Eloy Moreno en el Festival Internacional de Poesía de Granada (FIP)

Eloy Moreno en el Festival Internacional de Poesía de Granada (FIP) FIP

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Eloy Moreno, escritor contra el 'bullying': "No es una cosa de niños, es algo que te llevas cuando eres adulto"

Las obras del autor destacan el papel de quienes observan en el acoso escolar y busca interpelar a cualquiera que haya presenciado este tipo de situaciones.

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Para Eloy Moreno, el mayor error ante el acoso escolar es el silencio. "El consejo que siempre doy es que se hable. Lo peor que puedes hacer en un caso de bullying es callártelo", explica el escritor. Para él, compartir lo que ocurre con padres, profesores o amigos supone un primer paso fundamental: "En el momento que lo cuentas, eso ya sale de dentro".

El autor de novelas como Invisible o Redes, centradas en el mundo de la adolescencia, participó esta semana en la XXII edición del Festival Internacional de Poesía de Granada (FIP).

En concreto, en dos espacios de la Universidad de Granada: la Facultad de Ciencias de la Educación, ante estudiantes de magisterio, y por la tarde en la Facultad de Filosofía y Letras, en el marco del programa FIP Infantil, ante más de 500 escolares de doce centros educativos de la provincia.

El escritor, autor de más de una veintena de títulos, incluida una de las continuaciones oficiales de El Principito, tiene su obra más conocida en Invisible, donde cuenta un caso de acoso escolar desde la perspectiva del niño víctima del mismo, un personaje sin nombre.

El protagonista de esta obra no tiene nombre porque Moreno pensó que el libro se iba a leer en muchos centros educativos y temía que se llamara igual que aguien de clase. "Imagínate que coincide el nombre de un niño con que le están haciendo bullying en el libro y a él también le pasa".

Por eso no tiene nombre, porque le puede pasar a cualquiera, cuenta. También explica por qué el resto de personajes tienen nombres inventados, para que tampoco se repita con el de nadie.

Este es un ejemplo de que Moreno quiere señalar "una realidad incómoda: no solo existen víctimas y agresores, también están quienes observan y no intervienen". Esos "al final, somos todos". Sus libros buscan interpelar a cualquier persona que haya presenciado este tipo de situaciones.

Porque, insiste, el acoso escolar no es solo una etapa pasajera. Por eso ha contado el testimonio de una amiga que le confesó haberlo sufrido años atrás. Es la primera vez que lo comparte en 25 años. La emoción sigue intacta. "Ahí me di cuenta de que no es una cosa de niños, es algo que te llevas cuando eres adulto".

Ese tipo de experiencias reales "son las que dan forma a las historias", muchas veces inspiradas en vivencias que los propios lectores le comparten. En algunos casos, "han servido para generar conciencia dentro de las aulas y ayudar a resolver situaciones".

Moreno ha recibido múltiples correos electrónicos de lectores que se identifican con la historia, algunos de ellos con cosas "que en aquel momento no le habían contado ni a sus padres".

Durante el confinamiento por la pandemia de COVID-19, recibió un mensaje cuyo asunto rezaba: "No quiero que se acabe nunca el COVID". "Imagínate como lo pasaba ese niño que estaba mejor en casa encerrado que en el instituto", comentó.

Precisamente por estas experiencias, el autor también tiene su criterio sobre el fomento de la lectura entre los más jóvenes. Para él, los menores se ven dentro de los libros cuando reconocen situaciones de su entorno. "Ellos, a lo mejor, no han sufrido bullying, pero conocen a alguien que tienen al lado, un amigo".

Para el autor, "que se sientan identificados y tengan ganas de leer es lo que importa", frente al fomento de los clásicos "que igual los pueden descubrir luego".

Eloy Moreno firmando un libro en el FIP

Eloy Moreno firmando un libro en el FIP FIP

El autor no escribe pensando en un lector concreto. "Cuando comienzo un libro nunca pienso quién va a leerme, espero que lo hagan todos". Moreno no considera necesario crear literatura específica para jóvenes para que esta franja de disfrute de la lectura.

"Quizás el secreto está en no escribir para jóvenes para que a ellos les guste. Parece que tenemos que hacer literatura específica y no tiene por qué ser así". Al contrario, apuesta por un lenguaje accesible y universal. "Hablar con las palabras más sencillas de las cosas más sencillas".

Asimismo, rechaza el tópico de que los adolescentes no leen: todos los informes apuntan a que la franja de 13 a 17 años es la que más lee. "Igual los que no leemos somos los alumnos".

Precisamente buscando esa identificación escribió Redes, donde adivinó el futuro a su pesar: "aparece que hay una red para niños de 3 a 5 años, para que no molesten a los padres. Escrito nos parece una barbaridad, pero vas a un restaurante y ves que a niños de esas edades les dan una tablet para que estén callados".

Por eso se muestra crítico con la obsesión por la validación a través de los likes y con la dicotomía entre lo público y lo privado que generan las redes sociales. "Estas plataformas han amplificado por millones cómo es el ser humano". En Redes intentó hacer un "bofetón en la cara a lo que está pasando".