Image: Leopoldo María Panero, el hombre elefante de la poesía española

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Letras

Leopoldo María Panero, el hombre elefante de la poesía española

El poeta ha fallecido hoy en Las Palmas a los 65 años según ha confirmado su editorial Huerga & Fierro

6 marzo, 2014 01:00

Leopoldo María Panero. Foto: Luis Monzón

El poeta madrileño Leopoldo María Panero, exponente de la poesía transgresora, ha fallecido la pasada noche en Las Palmas de Gran Canaria, según ha confirmado su editorial Huerga y Fierro. Nacido en Madrid, el 16 de junio de 1948, e hijo del gran poeta astorgano Leopoldo Panero, una de las mejores voces líricas de postguerra, y la escritora y actriz Felicidad Blanc, era hermano del también poeta Juan Luis Panero y de "Michi" Panero.

Fuentes de la editorial han indicado que sobre la medianoche pasada recibieron una llamada de los médicos del Hospital Rey Juan Carlos I de la capital grancanaria, en cuya unidad psiquiátrica Panero era tratado en los últimos años, comunicando su muerte por un fallo multiorgánico. Este hospital tenía encomendada la tutela de Panero al no tener familiares directos. "Amigo Leopoldo María Panero, siempre has sido un extraordinario poeta, fiel y amigo de tus amigos. Allí donde estés que sepas que te echaremos de menos", indica el comentario que la editorial ha colgado hoy en Facebook, que finaliza con un "Te queremos. Descansa en paz".

Escritor desde su más tierna infancia, estudió Filosofía y Letras, que abandonó en segundo curso en protesta contra el "conocimiento formal" y "sin conexión", y desde que cumplió los 19 años ha vivido en varias etapas recluido en hospitales psiquiátricos, entre ellos varios de Madrid y el de Mondragón (Guipúzcoa), donde permaneció 10 años.

El poeta realizó la siguiente sintesis bibiográfica para la nota preliminar del poemario Teoría del miedo del año 2000: "A los dieciséis años, más o menos, entré en el entonces ilegal partido comunista, y participé en la lucha política. Fue entonces cuando me dediqué a escribir poesía, bajo la batuta de Pedro Gimferrer, a quien conocí en Madrid en el club de jazz Borbón. Fue más tarde cuando entré en la cárcel por tráfico de drogas y allí descubrí mi homosexualidad, que antes había estado latente. Viene luego una larga historia de manicomios que me despoja de amigos y me hace odiar a mi madre".

El personaje en que se convertió Leopoldo María Panero acabó devorando su obra, menos literaria que síntoma y símbolo. Para la mayoría de los críticos académicos, para buena parte de los lectores, Panero era el poeta por excelencia: una mezcla de loco y de bufón, alguien que suscita a la vez admiración y desprecio, asombro y piedad, alguien a quien podemos elogiar sin tasa porque nunca va a ser nuestro rival en la competitiva sociedad contemporánea, una especie de hombre elefante.

Aunque muchos quisieron vender a Leopoldo María Panero como el autor de "la obra poética más extremista y concluyente de la poesía española última" lo cierto es que era un poeta lleno de verdad y también de truco, un poeta que sabía los disparates que querían sus admiradores, y que no se olvidaba de proporcionárselos, pero que entre las ruinas de su inteligencia nos ofrecía, de vez en cuando, destellos que alumbraban el pozo sin fondo sobre el que se asienta el vivir humano.

El poeta era un gran aficionado a la Feria del Libro, a la que acudió unos 16 años, y siempre tenía un buen número de admiradores, casi siempre chicos jovenes que querían hablar con él. Antonio Huerga, amigo y editor del poeta, comenta que era Huerga y Fierro quien le pagaba los billetes a la capital. Además, le hicieron un seguro por lo que puediera pasar en estos viajes. Este seguro está siendo fundamental ahora, ya que nadie ha reclamado el cadaver, y ayudará a resolver los detalles de la despedida. Según Huerga, que ha comentado que Panero se marchó "mas plácido de lo que vivió", el cuerpo será incinerado y sus cenizas se esparcirán en el Parque del Retiro y en Astorga.

Publicó por primera vez, en 1968, el poemario Por el camino de Swant, al que siguieron Así se fundó Carnaby Street (1970), Teoría (1973), Guarida de un animal que no existe (1994), Teoría del miedo (2000), Danza de la muerte (2004) y otras muchas de carácter autobiográfico, entre ellas una antología poética en 2003, con la que obtuvo el Premio Estaño de Literatura. También escribió dos libros de narrativa, El lugar del hijo (1976) y Dos relatos y una perversión (1984) y multitud de cuentos recogidos en sus Cuentos Completos.

Huerga y Fierro, editorial de Panero, cuenta con un poemario inédito de Panero titulado Rosa enferma con 60 poemas que nunca habían sido publicados y que previsiblemente saldrán a la luz en los próximos meses.

La nota biográfica que citábamos más arriba termina con esta conmovedora afirmación: "En cualquier caso, si yo he sido un monstruo, que el infierno me perdone". Panero era verdadero y grande. Ojala alcance la paz que le fue tan esquiva en vida.