Ringo Starr en la portada del disco 'Long Long Road'.

Ringo Starr en la portada del disco 'Long Long Road'.

Música

Ringo Starr, el Beatle rendido al 'country': el arte de seguir haciendo buena música pasados los 80

Solo un año tras su último disco, el músico de 85 años lanza 'Long Long Road', regresando a sus géneros predilectos. En mayo, debutará en dueto con Paul McCartney en su nuevo álbum.

Más información: Roy Orbison, la voz rota de 'Pretty Woman': una vida marcada por la muerte de su familia y la gloria tardía

Publicada
Actualizada

La energía que transmite Ringo Starr (Liverpool, 1940) es envidiable. Tiene 85 años, pero se mueve y toca como un chaval, como si todavía estuviese en el cuarteto con el que saltó a la fama.

Hace unos días contaba en el programa de Jimmy Kimmel que estará presente en el disco de su eterno compañero de grupo (y habitación) Paul McCartney, que saldrá en mayo, siendo la primera vez que ambos hacen un dueto juntos.

Ringo suele ser uno de los habituales en los conciertos de McCartney y al escuchar las canciones de los Beatles interpretadas por su amigo, admite con naturalidad: "Las he escuchado tantas veces... especialmente por él... no me molesta". También contó que McCartney y él suelen hacer FaceTime a menudo, que hablan de sus hijos y del presente.

Starr no es amigo de la nostalgia, lleva desde los años 70 andando en solitario y su camino ha sido muy prolífico: tanto, que este viernes publica su álbum número veintidós. Long Long Road llega solo un año después de Look Up (2025), con el que el baterista más famoso de la música regresó al country, medio siglo después.

En esta etapa de su vida, asegura en muchas entrevistas, está haciendo lo que verdaderamente quiere. Y se nota. Este nuevo álbum, coescrito y producido otra vez con T-Bone Burnett, vuelve a rendirse a una de sus obsesiones, al country, pero también deja espacio a la americana.

"Me siento afortunado de tener a T Bone en mi vida ahora mismo y trabajar conmigo en estos discos", declaró Ringo. "Después de hacer el último disco, que me encanta escuchar, este simplemente sucedió. Me gusta decir que a veces hago los movimientos correctos, como que puedes ir a la izquierda o a la derecha en cualquier momento, y uno de los movimientos correctos fue conectar con T Bone para Look Up, y ahora para este, al que llamo Long Long Road porque he estado en un camino muy largo. No es recto, pero me trajo hasta T-Bone y este sonido."

Ese camino del que habla Ringo se materializa en un disco más reflexivo de lo habitual, pero con el mismo optimismo de siempre. Un viaje desde el Liverpool de finales de los 50 hasta aquí, con todas las paradas. La más dura, cuenta el músico, fue a los 13 años, hospitalizado por tuberculosis: allí descubrió la batería.

"Trajeron pequeños tambores, maracas y triángulos y solo quise hacer eso por el resto de mi vida. Pero tuve que ir a trabajar, en el ferrocarril, en fábricas, pero conseguí mi primer kit y no he parado desde entonces". A pesar de no haber tomado nunca lecciones, afirma con orgullo: "Soy un buen baterista, es un hecho. Fue un regalo de Dios".

Grabado en Nashville y Los Ángeles, este disco marca el regreso de muchos de los músicos de Look Up , incluida la banda principal (a la que T Bone llama cariñosamente The Texans, en referencia a la banda de 1959 con la que Ringo tocó en Liverpool), con Paul Franklin, David Mansfield, Dennis Crouch, Daniel Tashian, Rory Hoffman, Patrick Warren y Colin Linden. También incluye colaboraciones con Billy Strings, Sheryl Crow y St Vincent.

En el álbum, de 10 canciones, también hay un homenaje a Carl Perkins, pionero del rockabilly al que admira desde sus inicios. En 1985, Ringo participó en el concierto Blue Suede Shoes: A Rockabilly Session con Perkins, George Harrison y Eric Clapton, tocando batería en 'Honey Don't' y 'Blue Suede Shoes'. "Grabé dos canciones de Carl Perkins con The Beatles, y tanto T. Bone como yo queríamos una en este disco", explicó Ringo, "y encontró esta preciosa canción que nunca había escuchado antes, 'I Don't See Me In Your Eyes Anymore'".

En 'Choose Love', Ringo rescata una canción suya de 2005 bajo un prisma de sonidos psicodélicos, que bien explotó como Beatle. Es una nueva oda a la paz, su tema predilecto, y una oportunidad más para alzar esos dos dedos en V que se han convertido en su sello. Ringo explica que en esta canción reflexiona sobre dejar ir los pensamientos negativos: "Hace 35 años éramos 25 personas aquí dentro (en la cabeza) y ahora solo somos cuatro", bromea.

El músico, que se reconoce como "presumido", también desentierra otros clásicos en el álbum, esta vez de la moda. En la portada lleva una camisa morada y en las fotos una de lunares rojos, todas ellas encontradas de casualidad en una maleta olvidada durante una mudanza. "Tenía el traje de Pepper, lo de Magical Mystery Tour y pensé: 'Oh, se ha ido'. En aquellos días, yo no tenía realmente el control de nada de todos modos".

Ahora que es dueño de su propio rumbo, Ringo mira al futuro con la misma sencillez con la que cogió sus primeras baquetas. "En la música nada ha cambiado desde que empecé. Tienes que salir ahí, tienes que hacerlo", insiste. Con cinco de sus diez nietos siguiendo sus pasos, su consejo sigue siendo el mismo: que salgan, formen una banda y toquen. A él le ha ido muy bien.