Pedro Sánchez, durante una de sus pocas ruedas de prensa, este lunes en la cumbre de la ONU.

Pedro Sánchez, durante una de sus pocas ruedas de prensa, este lunes en la cumbre de la ONU. EFE

España INVESTIDURA

El desencuentro entre Sánchez y Casado empuja a España hacia el limbo de la interinidad

Las Cortes de la 13a legislatura se constituyen con el mayor nivel de incertidumbre de la Democracia.

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Es la única suma limpia, en el sentido de "neta" y "no confusa" que fija el diccionario. Si el futuro de España dependiera de dos partidos que reuniesen una mayoría sólida, estable y sin sospecha de desviarse de la letra y la música de la Constitución, esa sería la de PP y PSOE. En ambos partidos hay voces que piden un entendimiento entre ambos para dar carpetazo a cuatro años de interinidad, que llegó para quedarse de la mano de la fragmentación política. Pero en sus cúpulas no hay ninguna intención, al menos aparente, de unir fuerzas. La suma, de 209 diputados, superaría ampliamente el umbral de la mayoría absoluta y rozaría los votos necesarios para acometer, por ejemplo, una reforma de la Constitución. 

Las Cortes Generales, el Congreso de los Diputados y el Senado, se constituyen este martes tras la repetición electoral del 10 de noviembre. Se elegirá a los miembros de las conocidas como Mesas parlamentarias, que son los gobiernos de las cámaras, y unas horas antes no había ni siquiera un acuerdo para determinar la identidad de los nueve miembros del Congreso, a diferencia de otras legislaturas. 

La constitución de las Cortes suele marcar también el inicio de la cuenta atrás para la investidura. Pedro Sánchez aseguró el martes que España necesita "ya" un Gobierno y Pablo Iglesias, su socio de coalición, que debería llegar antes de Navidad. Pero esos cálculos saltaron por los aires por las exigencias de ERC, que no tiene ninguna prisa, y la ausencia de alternativas para Sánchez salvo que deshaga su coalición con los morados. 

España se asoma, de nuevo, al abismo. La falta de plazos no ayuda. El Rey debe proponer un candidato a la investidura tras realizar una ronda de consultas en las próximas semanas, pero es el presidente del Congreso (o presidenta, todo apunta a que repetirá Meritxell Batet) quien fija la fecha del pleno. Y el día no se pondrá en rojo en el calendario hasta que Sánchez tenga amarrados los apoyos. En Ferraz, de momento, no contemplan acudir a una investidura fallida. Y eso deja a España sin plazos. Dependerán de cuándo quiera convocar el pleno la presidenta del Congreso, una vez el Rey haya propuesto a un candidato. Desde el 28 de abril al 25 de julio, cuando Sánchez fue tumbado en el Congreso, pasaron casi tres meses. Si las negociaciones no avanzan, nada apunta a que ahora los plazos forzosamente tengan que reducirse.

Al optimismo en las filas socialistas de los primeros días tras el 10 de noviembre, motivado por la rapidez con la que se anunció el acuerdo de coalición, ha seguido la constatación de que Sánchez se enfrenta a una cuesta arriba hasta revalidar la Moncloa en su primera investidura exitosa tras dos fallidas. 

"Por encima de las siglas"

"Me gustaría apelar al conjunto de actores políticos [para] que dejemos atrás el bloqueo y facilitemos el gobierno de España", dijo Sánchez en un llamamiento "por encima de las siglas" a PP y Ciudadanos para que permitan que la coalición con Iglesias eche a andar. 

Su petición cae en saco roto. La presencia de Iglesias es una línea roja para Ciudadanos y el PP. Inés Arrimadas remitió a Sánchez una carta en busca de una reunión que permita negociar "un acuerdo de gobierno constitucionialista" donde no esté Podemos. La expresidenta de la Comunidad de Madrid Esperanza Aguirre pidió a Pablo Casado que apoye gratis a Sánchez siempre y cuando deshaga su acuerdo de coalición. El líder del PP, por su parte, se cerró en banda ante cualquier apoyo o abstención que beneficie a Sánchez, "el peor socialista en 40 años", según él. 

La incertidumbre vuelve a adueñarse de la política española, experta en promesas de difícil cumplimiento. "No puede haber y no habrá terceras elecciones", sentenció Sánchez, sin explicar qué hará si naufraga su negociación con ERC. 

Una investidura fallida

Es, en ese momento, si entrado 2020 Sánchez se da cuenta de que ERC sigue dando pasos hacia la independencia y pretende que el PSOE se los facilite, cuando puede producirse el vuelco. 

Una investidura fallida de Sánchez abriría otros escenarios. Pero Sánchez no quiere sumar tres intentos en vano, un récord que nadie en la democracia española tiene aún. La situación corre el riesgo de enquistarse.