estados Unidos, y del que ya expulsó a los representantes españoles y holandeses.

Finalmente, anunció la prohibición a las autoridades británicas de entrenar a las fuerzas de la Autoridad Nacional Palestina en Cisjordania.

"El lado equivocado de la historia"

El presidente israelí, Isaac Herzog, advirtió contra las sanciones comerciales, considerando que se trata de un "grave error de cálculo" y una "injerencia flagrante" en las elecciones de Israel.

"Si esto sucede -y otras naciones podrían sumarse-, creo que demostrará ser un grave error de cálculo, una decisión que quedará en el lado equivocado de la historia", afirmó Herzog durante una ceremonia en Jerusalén recogida por Presidencia en un comunicado.

El presidente israelí sostuvo que, en el contexto actual, las posibles sanciones supondrían "una injerencia flagrante" en los comicios generales que se celebrarán en Israel en octubre, y aseguró que no beneficiarían a ninguna de las partes.

Según Herzog, las medidas afectarían directamente a los palestinos al "privarles de negocios y empleo". También reaccionó al anuncio el embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, quien calificó la acción de "irracional".

"Si el Reino Unido está realmente interesado en abordar los problemas que considera injustos, ¿dónde están las sanciones contra Corea del Norte, China y Rusia?", se preguntó en una entrevista con la cadena británica BBC difundida en sus redes.