Un momento de 'El sueño de una noche de verano', de Laurent Pelly. Foto: Simon Gosselin

Un momento de 'El sueño de una noche de verano', de Laurent Pelly. Foto: Simon Gosselin

Ópera

El Teatro de la Maestranza de Sevilla cae bajo el embrujo de 'El sueño de una noche de verano' de Britten

El director francés Laurent Pelly lleva la versión lírica del clásico de Shakespeare a la capital andaluza con una producción de la Ópera de Lille que en marzo llegará a Madrid.

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Gran noticia sevillana: se representa por primera vez en la capital andaluza El sueño de una noche de verano de Benjamin Britten, ópera que vio la luz en el año 1960 en Aldeburgh y que nos muestra la calidad, naturaleza, consistencia y expresividad del lenguaje del compositor.

Ya entonces el británico era dueño de una caligrafía muy personal, fruto de una progresiva depuración de las formas y de una estilización de las estructuras clásico-románticas.

Más allá del serialismo o del atonalismo, el músico inglés, en el marco de un eclecticismo creativo, procuró a lo largo de toda su producción ofrecer el texto de la forma más clara posible, para que se entendiera fonética y semánticamente, y buscaba por ello un trazo de la máxima pureza en el que la línea de canto emergiera con limpidez.

Conviene escuchar al propio compositor: "Uno de mis principales objetivos es el de intentar devolver a la musicalidad de la lengua inglesa el brillo, la libertad y la vitalidad de los que ha estado completamente desprovista desde la muerte de Purcell".

Britten buscaba la diferencia entre los grupos de personajes mediante una distribución vocal e instrumental apropiada y por una textura y un color específicos.

La producción de la Ópera de Lille, en manos de Laurent Pelly, es un derroche de fantasía, ternura y humor

Los personajes feéricos son caracterizados por las voces agudas: coro y voces de niños, contratenor, soprano coloratura; y por instrumentos mágicos: raras combinaciones tímbricas, arpa, clave, celesta, xilófono, glockenspiel, vibráfono… y una escritura que privilegia los efectos de espejo, inversión o reinversión. El resultado crea una eufonía con un color sonoro insólito.

Todo ello plantea evidentes problemas a la ejecución: hay muchos elementos y sutilezas a los que dar forma. En estas representaciones sevillanas (este jueves 12, sábado 14 y lunes 16 de febrero, en la Maestranza) se cuenta con una producción de la Ópera de Lille concebida por el siempre imaginativo Laurent Pelly, que colabora también en la escenografía y el vestuario.

En sus manos, el sueño se convierte en un derroche de fantasía, ternura y humor, con hadas en el trapecio, espejos que juegan al despiste, elfos que alumbran como luciérnagas iluminando una noche mágica donde nadie duerme y cualquier cosa es posible.

El extenso reparto, la Orquesta Sinfónica de Sevilla y la Escolanía de los Palacios estarán dirigidos por un veterano ya muy rodado como es Corrado Rovaris, que no es la primera vez que aparece en este foso. De las muchas voces intervinientes hemos de destacar la del bien asentado y experto contratenor español Xavier Sabata (Oberon).

A su lado será Titania la soprano ligera Rocío Pérez, siempre segura y con brillo. Lysander estará en la voz del tenor David Portillo. Encontramos otros solventes cantantes españoles: el barítono Joan Martín-Royo (Demetrius) y el tenor Juan Sancho (Flute).

Recordemos que esta ópera tendrá seis representaciones en el Teatro Real de Madrid, entre el 10 y el 22 de marzo, en una producción dirigida en lo musical por Ivor Bolton y en lo escénico por Deborah Warner, dos auténticos especialistas en Britten.