El actor Sabin Tambea como Franz Kafka en la película 'Kafka: el último verano' (G. Maas y J. Kaufmann, 2024)

El actor Sabin Tambea como Franz Kafka en la película 'Kafka: el último verano' (G. Maas y J. Kaufmann, 2024)

Mínima molestia

¡Más Kafka!

Un repaso a las últimas dos películas sobre la vida del escritor bohemio: 'Franz Kafka', de Agnieszka Holland, y 'Kafka: el último verano', de Georg Maas y Judith Kaufmann.

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Las películas sobre Kafka van camino de constituir todo un subgénero cinematográfico. De la avalancha a que dio lugar el centenario de la muerte del escritor, en 2024, nos siguen llegando nuevos títulos, nuevas obras. Todavía sin haberme recuperado de la irritación que me produjo la serie de David Schalko (Kafka, 2024), de la que les hablé en su día, me zampo dos películas recientes –dos biopics– que la plataforma Filmin acaba de colgar en su cartelera.

Me refiero a Franz Kafka (2025), de la directora polaca Agnieszka Holland, que fue presentada en la sección oficial del último Festival de San Sebastián y seleccionada por Polonia para los Oscar, y a Kafka: el último verano (2024), de los directores alemanes Georg Maas y Judith Kaufmann, basada en una excelente novela de Michael Kumpfmüller, La grandeza de la vida, aparecida originalmente en alemán en 2011 y publicada en español por la editorial Tusquets (2011).

Si el lector de esta columna prefiere no perder el tiempo, le recomiendo que, en lugar de ver ninguna de estas dos películas, emprenda la lectura de La grandeza de la vida, una novela maravillosamente contenida y delicada, que aborda los últimos meses de la vida de Kafka y su relación con la bailarina y activista política Dora Diamant, con la que aquel cumplió –por muy poco tiempo– su sueño de intentar vivir independientemente en Berlín. En la novela, inevitablemente llena de patetismo, no aparece en ningún momento el nombre de Kafka, se habla sencillamente del “doctor” y, más adelante, de Franz.

En su lengua original, la película basada en La grandeza de la vida conserva el título de la novela, zafiamente trastocado al subtitularse en español. Por lo demás, la adaptación es convencional pero respetuosa, y el resultado digamos que digno, incluso algo más que digno. La belleza de Henriette Confurius no se corresponde con el rostro de rasgos muy semitas de Dora Diamant, pero el actor Sabin Tambea sí ofrece una versión bastante aceptable, tanto en su aspecto como en su gestualidad, de Kafka, encarnado por fin por un hombre muy alto y muy flaco, como él mismo era, un actor cuyas actitudes rezuman humor, fragilidad y ternura.

Hay que reconocer que las últimas versiones de la vida de Franz Kafka para el cine dan su do de pecho en el casting de actores que interpretan al escritor, sí, pero también a las diferentes personalidades que lo rodearon. A este respecto, el estrafalario biopic de Agnieszka Holland consigue algunos aciertos notables, muy en particular con la actriz que hace de Felice Bauer, pero también con los intérpretes de Kafka niño y Kafka adulto, por mucho que a este último le falte la altura conveniente.

Con buenos materiales pero malas ideas, Holland arma en su película un collage ininteligible y grotescamente distorsionado del autor de 'El castillo'

Holland, que ha dirigido episodios de series tan célebres como The Wire, House of Cards y The Affair, y que cuenta en su haber con películas tan aplaudidas como Europa, Europa (1990), acredita ser una conocedora fina y perspicaz de la vida y de la obra de Kafka.

Su película ofrece una certera selección de episodios clave, algunos no muy conocidos. Sin ir más lejos, las primeras palabras que se pronuncian en ella, puestas en boca de Oskar Baum, el músico ciego amigo de Kafka, resumen uno de los más emocionantes testimonios sobre el escritor, el que el mismo Baum escribió sobre su primer encuentro con Kafka (“Retrospectiva de una amistad”, recogido en Cuando Kafka vino hacia mí…, de Hans-Herd Koch, Acantilado).

Lástima que la versión que Holland hace de la mayoría de esos episodios sea absurdamente enloquecida y arty. Con buenos materiales pero malas ideas, Holland arma un collage ininteligible y grotescamente distorsionado del autor de El castillo, que sigue esperando que su obra y su personalidad den lugar a una película que haga justicia a su genio.