Bruselas

La Comisión Europea acumula en los últimos días tropiezos y meteduras de pata en su reacción a las elecciones catalanas del 27-S y al proceso independentista. Unos errores que han arruinado su estrategia original, que consistía en mantenerse al margen alegando que se trata de un problema interno español. El último desliz lo ha protagonizado este martes su presidente, Jean-Claude Juncker, que desde que accedió al cargo hace casi un año apenas se había pronunciado sobre la cuestión catalana en una intervenciones públicas ante la prensa.

En un lapsus durante una comparecencia conjunta en París con el primer ministro francés, Manuel Valls, Juncker ha llamado por dos veces “referéndum” a los comicios catalanes, algo que ni siquiera se habían atrevido a hacer los partidos independentistas, que hablaban de elecciones plebiscitarias. “¿Quién soy yo para querer inmiscuirme, después del referéndum pero sobre todo antes del referéndum, en la intimidad española?”, ha dicho Juncker al ser preguntado por la victoria de los independentistas en Cataluña.

Vea aquí el vídeo de la comparecencia (Minuto 5.45) 

Pese al lapsus, Juncker se ha referido también en su respuesta a la posición tradicional del Ejecutivo comunitario de que Cataluña quedaría fuera de la UE si se independiza y ha aludido además a la Constitución española y a las sentencias del Tribunal Constitucional sobre el proceso independentista. A su lado, el primer ministro francés ha señalado que está "muy atento a que los Estados nación no se fragmenten". "Corresponde a los españoles elegir su organización, pero todo lo que debilite a España, debilita a Europa", ha agregado Valls.

El error de Juncker se suma al lío de la semana pasada de las respuestas parlamentarias escritas de la Comisión sobre una independencia unilateral de Cataluña. El Ejecutivo comunitario envió dos contestaciones diferentes a una interpelación del eurodiputado del PP, Santiago Fisas. La respuesta en inglés, muy escueta, decía que no corresponde a Bruselas pronunciarse sobre esta cuestión porque es un asunto interno español. Sin embargo, la versión en castellano incluía un largo párrafo extra, jurídicamente muy elaborado, que argumentaba que la declaración de independencia del parlamento catalán no tendría validez y por tanto no sería reconocida por la UE.

El lío lo destapó un asistente del eurodiputado de Convergència, Ramon Tremosa, que habló de una posible manipulación. La reacción inmediata de Bruselas fue aclarar que la única respuesta correcta era la que estaba en inglés, pero no supo explicar dónde estaba el fallo. El Gobierno catalán y los parlamentarios de ERC y Convergència pidieron a la Comisión que lo investigara.

Tras varios días de análisis, Juncker ha respondido este martes a los eurodiputados que se trató de un “error administrativo” de la secretaría general de la Comisión que ya se ha corregido. El Ejecutivo comunitario descarta que haya habido un intento de manipulación de algún funcionario español, aunque se llegó a contemplar esa posibilidad, según fuentes europeas.

Las polémicas han empañado no obstante la imagen de imparcialidad de la Comisión en este debate y han hecho que sus pronunciamientos sobre el caso catalán sean vistos como partidistas, sobre todo en el bando independentista. Pese a todo, Bruselas sigue intentando mantenerse al margen. "La Comisión no comenta elecciones regionales. Es una cuestión interna de España", dijo este lunes su portavoz, Margaritis Schinas, como toda reacción al resultado electoral en Cataluña.