Un hombre observa cientos de pinos arrasados en el incendio de Burgohondo, Ávila.

Un hombre observa cientos de pinos arrasados en el incendio de Burgohondo, Ávila. Raúl Sanchidrián EFE

España

La cuarta ola de calor con hasta 42 ºC acecha ya el leve repliegue de los incendios: "Se van a reproducir seguro"

Ingenieros forestales insisten en que el riesgo sigue siendo elevado y que los fuegos en Ávila, Madrid, Toledo y Castellón tienen aún puntos calientes.

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Las claves

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La cuarta ola de calor amenaza con temperaturas de hasta 42 ºC y podría reactivar los incendios recientes en Madrid, Ávila, Toledo y Castellón.

Los incendios han arrasado cerca de 90.000 hectáreas en una semana y España suma ya 173.651 hectáreas quemadas en lo que va de año.

Aunque miles de vecinos han podido regresar a sus casas tras el descenso de las llamas, el riesgo de rebrotes sigue siendo alto debido al calor y la sequedad.

Expertos advierten que las labores de extinción se complicarán por la ola de calor, la baja humedad y los vientos, elevando el peligro de nuevos focos.

"Empezamos a ver la luz al final del túnel". Así describió Pedro Sánchez este martes la mejoría experimentada durante la madrugada por los incendios que han castigado Madrid, Ávila, Toledo y Castellón en los últimos días.

En la noche del lunes al martes, el fuego dio una pequeña tregua a los equipos de extinción, permitiendo consolidar varios frentes activos y abriendo la puerta al regreso a sus casas de miles de vecinos evacuados de estas zonas.

Pero, lejos de triunfalismos, España no puede estar todavía demasiado tranquila. El propio presidente del Gobierno advirtió que las próximas horas y los próximos días serán "especialmente complejos".

Los perímetros de los fuegos continúan calientes, el riesgo de reactivaciones sigue siendo elevado y este miércoles arranca la cuarta ola de calor del verano.

La Aemet ya ha anunciado que será más larga que la anterior y elevará los termómetros por encima de los 40 ºC en amplias zonas del país.

"Hay una alta probabilidad de que estos incendios [Ávila, Madrid y Toledo] se puedan reproducir. Se van a reproducir seguro", explica a EL ESPAÑOL Carlos Madrigal, ingeniero forestal y decano del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales de Madrid.

Según Madrigal, estos fuegos se encuentran en fase de estabilización, pero aún lejos de ser controlados, por lo que bomberos y brigadas antiincendio tendrán que seguir muy pendientes de ellos. "El incendio está muy caliente, está recién apagado", advierte el experto.

Hasta el momento, los fuegos que afectan a Ávila, Madrid y Toledo han arrasado alrededor de 77.000 hectáreas.

A ellas se suman las 8.500 quemadas en la Vall d’Uixó, en Castellón. Entre los cuatro territorios suman unas 90.000 hectáreas calcinadas en menos de una semana.

La crisis de los incendios se enmarca en un año que lleva camino de ser el más devastador de la historia de nuestro país.

En España han ardido ya 173.651 hectáreas, casi seis veces más que durante el mismo periodo de 2025, cuando se contabilizaban 29.817.

Además, el país suma 35 grandes incendios forestales, frente a los siete registrados a estas alturas del año pasado.

La Agencia Estatal de Meteorología ha emitido un aviso especial por una ola de calor que comenzará este miércoles 29 de julio y se prolongará, al menos, hasta el domingo 2 de agosto.

Mañana, lo peor se lo llevará el valle del Ebro, donde se registrarán máximas de hasta 42 ºC. Así, el centro de España podría llegar a máximas de 39 ºC en distintos puntos.

Pero la cosa no queda aquí. El calor se extenderá durante los días siguientes, con temperaturas que sobrepasarán los 40 ºC en prácticamente media España.

A las altas temperaturas se sumarán una humedad generalizada muy baja y los vientos del sur.

Los expertos insisten en que esta combinación de factores, de nuevo, elevará el riesgo de incendio hasta valores extremos y dificultará las labores de extinción de los fuegos que llevan días quemando hectáreas por todo el país.

"Esta cuarta ola de calor no va a favorecer nada que los combustibles que se están quemando, o que se acaban de quemar, se enfríen", advierte Madrigal, quien explica que las labores para controlar los enormes perímetros afectados por las llamas se pueden prolongar durante días

Fuego bajo las cenizas

Y es que, tal y como explica el experto, la desaparición de las grandes llamas no implica que un incendio haya terminado. Antes de darse por extinguido, debe atravesar tres fases: estabilización, control y extinción.

Según cuenta el decano del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales de Madrid a EL ESPAÑOL, un fuego se considera estabilizado si las llamas del incendio permanecen dentro de unas líneas de control y ya no avanzan libremente.

Así, se declara controlado cuando desaparece la llama, aunque todavía persisten puntos calientes susceptibles de volver a prender. Sólo queda extinguido cuando ya no existe ninguna posibilidad de reproducción.

Para ello, los equipos deben recorrer el perímetro y trabajar sobre la denominada línea negra para enfriar los límites, localizar rescoldos y evitar que algún foco supere las defensas.

En incendios como los de Madrid, Ávila y Toledo, estas labores pueden prolongarse durante días e incluso semanas.

"El combustible grueso, que son los árboles y las ramas grandes, tarda mucho en apagarse totalmente. Se mantiene caliente y se está requemando durante unos cuantos días", explica el ingeniero forestal.

Las pequeñas reactivaciones forman parte de la evolución habitual de un incendio de estas características y los dispositivos están preparados para combatirlas.

De hecho, durante la pasada madrugada ya hubo algunos rebrotes en el incendio de Burgohondo, en Ávila, que pudieron ser controlados.

Sin embargo, el verdadero peligro es que alguna reproducción adquiera intensidad, supere las líneas de contención y origine otro gran incendio.

"Habrá pequeñas zonas que se reproduzcan. Lo que hay que intentar evitar es que una gran reproducción vuelva a producir básicamente otro incendio forestal y tengamos que empezar de nuevo", alerta Madrigal.

Sea como fuere, lo cierto es que la leve tregua dada por las llamas ha permitido levantar evacuaciones y confinamientos y autorizar el regreso de miles de personas que habían sido evacuadas en los últimos días.

En Madrid, se ha permitido ya el realojo progresivo de unos miles de vecinos de ocho municipios después de que los servicios de emergencia comprobaran el estado de las carreteras, las viviendas y los suministros básicos. También se han levantado los confinamientos de San Martín de Valdeiglesias y Villa del Prado.

La vuelta no significa, sin embargo, que el fuego esté controlado, según advierten los expertos. El norte del embalse de San Juan y el entorno del río Cofio continúan concentrando buena parte de los esfuerzos de extinción.

Así, en Ávila también se han levantado las evacuaciones de Burgohondo, Pedro Bernardo, Higuera de las Dueñas, Fresnedilla y parte de Navaluenga.

Por otra parte, en Toledo, la "reducción significativa" del riesgo ha permitido el realojo de nueve de los 11 municipios evacuados y la rebaja de la emergencia al nivel 2.

En Castellón, unos 3.000 habitantes de La Vilavella han podido regresar a sus viviendas después de varios días fuera.

Lo mismo ha ocurrido con 6.000 vecinos de las zonas próximas al monte en la Vall d’Uixó, que han vuelto a sus hogares mientras 34 medios aéreos y unos 400 efectivos terrestres seguían trabajando para impedir que avanzara el perímetro del fuego.