El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, comparece ante los medios en Moncloa, este martes en la rueda de prensa de cierre de curso

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, comparece ante los medios en Moncloa, este martes en la rueda de prensa de cierre de curso EP

Política

Sánchez se parapeta en el fuego para no cerrar el curso con la corrupción pero no negociará con Feijóo un pacto de Estado

El presidente utiliza la emergencia climática para acusar al PP de "negacionismo" y descarta llamar al líder de la oposición, por ser "destructivo".

Más información: Sánchez dice que su mujer y su hermano lo único que han hecho es "trabajar" y son víctimas de una "causa política".

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Las claves

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Pedro Sánchez centró su discurso de final de curso político en la emergencia climática y los incendios, dejando en segundo plano los casos de corrupción que afectan a su gobierno.

El presidente propuso al PP sumarse a un pacto de Estado sobre clima, pero sin abrir una negociación real ni contactar directamente con Feijóo, a quien acusa de negacionismo climático.

Sánchez criticó los recortes en prevención de incendios de los gobiernos autonómicos del PP y Vox, y rechazó la propuesta popular de un pacto específico contra incendios.

El pacto climático impulsado por el Gobierno ha sido criticado por falta de concreción y por evitar el debate en el Congreso, mientras el PP acusa al Ejecutivo de propaganda.

Pedro Sánchez eligió el fuego y no la corrupción para cerrar el curso político. La desgracia y la Emergencia nacional le sirvieron de parapeto este martes, en una rueda de prensa de cierre antes de vacaciones en la que se presentó en su versión más triunfalista sobre sí y más agresiva contra la oposición y su líder, Alberto Núñez Feijóo.

En su comparecencia en Moncloa, convirtió los incendios y el cambio climático en el "primer pilar" de su relato y se parapetó en ellos para centrar el discurso y esconder el desgaste por las tres condenas ya acumuladas (el fiscal, Ábalos y su hermano) o el resto de casos de corrupción que lo asedian.

El verano de hectáreas calcinadas le sirvió de cortafuegos político.

El presidente presentó la emergencia climática como "la verdadera prioridad nacional" y elevó el pacto de Estado que lleva "más de un año" proponiendo al nivel de "gran acuerdo de país".

Pero ese llamamiento tiene trampa: Sánchez se negó a llamar a Feijóo ni abrir una negociación real de contenidos. Sólo ofrece al PP "sumarse" a un documento que da por cerrado.

"La mano está tendida", respondió a la pregunta expresa de si prevé reunirse con el líder del PP, a quien suspendió una cita en enero, por el accidente de Adamuz.

"Si tienen a bien unirse al pacto, bienvenidos sean”, resumió el jefe del Ejecutivo. Sin demasiado entusiasmo, Sánchez dijo que el Gobierno está "siempre abierto a hablar con la oposición", pese a que tiene una actitud "destructiva" y "niega la evidencia científica sobre el cambio climático".

"Recortes a la prevención"

Y es que el segundo eje del discurso fue la acusación directa al PP de "negacionismo climático".

Sánchez sostuvo que "ese negacionismo es el peor de los combustibles" en la lucha contra la crisis climática. Y vinculó los gobiernos autonómicos de coalición entre PP y Vox con "recortes en prevención, mitigación y adaptación".

Para él, el problema ya no es sólo la falta de acuerdo, sino que la derecha "se abre al negacionismo".

Además, el presidente despreció la propuesta de Feijóo de un pacto específico de "prevención, coordinación y respuesta ante los riesgos naturales".

Con sorna explicó que "no estaba yo en eso... no sabía que el PP pide un pacto contra de los incendios pero no contra una de sus principales causas".

Sánchez aseguró que esa unidad ya existe "en la extinción" y que el líder del PP "pide acuerdo sobre lo que ya tenemos acuerdo". Lo que falta, añadió, es entrar "de lleno en la emergencia climática". Es decir, que los populares asuman su punto de partida ideológico en el caso de que quieran evitar la refriega política.

El presidente trasladó el debate a otro terreno: el horizonte de gestión de los montes y la respuesta "a olas de calor, danas y sequías". Reivindicando que ese pacto, el suyo, debe trascender legislaturas y blindar políticas coherentes.

"Me cuesta mucho creer que se niegue la evidencia científica simplemente porque lo propone el Gobierno", lamentó, en alusión al PP.

"Portavoces de bulos"

En su argumentario, el presidente también apuntó a lo que llamó "portavoces de bulos", en clara referencia a Ester Muñoz. La portavoz del PP en el Congreso había declarado que "cambios climáticos ha habido siempre" y que la clave está en cuidar los montes, que ahora no se hace.

Por eso, el líder socialista entró con saña en este punto, desdeñando las críticas a la Ley de Montes. "Esa norma no impide lo que dicen que impide, sino que obliga a las comunidades a limpiar y desbrozar sus montes", explicó, vertiendo la responsabilidad en las autonomías.

Olvidando que la ley sí que impone un montón de licencias y permisos que dificultan la labor, sobre todo ahora que el campo se ha despoblado en la última década, insistió: "El Gobierno de España echará una mano en lo que buenamente podamos", dijo, pero recordó que "las competencias son autonómicas".

Un pacto que fue 'humo'

Pero el contexto ensancha la brecha entre el relato y los hechos. Como publicó EL ESPAÑOL, el pacto climático impulsado por Sánchez y bajo la responsabilidad de la vicepresidenta Sara Aagesen se ha quedado, de momento, en humo.

No han llegado los aviones prometidos, no se ha convocado a esas CCAA dueñas de las competencias a una conferencia sectorial y se ha evitado un debate en el Congreso.

La hoja de ruta presentada en Ponferrada en 2025 no se ha traducido aún en estructura operacional sólida. Pero Aagesen ya ha anunciado otra convención para otoño, con el rechazo de las autonomías del PP, que son la inmensa mayoría.

La propia vicepresidenta anunció en enero que explicaría su pacto climático en el Pleno y en mayo retiró la comparecencia sin dar una sola explicación.

Por eso, Feijóo ha aprovechado esa ausencia para acusar al Gobierno de propaganda y para exigir que el pacto se lleve al Congreso. "Sánchez es especialista en romper pactos, no en hacerlos", le reprochó el líder del PP.

Mientras tanto, el Ejecutivo ha ido elevando su propia narrativa sobre el pacto de Estado frente a la emergencia climática. Moncloa insiste en que ya hay una hoja de ruta con 15 ejes y 80 medidas, pero asume que Feijóo no aceptará ningún acuerdo que no abra la visión, a partir de su propio documento con 50 iniciativas.

La distancia entre ambos se agrandó tras la tragedia de Los Gallardos, cuya víctima mortal número 14 llegaba este mismo martes, en plena polémica.

El Gobierno respondió al líder del PP que "llega tarde" y le exigió sumarse al pacto climático de Moncloa. Sánchez remata el mensaje cada vez que puede: "No hay acuerdo más necesario que éste", pero no está dispuesto a negociar, primer paso para acordar.