Image: León de biblioteca
Recientemente, el bibliotecario catalán Pep Molist ha publicado en la colección "La sombra de la palabra" (Anaya) un atinado catálogo y guía de lectura en la que hace un repaso personal por obras de la literatura infantil y juvenil de calidad. Con independencia de la acertada selección y el práctico criterio de recopilación, es posible que quien se adentre en este trabajo quede marcado por la categoría que le da nombre: "Los libros tranquilos". Ella hace referencia a esos títulos que no nos quitan el aliento, no nos hacen temblar de miedo, reír a carcajadas o llorar a moco tendido. Sino, más bien, nos tocan con sutileza, permanecen en nuestra memoria y resisten al paso del tiempo y a las relecturas.
León de biblioteca viene a ser uno de estos libros tranquilos. La historia de un felino que un día descubrió el encanto de la hora de los cuentos resulta una anécdota atractiva al lector infantil aunque el adulto no encuentre en ella una idea muy original. Las ilustraciones integran el carboncillo y las acuarelas en un registro que opta por crear una atmósfera antigua y que elude el efectismo fácil del colorismo y el ritmo trepidante. El mensaje final del libro de Michelle Knudsen se mantiene dentro de los linderos de lo políticamente correcto y el happy-ending. Sin embargo, como un todo este álbum es un libro sincero, coherente, admirablemente bien construido, gracioso y próximo. Una de esas obras que merecen estar tanto en las estanterías escolares como en las mesitas de noche y en aquellos anaqueles destinados a libros tranquilos.
León de biblioteca viene a ser uno de estos libros tranquilos. La historia de un felino que un día descubrió el encanto de la hora de los cuentos resulta una anécdota atractiva al lector infantil aunque el adulto no encuentre en ella una idea muy original. Las ilustraciones integran el carboncillo y las acuarelas en un registro que opta por crear una atmósfera antigua y que elude el efectismo fácil del colorismo y el ritmo trepidante. El mensaje final del libro de Michelle Knudsen se mantiene dentro de los linderos de lo políticamente correcto y el happy-ending. Sin embargo, como un todo este álbum es un libro sincero, coherente, admirablemente bien construido, gracioso y próximo. Una de esas obras que merecen estar tanto en las estanterías escolares como en las mesitas de noche y en aquellos anaqueles destinados a libros tranquilos.