El director de orquesta Daniele Gatti durante un concierto. Foto: Anne Dokter

El director de orquesta Daniele Gatti durante un concierto. Foto: Anne Dokter

Música

Daniele Gatti señala el cielo de Wagner con una de las orquestas más antiguas e importantes de Europa

El director italiano desembarca en el Auditorio Nacional al frente de la Staatskapelle Dresden para interpretar piezas de 'Parsifal' y 'Tristán e Isolda', así como el Réquiem de Verdi y obras de Saint-Saëns y Debussy.

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Realmente apetitosos los dos conciertos que anuncia Ibermúsica para los días 20 y 21 de mayo. El Auditorio Nacional abrirá en esa ocasión sus puertas para recibir a la Staatskapelle Dresden, una de las formaciones sinfónicas más antiguas, más señeras y de más refinada sonoridad de Europa.

La suavidad de sus arcos, la dulzura de sus maderas, la redondez de sus metales, su equilibrio y su homogeneidad la han hecho justamente famosa. Y los madrileños lo saben bien porque sus visitas no han sido infrecuentes. De la mano de los más importantes maestros ha actuado en estos ciclos desde junio de 1980, en aquella ocasión de la mano de Herbert Blomstedt, que hoy, ya nonagenario, todavía está en la brecha.

Batuta ágil y despierta

Con posterioridad ha venido con Haitink, Davis, Sinopoli y Thielemann, entre otros. En 2025 ya lo hizo con Daniele Gatti (Milán, 1961), que es quien se sitúa nuevamente en el podio en esta oportunidad. Es maestro solvente, ya lo sabemos, de batuta ágil y despierta, conocedora y eficaz.

Hombre serio, de criterios muy personales, de técnica moderna y fluida, de gesto firme y decidido, inteligible, de temperamento bien controlado. Es cierto que a veces nos da la impresión de que le falta ese aire más flexible, ese aura indefinible, esa inspiración, esa originalidad de planteamientos, ese discernimiento para establecer diferencias reconocibles y para establecer un criterio de irrebatible personalidad.

Pero la firmeza de trazo y la sensibilidad hacen en ocasiones que sus interpretaciones nos parezcan justas y bien reguladas. Recordamos al respecto un histórico Parsifal que tuvimos ocasión de escucharle en Bayreuth hace años. Todo estaba musicalmente en su sitio y no nos importó que la lectura no tuviera la elevación de otros acercamientos.

Gatti es maestro solvente, un hombre serio de criterios muy personales, de técnica moderna y gesto decidido

En esta oportunidad tiene buena materia que tratar y exponer a lo largo de los dos conciertos programados en Madrid. Los dos igual de atractivos. Hablábamos de Wagner y encontramos el nombre de este compositor para abrir y cerrar la sesión del miércoles 20 de mayo: el pórtico viene dado por el Preludio y los Encantamientos de Viernes Santo de la citada última ópera del compositor, que, como hemos dicho, conoce bien. El concierto se cerrará en alto con el Preludio y Liebestod de Tristán e Isolda.

En medio de estas dos composiciones se sitúa el Concierto para violonchelo número 1 de Saint-Saëns, obra deslumbrante y muy de repertorio con un arranque eléctrico del solista, que en este caso será el estupendo Gautier Capuçon, dotado de un sonido pleno y sustancioso y de una técnica irreprochable, y que ha hecho suya muchas veces la partitura. A continuación Gatti deberá aplicar sus maneras a desentrañar el nada fácil e impresionista tejido de La mer de Debussy. Transparencia, aroma, finura, atmósferas. Nada fáciles de conseguir.

Gritos y susurros

De muy otro cariz es la única obra que protagoniza el concierto del día 21, nada menos que el Réquiem de Verdi, donde el director debe encontrarse a sus anchas. Un monumento resumidor de la inspiración melódica, de los contrastes dramáticos, del lirismo, de la expresión más concentrada. Una obra que resume toda una tradición y abre nuevas puertas. Una partitura poblada de momentos mágicos, de una intensidad inigualable. De gritos y de susurros.

No es fácil combinar los compases en pianísimo del inicio con los golpes abracadabrantes del Dies irae. O con el sublime canto del Recordare. O con los cambiantes, dulces o desesperados, compases del Libera me.

Tenemos un equipo vocal solista de bastante garantía: Eleonora Buratto, antigua soprano lírico-ligera, hoy una lírica plena bien asentada; Elina Garança, mezzo lírico-dramática de inigual redondez y perfume; Benjamin Bernheim, tenor lírico de amplio espectro, y Riccardo Zanellato, bajo retumbón, algo nasal, pero firme.

El capricho de Orozco Estrada

Andrés Orozco Estrada durante un concierto. Foto: Werner Kmetitsch

Andrés Orozco Estrada durante un concierto. Foto: Werner Kmetitsch

Motivo de celebración es recibir otra estupenda formación alemana, la Orquesta Gürzenich de Colonia. Actuará en diversas localidades: Girona, 17 de mayo; Barcelona, 18; Madrid, 19; Valencia, 20; y Zaragoza, 21.

A su frente estará el colombiano Andrés Orozco Estrada (Medellín, 1977), bien conocido del público español. Se ha presentado aquí con otras formaciones sinfónicas y fue titular durante algún tiempo de la Sinfónica de Euskadi.

Podremos seguir las evoluciones del maestro y comprobar nuevamente sus valores a lo largo de esta visita. Recordamos siempre su agilidad en el podio, en donde se mueve a sus anchas con una agilidad fuera de norma: baila, pasea, se cimbrea con una autoridad fuera de duda, con giros muy significativos de batuta. Son aspectos que podremos advertir de nuevo a lo largo de estas actuaciones.

En todas las localidades dirigirá el mismo y apetitoso programa: Obertura de El Holandés errante de Wagner, escena final de Capriccio, de Richard Strauss, con la excelente soprano lírica Christiane Karg, y Primera Sinfonía de Gustav Mahler.