Image: La oscuridad no miente

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Ensayo

La oscuridad no miente

Georges Bataille

5 junio, 2002 02:00

Georges Bataille. Foto: André Bonin

Traducción de Ignacio Díaz de la Serna. Taurus,2002. 258 páginas, 18 euros

A cuarenta años de su muerte, Bataille sigue siendo un autor difícilmente clasificable dentro de los marcos convencionales de la producción intelectual. Crítica literaria, poesía, novela pornográfica, filosofía, antropología, sociología e historia son algunos de los géneros que se mezclan en sus escritos.

De "nuevo místico" lo tildó Sartre. Igual podría haberlo presentado como un raro teórico de la economía o la religión. La refractariedad de su obra a toda sistematización responde a lo que él considera que es misión esencial del pensamiento: mostrar "la parte maldita", esa otra dimensión ingobernable de la existencia que la humanidad ha tratado de domesticar estableciendo normas de convivencia, pero que retorna con ansia transgresora, sea en la vivencia festiva, en los excesos del amor o en los deleites del arte.

La publicación de este conjunto de escritos inéditos en español nos brinda ahora la ocasión de reanudar el contacto con una figura intelectual de primera magnitud; y lo hace, además, combinando textos preparatorios para un proyecto inacabado -el de la Summa ateológica, de la que sólo se editaron los tres primeros tomos- con anotaciones de sesgo autobiográfico. Al asistir al taller, donde Bataille pugna por trasladar al papel el proceso de forja de sus ideas, comprendemos mejor la continuidad establecida por él entre pensamiento y experiencia. Comprobamos también cómo Bataille percibe la aporía en que se consume su existencia literaria. Escribir es un trabajo que extenúa las fuerzas.

Por mucho que el Bataille ateo y nihilista soñara a veces el sueño de una reintegración del hombre al mundo animal, el Bataille crítico de la felicidad pura supo que sólo en el tenso equilibrio de mal y bien halla éste su propio espacio. Se cuenta que, en vísperas de la II Guerra Mundial, este bibliotecario fundó, con Klossowski y otros amigos de la revista Acéphale, una sociedad secreta dispuesta a subvertir la moral haciendo sacrificios humanos. Mas como ninguno de los miembros accedió a oficiar de víctima, se conformaron con degollar a una oveja.