Manuel Vilas. Foto: Xavier Torres-Bacchetta

Manuel Vilas. Foto: Xavier Torres-Bacchetta

Letras

'Nosotros', el Premio Nadal de Manuel Vilas: una extremada y patológica historia de “amor pasión”

La nueva novela del escritor acompaña a la viuda Irene, que tiene la voluntad de celebrar la vida en una dimensión sexual y materialista

6 febrero, 2023 02:06

Cuenta Manuel Vilas (Barbastro, 1962) en Nosotros una extremada historia de “amor pasión”. Una mujer de cincuenta años, Irene, evoca su matrimonio, el más perfecto del mundo cree ella, con Marcelo durante cuatro lustros. Desde que se conocieron han vivido un ensimismamiento total, no ha habido día, quizá ni hora, en que no se hayan dedicado a cultivar un erotismo absorbente. La muerte de Marce la deja en completo desvalimiento, se niega a aceptar la ausencia y traza un plan para revivirlo. La idea adopta la forma de un místico ritual profano que le facilite continuar la vida junto a él y darle un sentido a su existencia.

Nosotros

Manuel Vilas

Premio Nadal. Destino, 2023. 368 páginas. 21,50 €

El plan consiste en atraer y entregarse a sucesivos amantes, hombres y mujeres, quienes, en el momento álgido de la relación, le permiten reencontrar al marido, hablarle al menos, en lo alto de una escalera. Cada uno funciona al modo de un médium. Son siete las experiencias de esa clase que se describen con bastante pormenor, incluso con detallismo fisiológico, aunque se nos aclara que, en total, fueron muchas más.

La trama toma la forma de un relato viajero siempre con el mar al fondo, el Mediterráneo. Se ciñe primero a lugares costeros españoles y la cadena se amplía luego a localidades francesas (con un alto en Collioure, donde está la tumba de Antonio Machado, poeta también del amor) e italianas.

El relato practica un intimismo absoluto, al punto que dedicándose el primer amante a localizar escenarios para la especulación inmobiliaria, no se dice ni una palabra de esta. La historia entera se halla incontaminada de la prosa de la vida y nada llega a ella de las inquietudes comunes de la gente; nada que distraiga del frenesí arrasador de pasión y sexo. El mundo se encierra en un tú y un yo, en el excluyente “nosotros” que subraya el título.

Sí ocupa, sin embargo, muchas páginas, un par de centenares, porque Vilas se extiende en típicas anotaciones de su escritura anterior: paradojas, ingeniosidades, comentarios literarios (con muy incisiva lectura de Francisco de Quevedo) y musicales, especulaciones medio filosóficas y disquisiciones sobre el lujo (colonias exclusivas, relojes carísimos, coches de alta gama, comidas exquisitas, hoteles con las máximas estrellas), los muebles, el dinero, la riqueza…

[Manuel Vilas gana el Premio Nadal 2023 con la novela 'Nosotros']

Tanto estira el autor esta veta anecdótica que corre el peligro de que el lector lo entienda como una cadena repetitiva de situaciones, un tanto deudoras de los pretenciosos trascendentalismos y osadías sexuales de las emmanuelles cinematográficas, y abandone la lectura. No debe hacerlo porque en el último trecho de la historia se produce un inesperado cambio, que siento mucho no poder aclarar. Solo diré que lo anterior era un trampantojo que da paso a lo medular del libro, una presentación del sentimiento amoroso en su cualidad de factor básico, si no el único capital, de la condición humana, el que monopoliza nuestros más radicales afanes.

En Irene vibra un reto contra el tiempo y la muerte, un querer superar la naturaleza, una voluntad de celebrar la vida en una dimensión materialista, hedonista. Por ello se arriesga a asomarse al abismo. Reside en ella una patología mental —de hecho, la trata un psiquiatra—, pero es el precio de la engañosa fortaleza de sus sentimientos, de un deseo de vivir sin cortapisas. Ya septuagenaria, eros y tánatos contienden de forma real y alegórica en la bañera de un hotel. Un desenlace duro y triste cierra su historia.

[El tórrido amor prohibido de Manuel Vilas]

La conclusión no me queda clara. El aliento nihilista del final desmiente el vitalismo de Irene. Tanto amor y pasión acaban en fracaso y quimera, en engaño, en una fantasía, en besos comprados y amantes de alquiler. Producen daño y dolor. Tal vez por esta contradicción, el personaje no me resulta del todo creíble y su pasión se me hace demasiado artificiosa. Por eso y por el reiterado jugueteo conceptual y por un exceso de palabrería. También por las sentencias rebuscadas que enmarcan el relato. Solo una: “La palabra nosotros quema las alas de los ángeles y estos, aterrorizados, caen al vacío”.