Francisco Mora. Foto; Diego Radamés

Francisco Mora. Foto; Diego Radamés

Letras

Francisco Mora, referente en el campo de la neurociencia: “La creatividad es esencial en la vejez”

Plantea en 'El mito de la vejez' el papel de nuestros genes y de nuestros hábitos para hacer más largo, grato y feliz “ese lento progreso hacia nuestro futuro”.

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Catedrático de Fisiología Humana de la Universidad Complutense y miembro del Wolfson College de la Universidad de Oxford, Francisco Mora (Granada, 1945) es un excelente ejemplo de cómo superar los 80 años pleno de proyectos y trabajo.

Quizá por eso, en su último libro, El mito de la vejez (Alianza), desmonta “una serie de ideas preconcebidas, a menudo injustas, que generan discriminación y ocultan que la vejez puede ser una etapa activa, saludable y que no supone una carga para la sociedad”.

Pregunta. ¿La vejez es una época propicia a la creación?

Respuesta. La creatividad es un instrumento esencial para un envejecimiento activo y saludable. Las experiencias acumuladas a lo largo de la vida permiten abordar retos con una flexibilidad cognitiva, seguridad y profundidad de conocimiento únicas. Y ello compete no solo a la creatividad relacionada con las denominadas Bellas Artes, sino a ese interés e inquietud que mantiene a los mayores con una mente ágil y conectada con el entorno y nunca aburridos.

»En épocas en las que la esperanza de vida era muy corta, llama mucho la atención la longevidad alcanzada por muchos artistas, determinadas clases sociales y profesiones y por el papado. Me vale como ejemplo de longevidad creativa los 89 años que vivió Miguel Ángel.

P. ¿La cultura ayuda a cambiar el funcionamiento de nuestros genes para retrasar el envejecimiento?

R. Lo que los seres humanos somos y mostramos en nuestras conductas, sean emociones, sentimientos, conocimientos, pensamientos y desde luego nuestras capacidades innovadoras y creativas, viene determinado, en gran medida, por la actividad última de lo que llamamos genes. Cada ser humano posee unos 25.000 a 30.000 genes diferentes cuya actividad celular y molecular le hacen ser distinto a cualquier otro de los más de 8.000 millones de seres humanos que pueblan la Tierra.

»Somos, pues, seres biológicos únicos, nunca repetidos. Este es el valor distintivo de cada vida humana al nacer. La epigenética estudia cómo la interacción con el medio ambiente y la cultura en que se vive tiene efectos biológicos capaces de cambiar la actividad genética de las personas (incluidos los gemelos univitelinos idénticos nacidos con los mismos genes). El ambiente y los estilos de vida pueden afectar y regular la actividad de los genes (ADN), sin cambiar la propia secuencia del ADN.

»Como ejemplo de todo ello se habla de la alimentación, sedentarismo, actividad física, clima, ambientes contaminados, enfermedades, relaciones sociales y, por supuesto, su impacto en relación con la edad de las personas. Es ese el poder enorme de todo lo que nos rodea y la importancia de la adopción de estilos de vida saludables que ayudarán a retrasar el proceso de envejecimiento.

Francisco Mora. Foto: Diego Radamés

Francisco Mora. Foto: Diego Radamés

Relojes epigenéticos

P. ¿De qué manera los relojes epigenéticos están empezando a cambiar la forma de entender el tiempo dentro de nuestro propio cuerpo?

R. Posiblemente solo sea cuestión de tiempo cumplir la necesidad de lograr un reloj epigenético específico para cada órgano y posibilitar de modo sencillo conocer nuestra edad biológica y la de cada uno de nuestros diferentes órganos. El tiempo dentro de nuestro propio cuerpo ya no lo marca solo el calendario (edad cronológica), sino también nuestro ADN y nuestras proteínas plasmáticas (edad biológica).

»Aunque persiste la duda de si los resultados de las investigaciones en curso muestran el envejecimiento biológico “real” o solo descubren ciertos aspectos del mismo, ciertamente se están abriendo nuevas posibilidades para comprender el envejecimiento, la medicina personalizada, la predicción de enfermedades y la longevidad. Su aplicación clínica, sin embargo, está todavía bajo estudio y es muy restringida.

P. Si el ser humano es lo que la educación hace de él, ¿qué recomendaría desde el punto de vista intelectual para tener una buena vejez? ¿Qué importancia debería tener la cultura para los mayores de 65 años?

R. Hoy se sabe que durante el proceso normal de envejecimiento hay zonas cerebrales donde no se produce una pérdida significativa de neuronas. Es este un proceso positivo que acontece fundamentalmente en áreas relacionadas con el aprendizaje, la memoria y otras funciones cognitivas.

»Desde el punto de vista cultural, a partir de los 65 años, para conservar y utilizar esa reserva cerebral sería conveniente realizar viajes (y agregar el aprendizaje de idiomas), realizar actividades de contenido cultural, según el gusto y el interés personal por el arte o la ciencia, ya sea pasivo o practicado (pintura, escultura, fotografía) y frecuentar la reunión en sociedades o clubes (por ejemplo de lectura) con actividades dentro de un grupo de amistades referidas al ambiente cultural donde se vive.

Contra el edadismo

Francisco Mora. Diego Rademés

Francisco Mora. Diego Rademés

P. Envejecer es solo cuestión de tiempo. ¿Cómo se explica el edadismo, esto es, la discriminación o el ataque a los ancianos por su edad?

R. Me resulta curioso que en una sociedad occidental que considera el aumento progresivo de la esperanza de vida como “uno de los éxitos más asombrosos de la humanidad” exista un fenómeno creciente de discriminación social de las personas mayores, precisamente por razón de su edad. Ello contradice el enorme interés relacionado con la medición de la edad biológica y los estudios relativos a conocerla.

»La OMS ya señala que la edad es una de las primeras características que todos advertimos en otras personas. Pero cuando la edad se utiliza para categorizarlas causándoles daño, injusticia y menoscabo de la solidaridad intergeneracional surge el edadismo. Se trata de un error de conducta cometido por quienes, inclementemente, llegarán al momento de vivir y sufrir esta misma perspectiva social errónea.

»Será importante educar a nuestra sociedad en la necesidad de adaptarse a las nuevas realidades biológicas. Para que su verdadero centro, que debe encontrarse en la dignidad humana, persista y sea respetado por todo el mundo hasta la muerte.